Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Febrero 2019

Y sin darnos cuenta ya estamos a final de febrero de 2019... 

A veces me causa vértigo pensar cómo pasan las semanas, los meses, las estaciones (que bien esta palabra para definir el paso del tiempo...), los años, la vida.

Tengo la sensación que el verano pasado terminó hace poco y ya noto en el aire y la luz que se acerca la primavera. 

Esta magia del paso del tiempo tenemos que saber ordenarla en nuestra mente con la suficiente templanza para que no nos agobie y la malinterpretemos, solo significa que seguimos vivos (y algunos hasta coleando) y que debemos disfrutar del presente.

Este pasado finde semana hemos estado con mis nietas Celsa (8), Leonor (6) y Ana (3) en El Rompido. Han jugado a las casitas en la terraza y han disfrutado en la bajamar con cubos y palas haciendo hoyos y montones o corriendo hasta el fango tras un cangrejo despistado, me recuerda que en esa misma bajamar jugaba yo con la misma arena y los mismos cangrejos hace mas de cincuenta años.

Y ahora, tanto tiempo después, he vuelto a percibir la plata de la ría en la brillante mañana, la arena cálida y cariñosa, la paz sedosa de la tarde, la puesta de sol naranja impresionante y la misteriosa noche que desdibuja a la vieja Almadraba haciendo que parezca un misterioso castillo. 

He vuelto a dar mi paseo deportivo por la mañana entre pinos y marismas por la orilla del Piedras oliendo a sal, a jara y retama, entre urracas torpes y gaviotas sabihondas. Los barriletes empiezan a enseñar las bocas anaranjadas buscando novias y a lo lejos los charranes pian conversando en voz alta.

Me gusta saludar y pararme a conversar con mis amigos marineros sobre todo con los viejos que no se han muerto todavía y con algunos que murieron hace años. Los veo sentados en la puerta de sus casas o arreglando una patera con parsimonia y tranquilidad.

Me tomo una cervecita en los bares de mis colegas y hablamos de lo divino y lo humano (es decir, de política y de futbol) y luego me tomo en familia -mis nietas son máquinas devoradoras- las primeras chirlas y coquinas de este año con buen vino blanco portugués helado. 

Y vuelvo a maravillarme con el atardecer que sucede en este rincón del mundo donde he tenido la suerte de caer. Me rindo ante ese espectáculo un día y otro.

Como decía, ya estamos otra vez casi en primavera.

Luz espléndida, alegría, salud, aire limpio, felicidad...

Y así va pasando el tiempo...

4 comentarios:

  1. Me alegro por ti Dr. Celso. Me voy a ir a conocer el Rompido cuando salga de aqui. Que cuadro de palabras mas bonito has pintado del lugar. Dsfrutar del presente.��

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  2. Muy bien amiga Ronnie, seguro que nos veremos en El Rompido muy pronto.
    Mucha fuerza y mucha salud.
    Besos.

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  3. Tengo en mi casa algunos tesoros que no valen nada. Un libro escrito sobre mi bisabuelo al que mató un toro con 29 años a principios del pasado siglo, estampas del colegio donde un rayo de luz a través de la umbría de un bosque significaba la Gracia de Dios, un pasador dorado con filigranas, algunos apuntes de películas que cambiaron mi forma de ver y de ser, una foto de una carta manuscrita en la que Antonio Machado le pide a su madre paciencia para ir a verlos, le dice con mucho amor que espere un poco pues Leonor no mejora, una foto de una carta manuscrita de mi abuela Pilar dándole instrucciones a sus hijos, las instrucciones son muy particulares y tienen mucho arte, un libro de cocina para pobres que ya quisieran los ricos, una carta de mi madre, la agendita pequeña de mi padre, un cascabel azul, dos rosas entre las hojas de un libro, y un billete de autobús como papel de fumar. Tengo más pero estos son los que está noche se me vienen a la cabeza. Hay cosas que desaparecen con la persona, las más valiosas. Buenas noches. -

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  4. Para mi ser feminista o estar de acuerdo con el feminismo es una cuestión de coherencia de sensatez y de defender los derechos de las mujeres que históricamente no han sido los mismos que los de los hombres, y a eso no hay derecho ni motivo ni razón, no es competir, no es estar por encima, es estar al mismo nivel cada ser con su función biológica de macho y hembra, que eso es biología y no es el debate. Hace menos de un siglo la mujer no podía votar, ni tener independencia económica, no podía tener una cuenta en un banco, hace años había muy pocas universitarias, políticas, policías, militares, conductoras, etc.... Hoy en todas las profesiones y en todas las instituciones está la mujer. El siglo XX fue fundamental en este sentido aunque en realidad las voces de las mujeres ya sonaban desde antes. Politizar un derecho fundamental como éste es un error en el que los políticos nos meten y nos dejamos arrastrar. No es política, es una realidad como la pobreza y la injusticia. Las mujeres que para proclamar este derecho de avance de progreso y del pensamiento, hacen un carnaval patético o un circo triste, no ayudan en la seriedad que el asunto requiere. Yo si celebro hoy el día de la mujer, sin ruido ni estridencias, lo digo alto y claro, pero con decisión y en algún ricón de mi alma con dolor porque la visión del machismo me hiere como un puñal. Ojalá llegue un momento en el que no haya que celebrar nada porque la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres no necesiten de celebraciones. Por lo pronto y como primera Providencia, ni una mujer maltratada, violada ni muerta de manos de un hombre, eso lo primero y principal, después a terminar de perfilar todo lo demás que aún queda por hacer. -

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