"Casos Clínicos"

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

domingo, 10 de julio de 2022

El Tiempo

Mi hermana Lourdes escribe:

Según la Rae y en una de sus muchísimas definiciones, el tiempo es una magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro, y cuya unidad en el sistema internacional es el segundo. Según Einstein y su teoría de la relatividad, es relativo, depende de la velocidad y del espacio, también del observador. En la pintura, Hopper tiene la facultad de pararlo en sus lienzos, dejando a sus personajes solos ante la incertidumbre de lo temporal, del presente, de un instante. Dicen que el tiempo se curva ante una gravedad inmensa, que el amor ayuda a sobrellevarlo, el tiempo es un jarrillo de lata oxidado, una pompa de jabón, el recorrido del autobús diecisiete del centro a mi casa, las mareas en el Rompido, las tardes tranquilas de Machado, el abrazo de mi Meme a la salida del colegio donde el tiempo se hacía eterno, una pieza de baile en una discoteca con el amor de los primeros impulsos, la noche de los tiempos, darle tiempo al tiempo que no es cosa fácil, un trago de gin tonic y un cigarrillo, oír la voz de Alfredo Kraus hasta arriba en un canto que llega a parecer no poder más y puede perfectamente para bajar después suave y lentamente. Una noche de hospital es eterna y con el dolor quisieras dar marcha atrás en el tiempo, con la alegría disfrutarlo, quedarte un buen rato en ese instante que se va tan rápido. Son las rosas fragantes, sabemos que en breve se van a marchitar pero mientras se disfrutan. Un día de lluvia dicen que es mal tiempo, la hora de la siesta en un día de calor, el café de la mañana, las cuatro estaciones, los noventa años de mi madre y los sesenta y siete de la que escribe en un caluroso domingo por la mañana...

miércoles, 22 de junio de 2022

El Caminante

Desde hace muchos años cuando llegan los meses de primavera y verano el caminante repite el mismo paseo una y otra vez. Con el paso de los años se ha convertido mas que en un paseo, en un rito que reúne filosofía, ecología y práctica deportiva. 
El camino que recorre es siempre por el mismo lugar, la punta de la barra -que ahora llaman Nueva Umbría- donde termina la ría del Piedras formando una flecha que apunta a levante, y se abre a la playa solitaria bañada por la mar azul hasta el horizonte del sur. 
El caminante fondea el bote en aguas calmas, y comienza a caminar rodeando la punta de la flecha con rumbo hacia poniente, unos cuarenta minutos, los mismos que necesita para regresar casi por las mismas pisadas hacia levante. 
El caminante procura ir desnudo, tapado con un bañador del que se despoja en cuanto las circunstancias lo permiten. La desnudez provoca en el caminante un sentimiento añadido de comunión con el entorno, de paz, de naturalidad. 
Aunque el itinerario repite siempre los rumbos, el caminante sabe que cada paseo es completamente diferente. Las tempestades del invierno modelan cada año la forma de la barra añadiendo bajos de arena o recortando el perfil de la costa; los vientos locales hacen que la mar se mueva con distintas cadencias y oleajes que susurran arcanos mensajes al romper en la playa; las corrientes crean surcos de caños de agua sobre la arena mojada que ilustran las bajamares con acertijos ancestrales. 
Por eso el caminante cada año se asombra del milagro de la naturaleza y observa con detenimiento los cambios del paisaje y con eso se entretiene y relaja mientras camina absorto en el escenario. Cada día el paseo es único, diferente, incluso el caminante reconoce que no es él mismo. 
El caminante no puede evitar maldecir a los que han dejado basuras y plásticos en este paraíso y recoge todo lo que puede. 
El sol de la mañana es más pujante y ardiente que el da la tarde. La luz nunca es la misma y pinta en la lámina de agua reflejos diversos, inverosímiles, siempre maravillosos. Las olas que llegan a la orilla orquestan una sinfonía diferente en cada paseo. 
El caminante procura andar mojándose los pies hasta los tobillos sintiendo el masaje confortante de la marea y leyendo el libro de la espuma del mar escrito con letras de plata efímeras. 
El caminante se deja llevar por sus emociones hacia dentro de sí mismo, se conmueve con facilidad. Un reflejo dorado hace al caminante mirar de reojo la posición del sol y sonríe feliz de estar allí. Un bando de peces casi transparentes se desordena al paso del caminante, pero enseguida se agrupa con orden. Al caminante no le parece bien molestar y procura no hacer movimientos bruscos. Las amigas gaviotas de siempre mantienen una respetuosa distancia, su dignidad es correspondida y el caminante tan solo las saluda de reojo y sin aspavientos, con agradecimiento. Por delante, los charranes se tiran sin complejos desde un invisible trampolín haciendo un picado perfecto para hundirse durante un segundo en el mar y salir airosos a veces con su pesca en el pico. 
Mientras estas maravillas suceden, el caminante piensa en el paso de los años y en la vida que le queda por vivir que es el único patrimonio del que disfrutar. Siempre se emociona de felicidad al pensar en su familia, que suerte tan grande tiene con su mujer, sus hijos y nietos (Celsa, Leonor, Ana, Celso y Esteban) y entonces sus ojos se salan de alegría, como de agua de mar. 
Otras veces el caminante está triste y suele pensar en la muerte siempre compañera de viaje por su profesión, o recuerda a los muertos que tanto sigue queriendo como si estuvieran vivos y el caminante llora en silencio un buen rato. 
Pero el caminante no quiere pensar en su muerte, que cada vez la tiene más cerca y de momento la intenta esquivar con alguna pastilla procurando hacer vida sana.
Ultimamente el caminante piensa en su madre de noventa años, hasta hace unos día lúcida y coherente, una mujer dedicada a hacer feliz a sus ocho hijos y ahora atacada en su cerebro por el paso del tiempo. Ley de vida. 
El caminante gira 180 grados y camina ahora hacia levante. La luz cambia, el orden del mundo también. El retorno al punto de partida se ve interrumpido por un baño terapéutico dejándose llevar un rato por las olas que vienen de poniente. 
El caminante conoce estas aguas y estas corrientes y se siente seguro en esta mar aunque esté completamente solo. La desnudez del cuerpo ayuda a desnudar el alma y a ser honestos con nosotros. La soledad del baño es terapéutica. Agua, sal, sol, arena, viento, olas, algas, conchenas, tierra… un pez que te roza, un charrán que se asusta, una gaviota que te observa… 
El caminante piensa en el bienestar que obtiene de estos momentos tan sencillos y por un momento olvida aquello que le produce tristezas y estrés. 
Porque el caminante tiene estrés. Ya va a cumplir 66 años y sigue trabajando todos los días pasando consulta presencial, o con videos, telefónicas, por whatsApp, mensajes y hasta correos de ordenador… El caminante piensa que no sabe como, pero que tiene que parar ese ritmo de trabajo y ordenar su agenda para no angustiarse tanto, pues nunca ha dicho que no a nadie. 
Cuando le vienen estos pensamientos estresantes el caminante se agobia y le duele la cabeza y entonces tiene que darse otro baño de agua fresca y pensar en la suerte que tiene de estar vivo, desnudo, y dándose un baño esencial en una de las playas mejores del mundo. 
Así el caminante va recorriendo el camino de vuelta hasta su barco para volver a casa sintiendo el viento salutifero en la cara. 
Y resuelve que tiene que escribir acerca de estas emociones para que no se le olvide.

Publicado en ABC de Sevilla el 20 de junio de 2022

martes, 31 de mayo de 2022

Reflexión del paso del tiempo

 ¡Cómo pasa el tiempo! Un año pasa volando. A mi edad no me doy cuenta de los meses... parece que estamos saliendo de Navidad y ya ha pasado la bendita Semana Santa, la Feria de Sevilla, ya está aquí el Glorioso Rocío y ya mismo estamos en verano. Las preciadas vacaciones están a la vuelta de la esquina. 

Y la vida sigue igual que siempre para cada uno con sus vaivenes, gustos y disgustos, alegrías y penas, duelos, quebrantos u ollas suculentas, botellas medio llenas o medio vacías, ganas de reír o ganas de llorar, suspiros o gemidos, dolor, placer, guerra, paz, vida o muerte.

Ultimamente pienso en la muerte. En mi muerte. Estoy sano, pero tengo achaques. Y pienso en la hora del dolor, del inevitable deterioro orgánico y en la decrepitud si se me concede la vida más tiempo de lo esperado o conveniente. 

Ya se mueren mis amigos, incluso más jóvenes que yo, de las enfermedades habituales: cáncer e infartos. Por ahí vamos a pasar casi todos si no nos matamos en a carretera, Dios no lo quiera.

Lo que no es normal es morir joven en una guerra por culpa de unos iluminados criminales. Aquí incluyo a muchos, no solo al ruso de los cojones. Se asesina impunemente a inocentes en todo el mundo y de muchas maneras, algunas muy sibilinas, que rima con la China. Allí mandan el Partido Comunista a reeducar a los que no siguen las normas del partido... y muchos son ahorcados o fusilados con los pretextos más peregrinos. Asesinatos.

Hay muchos países donde se mata por orden judicial. Y otros muchos países llenos de paramilitares o bandas armadas y toleradas donde se asesina sin orden judicial, pero con el visto bueno de los que gobiernan. Asesinos natos.

Y las guerras en Africa donde implican a niños inocentes que convierten en sicarios asesinos destrozándoles la infancia y su vida entera, carne de cañón barata y reemplazable tan solo con un poco de droga. Este es el mayor pecado de todos.

Igual que los americanos asesinan a los asesinos. Aplican el ojo por ojo.  Se puede dejar de matar con inyección letal o silla eléctrica, que es un asesinato premeditado y dejar a los convictos vivir aislados. La mayoría están reformados en el momento de la ejecución.

En España lo hicimos hasta hace pocos años con el garrote vil y el pelotón de fusilamiento. El Verdugo de Berlanga.

Pero me estoy yendo por las ramas altas de los arbustos. El tiempo pasa y nosotros también. Nos vamos en fila india unos antes y otros después. Pero por biología por favor, vamos a morirnos de enfermedades los viejos. Cronologicamente. Con orden.

Y sobre todo vamos a intentar conseguir que los jóvenes vivan una vida sana y feliz sin tener que empuñar un arma mortífera para matar o exponerse a ser destrozados por una bomba o atravesados por un cuchillo.

No quiero cultura de guerra ni de violencia en mi entorno. No miro esas noticias terroríficas de quién va ganado o perdiendo la guerra. No me aportan nada bueno. No quiero saber por qué mueren inocentes, ya sea por guerras o por locuras de americanos que se creen rambo en cuanto cumplen dieciocho años. Qué horror.

No quiero formar parte de la violencia ni de la muerte. Soy parte y firme defensor de la Vida. No defiendo en ningún caso la Pena de Muerte. Ni el aborto. 

Y cuanto más edad voy cumpliendo más me aferro a la vida sana y productiva, y menos miedo tengo a la muerte. Quiero seguir siendo útil muchos años a las personas que me necesitan sobre todos mis hijos y niet@s. Y a mis pacientes que me buscan y confían en mi ciencia. 

Pero de momento que sigamos viendo pasar los años con tanta ligereza y podamos quejarnos de eso.

Y cuando me llegue el momento, pues sin hacer aspavientos ni montar un número, se muere uno tranquilamente y a verlas venir... 

Y por supuestísimo morirme antes que mi mujer y mis descendencia... Eso debería ser ley de vida. 

A Dios y a la Virgen del Rocío se lo ruego.

domingo, 17 de abril de 2022

Semana Santa rompiera, reflexiones.

Hoy domingo de Pascua de Resurrección. En Sevilla ha pasado una Semana Santa casi plena, exceptuando las lluvias del Lunes y Martes Santo que impidieron algunas procesiones previstas. El resto sin problemas, gracias a Dios y a su Santa Madre la Virgen Maria. Madrugada llena de devoción y de Pasión de Cristo. Amanecer esplendoroso de luz y de fervor. Toda Sevilla en la calle con sus Cofradías. Los turistas alucinados. Qué maravilla de Semana Santa en Sevilla. 

Yo en El Rompido desde el lunes. Es mi costumbre desde pequeño cuando desde el Viernes de Dolores nos montábamos en el Seat 1500 y regresábamos tal día como hoy. Entonces nos dedicábamos a pescar o a cazar, dependiendo del avenate de mi padre y de mi tío Manolo. En aquellos años 60, 70 y 80, El Rompido era "el paraíso"; una aldea desconocida, por donde no pasaba nadie que no tuviera que ir allí, a orillas de la ría del piedras, una naturaleza virgen espectacular con la configuración perfecta para la pesca por sus fondos llenos de vida, con orillas de marismas, humedales, fangales, playas desconocidas con miles de dunas, hasta la orilla llegaban los pinares de una forestal inmensa de cientos de hectáreas repletas de vida salvaje, zorros, perdices, conejos, avefrías, pitorras, becadas, patos, flamencos y cientos de aves limícolas y rapaces, un tesoro biológico por descubrir. Como he dicho a veces: era nuestro Macondo particular.

 Con nuestros padres y mis primos Manuel Diego, Joaquín, Carmen y Arturo, con todos mis hermanos, tanto en Navidad, como en Semana Santa, y en aquellos larguísimos veranos de tres meses, hemos disfrutado tanto y lo hemos pasado tan bien, jugando en la arena y en el fango, navegando, pescando, cazando, explorando y descubriendo aquella maravillosa perla oculta de Huelva, que estoy dispuesto a intentar escribir esos recuerdos...

Desde hace años todo es muy diferente. Los viejos pescadores fundadores de la flota de almadraba rompiera, tan familiares para mí, ya no están con nosotros. Sus descendientes fueron dejando las faenas de la mar con la llegada de los veraneantes, vendiendo sus recios lanchones -primero velachos y luego a motor- y fueron varando sus botes marineros del trasmallo o palangre, para apuntarse a la industria del turismo, salvo algunas familias originarias que persisten y conservan modernos barcos pesqueros manteniendo viva la tradición pesquera en El Rompido.

El Rompido de hoy día es un pueblo volcado en una gran industria hostelera. Muchas casas de pescadores se han reconvertido en restaurantes, bares, heladerías, discotecas, tiendas de moda y complementos, la mayoría propiedad de los hijos y nietos de los antiguos patrones de pesca y también de valientes empresarios que apostaron por este rincón bendito hace años cuando no era tan conocido. Hoteles, campos de golf, urbanizaciones de lujo, centro comercial, marinas nauticas y deportivas llenas de lanchas y yates, barcos de paseo y guías turísticos, la oferta lúdica y  gastronómica es espectacular y muy diversa, con sus luces y sus sombras, sus estrellas y sus nubarrones.

Yo intento sobrevivir a toda esta multitud de turistas y de forasteros que perturban mi día a día tranquilo y relajado. Busco mis perdederos y mis rincones tranquilos. Mis aguas calmas fuera del trajín de embarcaciones alocadas. Mis paseos bajo los pinos oliendo a salina o por la orilla del mar con la única compañía de las gaviotas amigas y de quien yo quiera. Unos hacen yoga y yo ando por la orilla del mar. Me baño en agua fresca y me dejo llevar por la corriente un buen rato, meditando. Si voy con mis nietas les voy enseñando a ser prudentes y responsables, a no meterse en los terrenos donde anidan los charranes, a conversar con las gaviotas con gestos pausados y sin mirarlas, a observar los bandos de peces transparentes de la orilla, a distinguir las algas, a evitar las aguamalas, hasta como se debe hacer caca en el agua sin tener problemas...

PD: El Domingo de Ramos vi la cofradía de la Paz por el parque con mi familia. El lunes me fui a la playa. Hoy domingo he ido a misa al Gran Poder. Después visita a la Esperanza de Triana y al paso del caballo, que le gustaba mucho a mi familia paterna.

Eso es lo que hecho esta Semana santa de 2022, gracias a Dios.

sábado, 26 de marzo de 2022

Personal e intransferible/hasta los mismísimos

 No sé si somos muchos o somos pocos, si somos de derechas o de izquierdas, del centro, del perímetro, del diámetro, del radio, de la tangente, de la hipotenusa, de la bisectriz o de los catetos. No sé si somos raros como el álgebra, la geometría, el cálculo, las integrales o la trigonometría. O si entre todos somos unas ecuaciones sin resolver, teoremas imposibles como los números cuánticos, infinitos o supercalifragislitos. Pero seamos cuántos seamos los que piensan como yo, voy a hablar por mí y solo por mí. Personal e intransferible. 

Aclaro que desprecio a esa gran mayoría de incultos vociferantes que opinan de todo sin saber de la misa la mitad. Personajes que vemos en la tele opinando de política, del covid, de volcanes, de guerras o de economía, cuando no saben ni mear sin mancharse los pantalones. De las señoras no opino, que ya se sabe lo que pasa.

Mi reino no es de ese mundo que vivimos ahora con esta guerra que pone en peligro la paz mundial, no entiendo nada de política internacional, pero me preocupa la estabilidad de Europa y sobre todo me preocupa lo que ocurre aquí en España. 

No es mi mundo ni son de mi reino esta caterva de politicastros, unos con olor a loewe y otros a zorrillo rastrero, desde el perturbado y peligroso jefe del gobierno actual a los ministros sin ministerios, ministros de nada que no sirven para nada y que por supuesto no hacen nada, pero eso sí, con muchos asesores que nos cuestan un pastón, la mayoría de ellos inútiles y vacuos, resacosos casi siempre de ginebras con tónicas hechas para gilipollas pero pagadas por nosotros los contribuyentes tan solo al encender la luz o repostar gasolina.

Estoy hasta la coronilla de los diputados bobos e ineptos, de los mantenedores del gobierno -unos cuantos que nos desprecian y otros cuantos que nos odian- que nos insultan y amenazan en directo sin pudor ni respeto por los españoles mientras engordan sus cuentas corrientes con nuestro dinero a la vez que son testigos de la debacle de la sociedad a la que prometieron servir y proteger, sin tener la dignidad de reconocer que nos mintieron, nos mienten y nos seguirán mintiendo.

No puedo soportar a aquellos alcaldes y concejales ya sean capitalinos o pueblerinos, que trepan por codicia y no por limpia vocación, muchos tan lerdos y botarates que dan vergüenza ajena, con ínfulas de elegidos para la gloria cuando no son más que títeres de los partidos que los sustentan, pobres diablos o diablas que se amparan y aferran a sus cargos como garrapatas y desfogan sus falsos proyectos en los medios de comunicación y redes sociales como si fueran mesías mediáticos, pobres y ridículos muñecos o muñecas de trapo rellenos de serrín y cosidos con puntadas flojas.

Y que quieren ustedes que les diga de los sindicatos y sindicalista apegados como dóciles borregos al gobiernos de turno, auténticos golfos con balcones a la carrera oficial, dirigidos por personajes oscuros cortados por la misma tijera, caraduras desde su más tierna infancia, que conforman sindicatos absurdos e ineficaces para el obrero trabajador honesto, siendo tan solo una agencia de colocación de vagos y de compra de votos de los partidos políticos que los sustentan. En USA sindicato es casi sinónimo de mafia, con eso lo explico todo,

Yo les pediría a los señores que se incluyan voluntariamente en uno de los apartados anteriores que, al menos, tengan nociones de educación, urbanidad, y respeto, no al catecismo laico progresista moderno y conceptual -como dicen los que no saben lo que decir-, sino respeto a la historia de España sin intentar modificarla, respeto a la Verdad sin maquillarla, a la Democracia sin manipularla, a la Justicia sin avergonzarla, respeto en definitiva a la Persona (con mayúscula) sin intentar humillarnos ni denostarnos.

Creo que los que decidan dedicarse a "la política" deberían ser personas probadas en su ejercicio privado y que al menos tuvieran unos mínimos conceptos claros de humanidades, tanto de letras, (filosofía, moral personal, ética social) como experiencias de ciencias y de conciencias, de honestidad con uno mismo y hacer continua autocrítica ante la sociedad que les aupó a ese cargo y también -muy importante- autocrítica ante el espejo desnudos cómo los hijos de Eva, para que se recuerden como son mediante la observación objetiva de su cuerpo, que observen sus papadas, lorzas, cartucheras, michelines, arrugas, y demás cortes anatómicos y de andar por casa. Que recuerden que están hechos de la misma pasta que nosotros, los currantes corrientes y molientes.

Y a los que se creen diferentes, tan ufanos ellos, les digo: tan solo sois ridículos, no diferentes. Son ustedes unos falsos profetas de mojones. Si no se escudan detrás de siglas defensoras, de recovecos legales, de sueldazos injustos, de dietas falaces, de comisiones y arreglos bajo cuerda, de posturas impostadas con disfraces profesionales, trajes cortados a medida para lucir en los festivales de cine, en los saraos progresistas, en los burladeros de los toros o en los eventos multitudinarios, no sois nada. La mayoría de ustedes no son más que gorditos feos con careta de papel maché. No se os olvide.

Por lo tanto no inventen ni intenten engañarnos, que se les ve el plumero y/o las perlas Majórica.

Y váyanse cuanto antes por favor.

PD: Y todos mis respetos a la gran mayoría de personas que dedican su tiempo y esfuerzo a mejorar la vida de sus semejantes con autentica vocación política, incluso renunciando a su carrera profesional, sean del color que sean y del partido político que voten. A todos estos, mi apoyo y mi sincero agradecimiento.