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"Casos Clínicos"

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.
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miércoles, 18 de junio de 2025

El Ejemplo

El antiguo “exemplum” medieval era un relato basado en leyendas o tradiciones de hechos atractivos o el recuerdo de un caso peculiar bien traído -la mayoría de las veces con intención moralizante-, que los narradores referían para conseguir la atención de los oyentes con el propósito de que lo imitaran y siguieran, siendo bueno y honesto, o por el contrario para huir de ello y evitar un comportamiento similar siendo malo y despreciable. 

Evolucionando, el “ejemplo” va ganando protagonismo para definir los actos y conductas personales que mueven o inclinan a otros a imitar estos hechos dignos de aprecio por ser conformes a la razón más elemental, a la ética personal y a las normas morales que sustentan la convivencia en paz. 

Igualmente se usan estos sucesos, textos, cláusulas o recuerdos citándolos -como ejemplares- para autorizar, remarcar o ilustrar un aserto, doctrina u opinión personal. 

De tal manera que hoy día “dar ejemplo” con los propios hechos es excitar a nuestros semejantes a que nos imiten, para que ellos a su vez sean ejemplo para otros y se transmita la ejemplaridad en un árbol ramificado y lleno de frutos que nos inciten a ser mejores personas, más civilizados, altruistas, honestos y felices. 

Tenemos cientos de ejemplos donde mirarnos cada día, tantos que es imposible citarlos, pero me consta qué en el trabajo honrado y solidario, en la ciencia esclarecedora, en la impagable docencia, en el deporte, en la respetuosa tauromaquia, en la estructura familiar, en la bendición de la amistad, en el arte en todas sus manifestaciones, en la música, la literatura, la filosofía, en la espiritualidad y donde ustedes vean luz con buen brillar encontraremos siempre espejos donde mirarnos que nos marcaran el rumbo correcto de nuestras vidas. 

Tanto es así que la educación de nuestros hijos infantes, adolescentes y jóvenes debe estar basada sobre todo en el ejemplo (más que en la palabra). 

Sus referencias fundamentales deben ser sus padres, su familia, sus maestros y educadores, sus amistades y su entorno social con todas sus virtudes e inconvenientes. 

Y entre todos debemos darles buen ejemplo a estos proyectos de adultos, hombres y mujeres que en poco tiempo que regirán nuestro destino y serán nuestros cuidadores. 

Pero tenemos un serio problema de “mal ejemplo” instalado en la sociedad española. Mal ejemplo que está impregnando nuestras vidas y sobre todo la de los más jóvenes tergiversando todos los aspectos en los que se basa la educación ya que están normalizando comportamientos perturbados y malvados de aquellos que deberían dar el mejor de los ejemplos. 

Tenemos que proclamar alto y claro que son “malos ejemplos”: la mentira, la traición, la indecencia, la desvergüenza, el insulto, la falta de respeto, la ausencia de autocrítica, la degeneración personal, la intolerancia, la justificación de latrocinios, la impunidad a los delincuentes por un puñado de votos, la amnistía interesada, la compra de voluntades con dinero venezolano, el enriquecimiento ilícito, el blanqueamiento del terrorismo, la ocultación de delitos, el nepotismo oficializado, la carcoma programada de la democracia, el comportamiento mafioso instaurado y mantenido… y añadan ustedes todos los malos ejemplos que quieran. 

Los titulados anteriores no deben ser ejemplo para ninguno de nosotros, por mucho que los veamos en los medios de comunicación y redes sociales, por muy bien colocados que estén o por muchas subvenciones y ayudas que reciban, hayan recibido o vayan a recibir de cualquiera de los chiringuitos, eres, fafes, asesorías, fontanerías o como se llamen. Son muy mal ejemplo para la sociedad. 

Y sobre todo para los jóvenes que están siendo testigos de esta inmundicia diaria, y que pueden ver en el truculento lodazal de la política una salida fácil, ya que sin estudiar ni formarse adecuadamente, tan solo siendo un “político” con su carnet y su enchufe de alto voltaje pueden vivir de la sopa boba de las ayudas hasta que puedan asar la famosa vaca. “Por ejemplo”: (añadan ustedes los nombres que gusten). Eso sí, a cambio de perder su integridad. Pero eso les da igual. 

Ustedes saben perfectamente de quienes estoy hablando y sobre quien descargo toda la responsabilidad. 

Me refiero al cotarro perturbado en que se ha convertido el Partido Socialista Obrero Español y a sus socios partidistas nefandos que mantienen a Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. 

 Son los peores ejemplos.

Publicado en Tribuna Abierta de ABC de Sevilla el 13/06/25

domingo, 6 de agosto de 2023

Veraneo 2023

 Este año nuestro veraneo -de María José y mío- está siendo especial. Estrenamos apartamento y alargamos la estancia rompiera desde primeros de julio hasta final de agosto. Cosas de la edad y del merecido descanso (nos dicen los hijos...) Yo me lo creo y disfruto en tan buena compañía cada día de este largo y relajante veraneo.

El cambio de ubicación ha sido un éxito rotundo para nosotros los abuelos, ahora con mayor independencia y privacidad, unido a la vecindad con nuestros hijos Ana y David (yo le digo "mi compadre") Celso y Paloma, con los cinco niet@s, que a tiro de silbido yiuii, yiuii aparecen por todas partes como si surgieran de la lámpara maravillosa, siempre buscando a su guapa y joven abuela María José, sobre todo el pequeño Esteban, que parece que tiene un imán con su "Aba"...

Una piscina enorme a la que casi puedo saltar desde mi terraza y el chiringuito familiar "El Vertical", con helados botellines sanadores y reunidores de acólitos -tertulia de majaretas ya casi imprescindibles en mi día a día- como no puede ser de otra forma en este Rompido de mis entrañas...

Seguimos disfrutando en familia del Huevofrito para el baño diario en la Punta de la Barra, mágica playa con poderes terapéuticos salutíferos que aprovecho desde hace miles de años para practicar una mezcla de ejercicio aeróbico caminando mientras a la vez hago mindfulness, yoga, naturismo y búsqueda de tesoros preciosos que nos ofrece la naturaleza: sonidos relajantes, colores mágicos, conversaciones con las gaviotas, correlimos y charranes, baños en solitario o bien con mi santa, rodeado de niet@s que parecen peces que surgen de las olas por todas partes requiriendo atención en cada zambullida. 

Los paseos en bajamar nos permiten además explorar en familia los bajos arenosos de cien colores ocres parcheados de charcos y golas de albercas naturales donde mis nietos Celso y Esteban disfrutan "nadando" sin peligro mientras Celsa Leonor y Ana con sus tablas se están iniciando en el surf, son unas sirenas maravillosas... 

Si hay pleamar por las tardes, nos bañamos en la playita delante de La Pecera, las niñas sacan la tabla de padle-surf y reman navegando las olitas de los barcos, y yo aprovecho para darme mi baño arcano en las aguas salobres de la ría.

En las puestas de sol nos pueden ustedes encontrar a todos en el Paseo Marítimo, en el poyete ("el rebate" le llamamos) junto al Restaurante del mismo nombre, donde nuestro amigo Joaquin Ceada nos espera con su puro humeante y nos va surtiendo de copas de cerveza y mientras se va coloreando de naranja y rojo el cielo por poniente, allá por el faro, y El Rompido se va llenando de forasteros que buscan un asiento en los más de veinte restaurantes a pie de playa que se llenan cada día a estas horas.

Allí, en el Restaurante Paseo Marítimo, despedimos el día entre bromas y cervezas, a veces cenando toda la familia, donde las raciones de chocos o de acedías dura muy poco ante el apetito saludable de los nietos. Bendit@s sean.

Pero casi todas las noches disfrutamos la estupenda abuela y yo de una cena en la terraza a la luz del farolito con su vela tremulante y una copita de vino blanco helado.

Una buena película sí cuadra, y la obligada hora de lectura nocturna inductora de sueño y hasta mañana si Dios quiere señoras y señores.

domingo, 9 de julio de 2023

Portaceli, L aniversario.

Publicado en Tribuna Abierta de ABC de Sevilla el lunes 3 de julio de 2023.

Celebramos el pasado sábado 17 de junio el cincuenta aniversario de mi promoción del Colegio Portaceli. Compañeras y compañeros nacidos en 1956, algunos de 1955. (¡Qué rápido han pasado 25 años desde la celebración del XXV aniversario!)

 Sesentones largos todos, -ellas no tienen edad, solo belleza- muchos nos tuvimos que reconocer gracias a la credencial colgada con nuestro nombre y apellidos. ¡Que de abrazos apretados y de besos, cuánto cariño entre muchos de nosotros, cuantos recuerdos al reconocer caras que creíamos olvidadas, cuántas anécdotas a vuelapluma que remueven ese pasado tan presente en nuestras vidas! 

 Confieso que estaba algo nervioso los días previos al acto, con esa inquietud que sentíamos los alumnos antes de un examen y no estábamos seguros si lo llevábamos bien preparado. Pero todo transcurrió como la seda desde que llegué a la entrada del cole, el comité de recepción, la entrega de acreditación, los primeros abrazos y bromas... al poco tiempo daba la impresión de que estábamos en el recreo de media mañana -solo faltaban los babys y los bocadillos- cambiando estampas, jugando a las bolas, preparando el próximo partido entre las clases o escondidos en los huecos de la “basílica” fumando nuestros primeros cigarrillos. 

 Volvimos, como cuando niños, a la Capilla para oír Misa, hacer una ofrenda de flores al La Virgen y cantar nuestro himno al "Corazón Inmaculado, que nunca podré olvidar..." que fue el momento mas emotivo del acto religioso junto a un mensaje grabado de un compañero, ahora sacerdote, que no pudo acudir. 

 La reunión en el Salón de Actos para vernos en las fotos de aquellos años mágicos tuvo algo de déjá vu y me vi en el Cineforum del Padre Alcalá SJ, viendo películas de Buñuel y en aquellos coloquios donde hablamos en completa libertad, o en el cine que los sábados por la tarde disfrutábamos ligando con las niñas que venían de otros colegios. 

 ¡Que orgulloso me siento de los compañeros y compañeras que pudieron asistir al colegio y posteriormente compartir cervezas, aperitivos, almuerzo, música y bailes a la orilla del Guadalquivir!

Abogados, arquitectos, ingenieros, economistas, grandes empresarios, pilotos, notarios, investigadores, físicos, matemáticos, presidentes de banco, jueces, catedráticos, médicos, mujeres y hombres -alumnos, compañeros, amigos- disfrutando de un encuentro verdaderamente emotivo y sincero. 

 Tristemente rememoramos a los compañeros fallecidos, algunos muy queridos por mí (DEP) y también echo de menos algunas caras que esperaba encontrar y no asistieron. 

 Mi sensación a esta edad, en la que ya se habla más de jubilación que de emprendimientos, es que el paso de mis ocho años por el colegio de los Jesuitas (Portacoeli), ha sido un regalo impagable que me dieron mis padres. Entré siendo un niño de la mano de mi tata y salí siendo un joven de 16 años que empezaba a hacerse preguntas sobre casi todo lo divino y lo humano (todavía no he parado). 

 Allí aprendí, gracias a un elenco de profesores inmejorables, ya fueran “civiles” o “curas” no solo las asignaturas del Bachillerato, aprendí a convivir en paz con compañeros de todo tipo (simpáticos, antipáticos, agresivos, chivatos, tímidos, despistados, geniales, loquitos, altos y bajos, gordos y flacos...) y a respetar a los profesores (aunque algunos tenían la mano fácil); aprendí a hacer deporte no como una asignatura, sino como un estilo de vida (bendito seas querido Montoya, el único profesor que ha podido asistir esta vez); aprendí a ser tolerante con los intolerantes, a mirar a los ojos a las personas cuando me hablan, a escuchar con atención lo importante y a saber resumir lo baladí; aprendí a olvidar los errores de los educadores, aprendí la teología de perdonar y olvidar; aprendí la devoción a la Inmaculada y a rezar con sinceridad, y salí del colegio pudiendo mirar a la cara sin miedo a la vida y a la muerte. Aprendí a no perder la oportunidad de aprender algo cada día de mi vida. 

 Esos ocho años de mi vida en Portaceli los pueden contar cuando me muera como una cuarta parte o un tercio completo de mi existencia por el poso inalterable que han dejado en mí. 

La Vida es la Infancia y la Juventud… el resto es sobrevivir. 

 Gracias a todos los curas y profesores que influyeron en mi educación, soy ahora el que soy. Incluyo a los "malos" curas y a al peor profesor que tuve (nefasta persona), también de ellos aprendí lo que no se debe hacer. 

 Gracias a todos. 

  “Aunque avance rugiendo la tormenta, y en mi mástil ya gima el huracán, feliz con tu recuerdo soberano, desafío a las olas de la mar. Me arrollaran quizá entre su espuma, más negar que me amaste y que te amé, negar que fui tu hijo y en tus brazos, se pasó como un sueño mi niñez… ¡Eso nunca lo haré Madre querida, eso nunca nunca lo haré!”

jueves, 8 de junio de 2023

¿Podremos pensar?

 Yo sé que en mi playa el mar sabe escribir. Hay días de recalmón que solo se expresa con tenues versos difíciles de comprender para el paseante. Parece que la mar no dice nada pero la poesía brota del "manantial sereno" de su suavidad cuando roza la arena de la playa, cuando lame algunas conchenas gastadas, cuando se entretiene en jugar con los peces de la orilla escribiendo versos de plata y oro, plata en la superficie y oro viejo en el fondo, versos efímeros pero sagrados, que quedan para siempre grabados en la retina de quien los sabe ver y leer. Estos versos de sosiego -tan repetidos- nunca están escritos con las mismas palabras, pero siempre con caligrafía musical armónica y agradable. Hay que disfrutar con su arcano lenguaje sin intención de descifrarlos, solo de admirar su idioma.

En los días de mar de leva y "olaje" déspota que revienta en la costa, el agua turbulenta escribe feroz dejando enigmas de espumas sobre la playa y olas que dibujan señales de urgencia al retirarse, prólogo de interminables epopeyas de ultramar, soliloquios de profundidades negras, relatos de tormentas y ciclones que mueven la superficie del agua sin orden ni concierto hasta que deseando calmarse, se deciden a firmar en cada orilla y con cada ola una nueva ordenanza, una razón para temer, para pensar, para dudar y para tener respeto a la naturaleza. El mar -como Dios- escribe con renglones torcidos.

Y el viento. Saber escuchar (¡Dios Mío de mi vida, cuánto echo de menos el oído!). 

El viento habla. Aunque no se mueva el aire habla el viento en silencio al oido de quien quiera escucharlo. Nuestra orejas son una caracola mágica. El susurro de la calma es paladeable, somos nosotros mismos los que nos escuchamos. Una leve brisa a la orilla de la mar es un concierto de oleaje, gaviotas, charranes, chapoteos, niños y hasta el mismo Angel de la Guarda que se baña aprovechando el momento de tranquilidad.

Cuando va subiendo en intensidad el viento se expresa en idioma universal, pero habla el lenguaje de la gente del mar. Y la gente del mar habla con el viento. Cada día de su vida y cada singladura hablan con el viento porque es su dios. Si sopla porque sopla, si no sopla, porque no sopla. El viento es el rumbo y la veleta. El viento nos pone a cada uno en nuestro sitio.

Cuando salta el foreño y las olas se alegran y divierten formando montañas de agua que rompen en algarabía de espumas en las playas, cuando la arena salta de la tierra y se muda de ensenada, cuando se hinchan las velas de las gaviotas que navegan en el cielo de las aves, entonces el aire en movimiento nos habla con voz autoritaria y nos explica sus razones, sus tremendos argumentos implacables, su frescura o su calentura, su razón o su sinrazón. El hecho es que su atronadora voz nos convence y seduce (por lo menos a mi) de que ni el sombrero, ni el paraguas, ni el chubasquero, ni el mundo entero, sirven para nada contra él. Ni siquiera los tapones en los oídos. 

El viento que yo me refiero le canta las cuarenta al más pintado, al mas endurecido de los mortales, al mas encorsetado o disfrazado. Nadie se libra del ruido ensordecedor del viento que sopla dentro de su cabeza. Ese runrun no se detiene ante nada ni ante nadie. Es el viento constante de la conciencia. Pepito Grillo de la vida. Un viento avisador de errores, registrador de desatinos y de meteduras de patas y a la vez confraternizador de malas pasadas. Viento que recuerda a rachas lo que debemos (y no en el sentido dinerario de la frase) y lo que nos deben. Yo tengo mala memoria, a pesar del viento.

PD.

Ahora tenemos unas elecciones generales a la vista. 

Desde El Rompido me pregunto si el sonido del mar que tengo dentro de mis oídos desde que nací, la arena de la playa que piso desde mi infancia, el agua que reconozco como mía, el viento amigo que no me amenaza, el sol que comparto, el aire que respiro... 

¿Es posible que todo esto sea falso?

Esta es la sensación que tengo después de estos años de gobierno de Pedro Sanchez y de sus socios del gobierno. Tengo la impresión de que quieren cambiar el orden de las mareas, el sentido de las olas, el rumbo de los vientos y el vuelo de las gaviotas. 

Ya no sé que es lo próximo que nos obligarán a pensar. ¿Será posible que esto que escribo sea "fascista" y me señalen con una cruz en la frente y me adjudiquen un comisario político?

Porque he hablado de libertad, de la mar, del viento, de lo que siento...

Y no he nombrado a Podemos...


jueves, 27 de abril de 2023

Y Morante...

 Ayer vi torear a Morante de la Puebla y cortar dos orejas y rabo en la Maestranza de Sevilla. Lo vi desde El Rompido por la televisión gracias a Mundorotv. Es decir no estuve en la Plaza de Toros, que conste, pues las corridas de toros desde hace años me resultan tediosas y sin interés. Como no tenía puesto los audífonos ni los auriculares (lo estaba escuchando María José, que me alertó de los primeros oles) tampoco oía los comentarios de los locutores, ni la música, ni oles ni los aplausos... Solo era capaz de ver torear a Morante de la Puebla con mis ojos.

Desde el principio, en los pases de recibo con el capote, se percibió algo especial en la plaza, una actitud extraña en el torero, como una libertad que emanaba de su figura por encima de los cánones del ritual de la manida tauromaquia repetida por todos. Eso me empezó a dejar hipnotizado. Sin sonido, sin música, solo toro y torero en la pantalla de mi Mac.

Dejo, por no repetir otra vez más, el relato de cuantos lances divinos ejecutó en forma de verónicas citando con el pecho, gaoneras apretadas, y otros usos mágicos del capote para embarcarnos a todos - incluso a los más incrédulos- en el ferry que lleva a la Gloria sin escalas, mientras con la muleta daba un recital en forma de enciclopedia de oro del toreo clásico gitano, condensando en cada muletazo ayudado o natural el toreo puro de los más grandes: Ordoñez, Paula, Curro, Ojeda... ustedes incluyan a los que deseen.

Comprendí que estaba presenciando una epifania, pues él único y verdadero motivo que buscamos los aficionados a la Tauromaquia -que alguna vez soñamos- es ser testigos de la Creación de una Obra de Arte.

Pienso en Leonardo Da Vinci cuando estaba pintando La última Cena, o mejor la Gioconda, si en el momento de pintar esa sonrisa enigmática sería consciente de la repercusión actual. O Miguel Angel cuando decoró la Capilla Sixtina, o Rafael de Urbina y todos los grandes maestros de la pintura, la escultura, la arquitectura, la literatura, la filosofía y las ciencias... hasta llegar a los años de nuestra vida actual, donde los espectadores decidimos que "obras" merecen ser reconocidas con el título de "Arte".

Porque el Arte es un atributo que nosotros los observadores, los mirones, los testigos, los curiosos, aquellos que nos dejamos influir sin barreras por las emociones que producen los sentidos de la vista, oido, tacto, gusto, olfato, que sentimos algo especial que sacude nuestros principios, nuestra alma, nuestra vivencia... somos nosotros, usted y yo, los que otorgamos este atributo de Arte y de Artista a los que se lo merecen. 

Y yo ayer fui testigo, en mi pequeño Mac Air Plus, desde mi casa de la playa de El Rompido, que había sido muy afortunado de sentir cómo Morante de la Puebla, se había transfigurado en "el torero" y en "la faena" que todos hemos soñado ver alguna vez en nuestra vida.

Una Obra de Arte.

Un gran Artista.


PD: "Nosotros los artistas"

jueves, 12 de enero de 2023

La Libélula que fue.

Yo vivo en la duda. Desecho casi todas las iniciativas de actuar racionalmente después de reflexionar. Me preocupa no dudar. Prefiero el instinto. No se deja manipular. 

Dice Javier Sanchez Menendez @JSMenendez en un premonitorio tweet: “debemos eliminar de nuestro conocimiento todo falso conocimiento”

Qué difícil empresa, pero tan necesaria. Si, prefiero experimentar y sacar mis propias conclusiones. Desde niño. Curiosidad. 

 La certeza es efímera. Como una libélula preciosa que vemos helicoptear en la orilla del rio de nuestra infancia y se posa en la brizna de hierba con las alas desplegadas, transparentes, y por un momento vemos sus ojos saltones. ¿Donde duerme? No sabemos si se alimentará de mosquitos o será alimento de pájaros. 

 Como el gato de Schödinguer, así me planteo el futuro.

 Por las mañanas al despertar recién levantado miro por la ventana solo para constatar que hay personas y coches en movimiento y semáforos que cambian de color y niños en el patio del colegio que corretean inocentes.

 Eso es una certeza. 

Intento no contaminarme de los falsos profetas de los panfletos. Intento mantenerme alejado de lo tremendamente atrayentes que son los buhoneros propagandistas del carromato que anuncia el crecepelo milagroso sin ir a Turquia o del emplasto milagroso que cura las almorranas, ahora reciclados en charlatanes con corbata. Venden mentiras y las cobran a precio de oro.

 Uso trucos para pasar desapercibido entre las mangostas, los demonios de Tasmania, las hienas reidoras y astutas, los quebrantahuesos rapaces y los que me ofrecen tarjetas de visita. 

Evito las conversaciones con los portadores de dogmas.

 En cambio, me gusta hablar con los desconocidos sobre todo con los de ojos despiertos, aunque tengan piojos.

 Es difícil remar en la ciudad. Pero yo lo he conseguido. Me verán caminar enmimismado, en realidad estoy remando contracorriente sin ánimo de llegar pronto a la orilla. 

Eliminar el falso conocimiento es un proceso psicoanalítico. Una buena tarea. Un puzzle de tropocientas mil y pico de piececitas casi todas del mismo color. 

Es una nueva y buena idea.

domingo, 23 de octubre de 2022

El otoño

 Acostumbrados en esta tierra a que el otoño llegue en pleno verano, no empezamos a sentirnos otoñales hasta que llegan las primeras lluvias y vientos frescos, cuando uno se da cuenta que tiene que ponerse camisas en vez de camisetas frescas, pantalones largos y calcetines, pero sobre todo cuando nota que la luz de la tarde se sonroja antes de escaparse dejando un tenue y melancólico color en el horizonte. 

Los días amanecen transparentes y saludables, aire impregnado de olores de yerbas o de tierra húmeda; a veces van apareciendo nubes grises amenazadoras que nublan el cielo y caprichosamente descargan su energía de golpe y porrazo, nos coge desprevenidos sin impermeables ni paraguas y sentimos los goterones frescos como maná caído del cielo. La tierra de nuestra Andalucía necesita tanta agua como nosotros. Ojalá llueva a gusto de todos.

Yo he empezado el otoño con serenidad, confianza y esperanza de que todo se mantenga dentro de las leyes otoñales de mi edad biológica. 

Serenidad después de la muerte de mi madre el pasado septiembre. Acepto lo inevitable y no me hago daño buscando respuestas a lo que nadie me ha preguntado. De hecho no puedo negar que estoy más sereno y tranquilo después de morir mi madre. Como médico no lo he pasado bien, me ha costado mucho verla apagarse. Afortunadamente ha llevado una vida esplendorosa y excepcional durante noventa años y tan solo un par de meses de enfermedad. Menos mal que desde hace años mi hija Ana me ha ayudado ha tomar las decisiones médicas correctas que había que decidir en todo momento. Nunca podré agradecerle lo que ha hecho por su abuela y por su padre. 

Después del éxitus se han despejado muchas dudas que tenía sobre mí mismo y sobre la reacción sentimental de mis queridos hermanos. Que orgullos estoy de todos ellos, de sus hijos y de sus familias, que ejemplo de obediencia a la voluntad de nuestra madre, sin la mas mínima duda. Sobre mí, me noto relajado y tranquilo, va desapareciendo el estrés de los últimos meses y un muy pesado dolor de cabeza o cefalea tensional/tusígena que me ha tenido acobardado unos cuantos meses. Ya estoy mejorcito, gracias.

Quiero tener esperanza en que el otoño en el que estoy entrando a mis 66 años sea largo y beneficioso. Que llueva lo que tenga que llover, y no solo me refiero al agua que caiga del cielo, y que nosotros lo veamos. La naturaleza es caprichosa y Dios escribe con renglones torcidos dicen los que saben de esto. Yo, aunque agnóstico ciclotímico (tengo días, como el reloj de oro del gitano...), me pongo en manos de todos ustedes -pues en definitiva todos somos hijos de Dios, dice el catecismo- para que me corrijan mis errores y perdonen mis defectos.

Y tengo la total confianza de que voy a tener un otoño sereno pues con la familia que tengo no puede ser de otra manera. Tengo una mujer bellísima que me acompaña y me da ejemplo de cómo vivir cristianamente. No quiere que escriba sobre ella, pero os aseguro que soy el que soy ahora porque tuve la suerte de conocerla cuando éramos jóvenes y de enamorarme de ella siendo un niño de 20 años. Desde entonces solo he tenido en mi vida bendiciones -como dice la gente con mucha razón- pues mi hija Ana, mi hijo Celso, mis nietas Celsa, Leonor Ana, nietos Celso y Esteban,  -mi pandilla- con los que comparto todos los días que puedo de mi vida cuando no estoy trabajando es lo que me aporta felicidad infinita. Es lo que todos deberíamos hacer hacer en otoño.

Aunque ha sido una gran suerte ver crecer a mis hijos tan sanos, nobles, buenos y cariñosos (han tenido a la mejor educadora del mundo como madre), reconozco que entonces yo era un joven que pasaba tanto tiempo en un hospital y haciendo guardias de UCI (algunas infinitas...) que cuando tenía tiempo libre solo quería salir con amigos y pasarlo bien, a veces demasiado bien... Pido disculpas y agradezco la ayuda de entonces de las abuelas Ana y Pilar y mi tata Reme.

Ahora en el otoño es una delicia ver crecer a las nietas y nietos como si fueran briznas de hierba, tallos que crecen y flores que se van abriendo, cada cual con sus características y su olor, con su forma y su color, con su cadencia, sus movimientos, sus caracteres y sus sorpresas encerradas en almas tan inocentes y tan puras. Es lo que nos corresponde en esta estación de la vida y tenemos obligación de hacer.

Y doy gracias a Dios, a la Vida, a la Naturaleza, al Otoño, a mi madre, a mi familia, a mis hermanos, a mis amigos y a todos ustedes por formar parte de mis emociones y sentimientos. De mi vida. 

Gracias.

miércoles, 22 de junio de 2022

El Caminante

Desde hace muchos años cuando llegan los meses de primavera y verano el caminante repite el mismo paseo una y otra vez. Con el paso de los años se ha convertido mas que en un paseo, en un rito que reúne filosofía, ecología y práctica deportiva. 
El camino que recorre es siempre por el mismo lugar, la punta de la barra -que ahora llaman Nueva Umbría- donde termina la ría del Piedras formando una flecha que apunta a levante, y se abre a la playa solitaria bañada por la mar azul hasta el horizonte del sur. 
El caminante fondea el bote en aguas calmas, y comienza a caminar rodeando la punta de la flecha con rumbo hacia poniente, unos cuarenta minutos, los mismos que necesita para regresar casi por las mismas pisadas hacia levante. 
El caminante procura ir desnudo, tapado con un bañador del que se despoja en cuanto las circunstancias lo permiten. La desnudez provoca en el caminante un sentimiento añadido de comunión con el entorno, de paz, de naturalidad. 
Aunque el itinerario repite siempre los rumbos, el caminante sabe que cada paseo es completamente diferente. Las tempestades del invierno modelan cada año la forma de la barra añadiendo bajos de arena o recortando el perfil de la costa; los vientos locales hacen que la mar se mueva con distintas cadencias y oleajes que susurran arcanos mensajes al romper en la playa; las corrientes crean surcos de caños de agua sobre la arena mojada que ilustran las bajamares con acertijos ancestrales. 
Por eso el caminante cada año se asombra del milagro de la naturaleza y observa con detenimiento los cambios del paisaje y con eso se entretiene y relaja mientras camina absorto en el escenario. Cada día el paseo es único, diferente, incluso el caminante reconoce que no es él mismo. 
El caminante no puede evitar maldecir a los que han dejado basuras y plásticos en este paraíso y recoge todo lo que puede. 
El sol de la mañana es más pujante y ardiente que el da la tarde. La luz nunca es la misma y pinta en la lámina de agua reflejos diversos, inverosímiles, siempre maravillosos. Las olas que llegan a la orilla orquestan una sinfonía diferente en cada paseo. 
El caminante procura andar mojándose los pies hasta los tobillos sintiendo el masaje confortante de la marea y leyendo el libro de la espuma del mar escrito con letras de plata efímeras. 
El caminante se deja llevar por sus emociones hacia dentro de sí mismo, se conmueve con facilidad. Un reflejo dorado hace al caminante mirar de reojo la posición del sol y sonríe feliz de estar allí. Un bando de peces casi transparentes se desordena al paso del caminante, pero enseguida se agrupa con orden. Al caminante no le parece bien molestar y procura no hacer movimientos bruscos. Las amigas gaviotas de siempre mantienen una respetuosa distancia, su dignidad es correspondida y el caminante tan solo las saluda de reojo y sin aspavientos, con agradecimiento. Por delante, los charranes se tiran sin complejos desde un invisible trampolín haciendo un picado perfecto para hundirse durante un segundo en el mar y salir airosos a veces con su pesca en el pico. 
Mientras estas maravillas suceden, el caminante piensa en el paso de los años y en la vida que le queda por vivir que es el único patrimonio del que disfrutar. Siempre se emociona de felicidad al pensar en su familia, que suerte tan grande tiene con su mujer, sus hijos y nietos (Celsa, Leonor, Ana, Celso y Esteban) y entonces sus ojos se salan de alegría, como de agua de mar. 
Otras veces el caminante está triste y suele pensar en la muerte siempre compañera de viaje por su profesión, o recuerda a los muertos que tanto sigue queriendo como si estuvieran vivos y el caminante llora en silencio un buen rato. 
Pero el caminante no quiere pensar en su muerte, que cada vez la tiene más cerca y de momento la intenta esquivar con alguna pastilla procurando hacer vida sana.
Ultimamente el caminante piensa en su madre de noventa años, hasta hace unos día lúcida y coherente, una mujer dedicada a hacer feliz a sus ocho hijos y ahora atacada en su cerebro por el paso del tiempo. Ley de vida. 
El caminante gira 180 grados y camina ahora hacia levante. La luz cambia, el orden del mundo también. El retorno al punto de partida se ve interrumpido por un baño terapéutico dejándose llevar un rato por las olas que vienen de poniente. 
El caminante conoce estas aguas y estas corrientes y se siente seguro en esta mar aunque esté completamente solo. La desnudez del cuerpo ayuda a desnudar el alma y a ser honestos con nosotros. La soledad del baño es terapéutica. Agua, sal, sol, arena, viento, olas, algas, conchenas, tierra… un pez que te roza, un charrán que se asusta, una gaviota que te observa… 
El caminante piensa en el bienestar que obtiene de estos momentos tan sencillos y por un momento olvida aquello que le produce tristezas y estrés. 
Porque el caminante tiene estrés. Ya va a cumplir 66 años y sigue trabajando todos los días pasando consulta presencial, o con videos, telefónicas, por whatsApp, mensajes y hasta correos de ordenador… El caminante piensa que no sabe como, pero que tiene que parar ese ritmo de trabajo y ordenar su agenda para no angustiarse tanto, pues nunca ha dicho que no a nadie. 
Cuando le vienen estos pensamientos estresantes el caminante se agobia y le duele la cabeza y entonces tiene que darse otro baño de agua fresca y pensar en la suerte que tiene de estar vivo, desnudo, y dándose un baño esencial en una de las playas mejores del mundo. 
Así el caminante va recorriendo el camino de vuelta hasta su barco para volver a casa sintiendo el viento salutifero en la cara. 
Y resuelve que tiene que escribir acerca de estas emociones para que no se le olvide.

Publicado en ABC de Sevilla el 20 de junio de 2022

martes, 31 de mayo de 2022

Reflexión del paso del tiempo

 ¡Cómo pasa el tiempo! Un año pasa volando. A mi edad no me doy cuenta de los meses... parece que estamos saliendo de Navidad y ya ha pasado la bendita Semana Santa, la Feria de Sevilla, ya está aquí el Glorioso Rocío y ya mismo estamos en verano. Las preciadas vacaciones están a la vuelta de la esquina. 

Y la vida sigue igual que siempre para cada uno con sus vaivenes, gustos y disgustos, alegrías y penas, duelos, quebrantos u ollas suculentas, botellas medio llenas o medio vacías, ganas de reír o ganas de llorar, suspiros o gemidos, dolor, placer, guerra, paz, vida o muerte.

Ultimamente pienso en la muerte. En mi muerte. Estoy sano, pero tengo achaques. Y pienso en la hora del dolor, del inevitable deterioro orgánico y en la decrepitud si se me concede la vida más tiempo de lo esperado o conveniente. 

Ya se mueren mis amigos, incluso más jóvenes que yo, de las enfermedades habituales: cáncer e infartos. Por ahí vamos a pasar casi todos si no nos matamos en a carretera, Dios no lo quiera.

Lo que no es normal es morir joven en una guerra por culpa de unos iluminados criminales. Aquí incluyo a muchos, no solo al ruso de los cojones. Se asesina impunemente a inocentes en todo el mundo y de muchas maneras, algunas muy sibilinas, que rima con la China. Allí mandan el Partido Comunista a reeducar a los que no siguen las normas del partido... y muchos son ahorcados o fusilados con los pretextos más peregrinos. Asesinatos.

Hay muchos países donde se mata por orden judicial. Y otros muchos países llenos de paramilitares o bandas armadas y toleradas donde se asesina sin orden judicial, pero con el visto bueno de los que gobiernan. Asesinos natos.

Y las guerras en Africa donde implican a niños inocentes que convierten en sicarios asesinos destrozándoles la infancia y su vida entera, carne de cañón barata y reemplazable tan solo con un poco de droga. Este es el mayor pecado de todos.

Igual que los americanos asesinan a los asesinos. Aplican el ojo por ojo.  Se puede dejar de matar con inyección letal o silla eléctrica, que es un asesinato premeditado y dejar a los convictos vivir aislados. La mayoría están reformados en el momento de la ejecución.

En España lo hicimos hasta hace pocos años con el garrote vil y el pelotón de fusilamiento. El Verdugo de Berlanga.

Pero me estoy yendo por las ramas altas de los arbustos. El tiempo pasa y nosotros también. Nos vamos en fila india unos antes y otros después. Pero por biología por favor, vamos a morirnos de enfermedades los viejos. Cronologicamente. Con orden.

Y sobre todo vamos a intentar conseguir que los jóvenes vivan una vida sana y feliz sin tener que empuñar un arma mortífera para matar o exponerse a ser destrozados por una bomba o atravesados por un cuchillo.

No quiero cultura de guerra ni de violencia en mi entorno. No miro esas noticias terroríficas de quién va ganado o perdiendo la guerra. No me aportan nada bueno. No quiero saber por qué mueren inocentes, ya sea por guerras o por locuras de americanos que se creen rambo en cuanto cumplen dieciocho años. Qué horror.

No quiero formar parte de la violencia ni de la muerte. Soy parte y firme defensor de la Vida. No defiendo en ningún caso la Pena de Muerte. Ni el aborto. 

Y cuanto más edad voy cumpliendo más me aferro a la vida sana y productiva, y menos miedo tengo a la muerte. Quiero seguir siendo útil muchos años a las personas que me necesitan sobre todos mis hijos y niet@s. Y a mis pacientes que me buscan y confían en mi ciencia. 

Pero de momento que sigamos viendo pasar los años con tanta ligereza y podamos quejarnos de eso.

Y cuando me llegue el momento, pues sin hacer aspavientos ni montar un número, se muere uno tranquilamente y a verlas venir... 

Y por supuestísimo morirme antes que mi mujer y mis descendencia... Eso debería ser ley de vida. 

A Dios y a la Virgen del Rocío se lo ruego.

lunes, 28 de febrero de 2022

No a las guerras

Mi opinión sobre las armas es la misma que tengo sobres las heces. 

Nadie quiere la mierda en su casa, ninguno alardeamos de ellas, actuamos como si no existieran, pero son indispensables evacuarlas para sobrevivir cada día de nuestra vida de manera tranquila y saludable. 

 Aquí va mi explicación. 

 En el mundo hay seres pacíficos y sensatos – quiero creer que la mayoría- honrados y justos, personas que se guían por principios morales y éticos, que son solidarios, tolerantes, pacientes, autocríticos, respetuosos, que se esfuerzan en ser empáticos y cultivan la mente para adaptarse a convivir con quienes los he tocado en suerte, que aceptan y comprenden el bien común -es decir la democracia- a pesar de sus imperfecciones… personas pacíficas. Afortunadamente quiero creer que somos los más numerosos (perdón por el atrevimiento de incluirme en este grupo) y somos los que mantenemos a la sociedad en paz, gracias a nuestro esfuerzo diario, al ejemplo y a la educación que proporcionamos a nuestros descendientes. 

 Pero también existen los que no tienen tan claro lo de los principios morales y éticos, que no entienden bien lo que es la honradez y la justicia, que son intolerantes e insolidarios, engreídos, más bien egoístas, codiciosos, envidiosos, que prefieren intrigar, destruir y mentir para arrebatar bienes ajenos en su provecho, antes que construir y convivir en paz. Son personas que disfrutan haciendo infelices a los que los rodean -yo conozco a unos cuantos de estos, muchos con piel de corderitos de norit- y que van sembrando la cizaña del mal por donde pasan. 

 Pero los malos, malos, son aquellos que teniendo responsabilidades de alto rango en los gobiernos mundiales nos les importa crear las condiciones que hacen posibles las guerras, a veces incluso justificando la violencia mas depravada. En realidad, por muchos cargos y uniformes que tengan son ladrones, criminales y asesinos. 

 Esto es así desde el principio del mundo, desde Adán y Eva, Caín y Abel. Desde los albores de la civilización existe esta dualidad de comportamientos personales en todos los grupos humanos, en todas las razas, etnias, pueblos, naciones, continentes, en todos los recovecos ocultos del mundo mundial. Y sobre todo cuando entran en juego los intereses “legendarios”, ya sean históricos, territoriales, tribales, económicos o incluso tan solo egoísmos personales, e intervienen unos señores que llevan títulos tan grandilocuentes como reyes, virreyes, faraones, emperadores, césares, sultanes, califas, emires, marajás, zares, káiser, generales, generalísimos, caudillos, führer, intendentes, barones, tenientes, duces, papas, cardenales, embajadores, cónsules, duques, altezas, majestades, santidades, gobernadores, senadores, ministros primeros o penúltimos, consejeros, presidentes de repúblicas, de gobiernos, de regiones, de explotaciones bananeras, sátrapas y tiranos… Estos versos sueltos que propician el ambiente bélico, casi siempre para sus intereses personales, saben que con la guerra la muerte de inocentes al por mayor está asegurada, pero les da igual. 

 Por culpa de estos mierdas iluminados e inquisidores nos matamos entre hermanos tan solo por pensar de forma diferente, por creer en Dios, por no creer en Dios, por diferencias entre religiones trasnochadas, por los dioses que esperan en los paraísos, por rezar de rodillas o tumbados, por enseñar las piernas y la cara, por lucir colores diferentes de camisas o banderas, por disputar territorios absurdos, por reclamar fronteras ficticias e inexistentes, por ser orienta u occidental, comunista o fascista, de derecha o de izquierda, del norte o del sur, por decir viva un rey u otro, por pensar libremente, por escribir lo que se piensa, por tener la piel mas clara o mas oscura, por haber nacido en una región determinada, por tener drogas, por no tenerlas, por ser indio o comboy, vikingo o de secano, samurai o geisha, ninja o tortuga, capitán trueno o jabato, Roberto Alcázar o Pedrín… hasta por ser de equipos de fútbol distintos se ha llegado a matar… 

 Los muertos nunca son los familiares de los que inician las guerras. Los muertos son inocentes en un altísimo porcentaje. Inocentes, hombres mujeres y niños que pertenecen al grupo de los pacíficos, que no se olvide nunca. 

 Volvemos a las heces. 

 Desde que tengo mayoría de edad y siempre dentro de la legalidad he tenido escopetas en mi casa con su munición correspondiente porque he sido cazador en el pasado. Una noche, estando en el campo un primo mío y yo, aislados en la sierra -entonces no existían móviles ni teléfonos en el campo- fuimos despertados por unos ruidos que no eran los propios de los animalitos del entorno, mas bien eran ruidos producidos por personas que intentaban entrar a la fuerza en la casa. Me asomé sin encender luces por una ventana y vi dos sombras, una merodeaba por mi coche intentando abrirlo y otro parecía que intentaba forzar la puerta de la casa. Di una voz de ¡quien anda ahí! Las dos sombras se escondieron detrás un alcornoque a unos veinte metros de la casa. Éramos jóvenes y estábamos literalmente cagados (muy muy cagados). El instinto de supervivencia se impuso. Cargamos en silencio dos cartuchos en cada arma y esperamos vigilando por el ventanuco. A los pocos minutos salieron las sombras -eran tres- a la escasa luz de la luna y se acercaron de nuevo al caserón. Los dos primeros tiros les pasaron como a un metro de sus cabezas y arrancaron ramas y hojarasca abundante del árbol. Los vimos gritar y correr hacía un carril cercano donde tenían un todoterreno y salieron sin luces a todo lo de daban. Mi primo los despidió con dos tiros, por delante del coche barriendo el carril. No me cabe duda que estaban completamente cagados. Es decir, la mierda producida por los tiros les cambió las intenciones. 

 Es más, si en vez de mi primo, estuviera yo ahí y ahora con mi mujer, mis hijos, mis niet@s, y considerara que algunos con malas intenciones amenazaban la vida de mi sangre… mi repetidora hubiera escupido fuego hasta tener la absoluta certeza que los míos estaban fuera de peligro. Eso lo tengo tan claro como el agua clara. 

 No sé si me explico. 

 ¿Eso es la guerra?

sábado, 1 de enero de 2022

Feliz 2022

 Se terminó 2021, el año 2 d.C (después del Covid) y entramos en este 2022 con confianza y esperanza que sea mejor en todos los aspectos y sentidos que el pasado. Por lo menos eso espero yo. ¿Y qué voy a hacer para conseguirlo? Pues voy a intentar explicarme:

- Cuidar el envoltorio. Mi cuerpo cumplirá 66 en julio. Debo cuidar de el si quiero disfrutar de las opciones que me ofrece, pasear largo rato, montar en bici, nadar, navegar, jugar con mis niet@s, dar abrazos apretados, amar.. para eso es fundamental la vida sana y activa, dieta mediterránea, cuidar que el peso nunca marque más de 79 kilos,  no pasarme con la cerveza, el vino y con los chupitos traidores, vigilar la presión arterial y el colesterol, hacerme mis chequeos correspondientes, tomarme mis pastillas preventivas, vacunarme y tocar madera para que los malos rayos no me usen de toma de tierra...

- Cuidar mi mente. Evitar el estrés. El estrés a nuestra edad no sirve absolutamente de nada, solo trae nefastas consecuencias: sube la tensión arterial, aumento del riesgo de infartos e ictus, produce ansiedad, disconfort e insomnio. Para cuidar la mente yo necesito dormir a pierna suelta al menos 7 u 8 horas todos los días y un ratito de siesta cuando se pueda. Soñar me encanta. Es uno de mis placeres, encontrarme y charlar con mi padre, con mi tata, volver a mis antiguas casas, convivir con mis hermanos en la infancia maravillosa... Esa suerte tengo cuando sueño. A veces tengo pesadillas, pero son las menos. Necesito estar descansado y relajado para ser útil (para ser feliz).

- Ser médico y poder ejercer otro año más, que suerte tengo. El método científico me estimula la mente y el contacto humano con los que sufren me hace poner los pies en el suelo y ser consciente de lo que de verdad importa. El ejercicio de mi profesión me llena tanto que creo que nunca me voy a poder jubilar. Soy autónomo y dueño de mi agenda y mis horarios. Nunca falto a mi trabajo, hasta con lumbago sin poderme mover prefiero ir a la consulta que quedarme en casa, no puedo pensar en dejar desatendidos a mis pacientes. Eso sí, tengo horarios cómodos y no soporto las prisas de nadie, pero yo creo que mis pacientes lo saben de sobra.

- Ser curioso. Tengo dos momentos en el día que los dedico a "curiosear". Por las mañanas recién despierto leo las noticias del día en este Mac, -estoy suscrito a ABC por tradición familiar- y también de otros 3 o 4 diarios de Sevilla y nacionales incluso algunos panfletos del gobierno. Me salto todo lo relacionado con la política (desde hace años) y con el Covid (desde hace meses). Me gustan los columnistas con opiniones libres y valientes, los periodistas que se salen de lo politicamente correcto, los que usan un prisma diferente, los poetas de la actualidad, los que van a contracorriente, los irreverentes consigo mismo, los que me hacen meditar y reflexionar. Así me gusta empezar el día. El otro momento mágico de mi día a día es cuando, después de ver algún capitulo de una serie (aún sigo en Los Soprano) o algún partido de futbol (sevillista seré hasta la muerte) y con permiso de la autoridad competente, me meto en mi cama, flexo encendido y libro en la mano, y me sumerjo en cualquier aventura novelesca o en cualquier relato filosófico o científico que me quiera contar el autor. Yo me dejo convencer por las letras y participo activamente de lo que voy leyendo hasta que se me nubla la vista y ya no se si estoy despierto o dormido o acarajotado... entonces me pongo el bozal antironquidos y me dejo caer por el precipicio oscuro del ensueño. Una delicia diaria.

- No caer en la trampa de los políticos. Pasar de ellos. Ignorarlos. A todos. De izquierdas y de derechas, de centro, de arriba, de abajo, de oriente y de occidente, de delante y de detrás, de frente y de perfil, de rojo de azul, de verde y de gris. Creo que fui de los primeros que se atrevió a llamar psicópata al Psicópata nefasto que tenemos en el vértice de la pirámide de caca pestosa que tenemos gobernando España y ocupando sitio en el Parlamento. Me tapo la nariz cuando los veo y miro para otro lado. No creo que vuelva a votar en mi vida. Ni falta que hace.

- Disfrutar de mi familia, que es maravillosa, empezando por mi guapísima esposa María José que es mi luz y mi guía (cursilada, pero cierto) y sin ella no hubiera sido quien soy ahora. Disfrutar de mi hija Ana, mi médico, mi regalo del cielo, mi niña bonita, madre (gracias a David) de mis tres nietas Celsa, Leonor y Ana, tres ángeles regalos del cielo; disfrutar de mi hijo Celso, un tío hecho y derecho, un ejemplo de vida para mí, coherente, recto, sensible, bueno buenísimo, padre (gracias a la bendita Paloma) de Celsito IV, que me tiene embobado y futuros padres (sDq) en las próximas horas de otro varón que no se todavía como se va a titular en el Registro Civil...  Incluyo en esta felicidad y disfrute a mis hermanas Concha, Lourdes y Pilar, y hermanos José María, Fernando y Jesus, sin olvidar a Reyes que luce en el cielo con su brillo eterno. De todos mi sobrinos queridos y de mis primos que algunos son como hermanos y ellos lo saben.

- Y mi madre... que va a cumplir 90 años con su cabeza lúcida y ordenada y su cuerpo maltrecho y desvencijado, pero con una capacidad para asumir su destino y una resiliencia como nunca he conocido a nadie ni conoceré. Mi madre es un ejemplo de fortaleza mental y adaptación a las circunstancias, según ella, desde que estuvo interna en las Irlandesas de Castilleja de la Cuesta desde los 14 a los 18 años. ¿Pa comersela o no?

- Disfruto muchísimo de mis amigos y los conservo como oro en paño. Mis amigos son parte de mi familia. La amistad para mí es tan importante que la valoro como premios diarios cada vez que me encuentro con alguno. Amigos de la infancia, del colegio, amigos de la adolescencia y juventud, de la carrera, de la playa, del trabajo, del padel -cuando me atrevía a jugar- ... todos son un puñado de buenas gentes con los que puedo disfrutar, desahogarme, reir, llorar, cantar y hacer siempre planes disfrutones sin pedir explicaciones juzgarnos los unos a los otros. La amistad es lo contrario de lo que hacen los políticos, para que nos vayamos entendiendo.

- Me pongo manos a la obra.

- FELIZ 2022 PARA TODOS USTEDES y muchas gracias por leer este Cuaderno.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Buenas Noticias Covid

 De pronto lo he visto claro y cristalino. Se puede informar "de lo mismo" pero en vez de ser catastrofistas y buscar un titular morboso que acojone al personal día tras día, creo que se puede explicar la actualidad del Covid y Omicrón con todos sus datos estadísticos e incidencia de los supuestos casos de "contagios" y número de enfermos con una visión algo mas "profesional"... profesional médico me refiero.

Qué pocos médicos veo en la tele, en la radio, en la prensa o en las redes sociales, explicando la realidad actual de la enfermedad por Covid a finales de este año 2021 que se nos está yendo de las manos con desconcierto y desconocimiento. Y se nos va así, en medio de un batiburrillo de diagramas diarios, de estadísticas tan absurdas a veces que dan risa, de estudios comparativos que no tiene comparación, de epidemiólogos manipulando cada uno su jeroglífico de datos para ofrecerlos a medida de los peticionarios, y de las opiniones tergiversadas de periodistas y tertulianos "expertos"... Sí, sí créanse lo que les digo.

El Covid-19 es una enfermedad nueva y desconocida originada por una mutación -probablemente escapada ¿accidentalemente? de un laboratorio Wuham en China- de un virus de la familia de los Coronavirus. 

Ha evolucionado como una pandemia mundial desde 2019, afectando principalmente a las vías respiratorias como un cuadro gripal y en otros muchos casos a los pulmones, por lo que han fallecido muchas personas debido a una neumonía llamada SARS-Cov.2. Esta neumonía produce insuficiencia respiratoria muy grave, y por una complicación secundaria a trastornos del sistema inmunitario de algunos pacientes predispuestos, produce un síndrome hiperinflamatorio con "tormenta de citoquinas" y afectación sistémica con alta  tasa de éxitus. Todo está muy bien documentado... o al menos eso debemos creer.

La enfermedad traidora se cebó al principio con nuestros más mayores, dejándonos a los médicos y a los familiares totalmente desolados. Hubo colapso de Urgencias, de planta, de UCI y escasez de respiradores. Hospitales de campaña, confinamientos masivos, cuarentenas obligadas, después las mascarillas, distancia social... Entonces sí que era terrorífica la situación. 

Poco a poco los médicos y sanitarios fuimos conociendo mejor la clínica y evolución de la patología, ensayando con fármacos diversos y aprendiendo sobre la marcha a tratar las complicaciones, muchas veces a costa de la vida propia. Demasiadas veces.

Pero llegaron las vacunas. Y todo empezó a cambiar. El enorme esfuerzo de toda la comunidad científica mundial (virólogos, biólogos, químicos, médicos, farmacéuticos, etcétera) ha conseguido en un tiempo increíble que dispongamos de vacunas de fácil administración y que producen una protección muy alta y eficaz con las dosis recomendadas según los protocolos vigentes por edades y patologías.

A partir de este momento, no deben seguir leyendo los que de forma voluntaria no se hayan querido vacunar pues esto no va con ellos.

El grado de protección (inmunización) en vacunados es altísimo, el 95% crea anticuerpos protectores contra las proteínas de la cápsula del virus que impide que se reproduzca a sus anchas, y en pocos días el sistema de defensa de nuestro organismo vence al virus. Podemos notar síntomas leves de gripe y faringitis, sí, muy parecidos a los resfriados y catarros o molestias gripales anuales que hemos padecido toda nuestra vida por otros virus respiratorios. Una semana en casa con paños calientes y antigripales. Estos contactos con el covid van reforzando nuestro sistema autoinmne y van creando inmunidad grupal.

Es cierto que hay un porcentaje (se estima en un 5%) de infectados que a pesar de estar correctamente vacunados hacen un cuadro de neumonía que puede ser grave, necesitando hospitalización y a veces cuidados intensivos. El sistema inmunitario es individual para cada organismo y en ocasiones responde insuficientemente a las vacunas, no sabemos bien por qué, pero no crean anticuerpos defensores suficientes. Pueden ser déficits heredados que han pasado desapercibidos o enfermedades autoinmunes que cursaban de forma larvada y desconocida.

Para los médicos el verdadero problema son los pacientes que se enferman. Aquellas personas que tienen síntomas y acuden al médico. O a Urgencias. Los que tiene fiebre y malestar y radiografías feas o alteraciones en los análisis. Esos son los "números" que nos interesan y nos preocupan.

Opinión Personal e Intransferible:

A mí personalmente el número de test de antígenos y PCR que se están haciendo en la actualidad me parece que no tienen utilidad médica alguna. Igual que en cualquier virus invernal epidémico casi todos tenemos fragmentos o restos de virus en la nariz y en la boca. Eso no es estar enfermos. Se están haciendo sin indicación médica, a destiempo y sin justificación epidemiológica. A personas sin síntomas. No nos sirven para nada. En poco tiempo se retirarán del mercado y se dejarán de aconsejar. Ahora hay que vender los excedentes. 

Las famosas PCR solo tienen utilidad diagnostica para confirmar la enfermedad por Covid, y secuenciar el tipo de virus (Delta, Omicrón, etc) y la carga viral en el momento de hacer la prueba. Esto es importante... en el momento de hacer la prueba, solo eso. Una PCR sin saber la carga viral tampoco tiene mucha utilidad clínica. Ejemplo: una persona que tenga fragmentos de virus no contagiosos, y que esté asintomática, puede dar positivo en una PCR. Alarma social injustificada.

Las noticias machaconas asusta-viejas de incidencias por pueblos, ciudades y Comunidades, ya sobran desde hace muchos meses.

Mi consejo es que los que tengan síntomas sospechosos: malestar general, síntomas de gripe, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza... que se queden muy tranquilos en su casa, sin contagiar a nadie, hasta que desaparezcan los síntomas, una semanita más o menos.

Los contactos confirmados y asintomáticos de bodas, bautizos, comuniones y eventos variados, deben protegerse con mascarillas y evitar sitios cerrados y aglomeraciones hasta que pase una semana y comprueben que no tienen síntomas.

Para todas las enfermedades víricas y más aun con el Covid, la mascarilla ha venido para quedarse en nuestras vidas sobre todo cuando estemos en sitios cerrados o con bullas. En espacios abiertos y bien ventilados y con distancia de un metro no son necesarias. 

Lo de llevarlas por la calle caminando es del TBO.

PD: Opinión personal e intransferible a dia 26 de diciembre de 2021.

Feliz Navidad.

sábado, 2 de octubre de 2021

La muerte y yo

La muerte me aterra. No quiero ni pensar lo que significa "morir". Morirse. Somos mortales. Se acabó. ¿Fin? 

 La vida es magia. Carne, huesos, órganos, tejidos, células... Y un batiburrillo de cadenas de ADN, genes, reacciones bioquímicas y matemáticas vivificadoras, física pura y dura, fisiología y neurobiología, filosofía, ecología natural, arquitectura espacial, moléculas simples y complejas, átomos, fuerzas electromagnéticas, partículas elementales, fotones, teoría de cuerdas, gravitones... sensaciones, emociones, evolución, epigenética, infancia, cariño, juventud, carácter, educación, primaveras, veranos, otoños, inviernos, amor, pasión, locura, trabajo, cultura, lectura, música, poesía, serenidad, alegría, tristeza, respeto, belleza, dolor, vejez... todo eso eres TU y tus circunstancias en cada momento de tu existencia. ESO ES LA VIDA.

 La muerte acaba con la vida, es el cese de toda actividad vital definitivamente, ya seas joven o viejo. Morir implica el consumo de la energía vital hasta el agotamiento, finaliza la armonía biológica, la fisiología, la bioquímica, la física y hasta la filosofía. Se interrumpe para siempre el tiempo y el espacio en la nada más absoluta. No tiene nada que ver con estar dormido, anestesiado o en coma. Se acabó. Sin futuro. Sin presente. Sin pasado. No va mas, señores. 

 Además, la muerte, desde el punto de vista de los vivos, implica putrefacción, destrucción y aniquilación de un cuerpo físico por bacterias y gusanos comilones de entrañas o por carroñas depredadoras. Todas nuestras células se convierten en abono de gusanos o leña de crematorio y pasan a ser en muy poco tiempo parte fundamental de la entropía natural, sin dejar rastro visible volvemos a integrarnos en el Universo Cósmico. Gases humeantes. Atomos dispersos. Polvo de estrellas.

 Metafisicamente, después de la muerte no hay "después". Ni siquiera seremos parte del NO tiempo, NO espacio... No seremos ni siquiera NO y ya está. Ni siquiera NADA. 

 Personalmente eso es lo que me atormenta, morir para siempre, no como cuerpo humano - que lo entiendo- más o menos viejo o deteriorado, lo que me atormenta es morir como "ser", como parte de un todo armónico y resonante, como portador de un conjunto de neuronas especializadas con capacidad de formular estas terribles dudas existenciales. Terminar en el mas absoluto apagón, sin luz ni taquígrafos, ni na ni na ni na... es decepcionante. 

 Filosóficamente, lo terrible para mí es pensar en el vacío eterno, sin continuidad y a la vez infinito. En el fin de todo lo conocido como "vida". Yo quiero “vivir” después de muerto. 

 No comprendo cómo puede ser que todas estas mis vivencias personales, emocionales, intelectuales, existenciales, filosóficas, espirituales, metafísicas y algo jesuíticas no tengan continuación mas allá de la duración de mi cuerpo... me da muchísimo coraje, no debería ser así. 

 Me gustaría perdurar en el tiempo y en el espacio y no perderme como las lágrimas en la lluvia que contaba el replicante Roy Batty. 

 Pero me cabe la duda, repito, de que esto pueda ser así. 

 Por eso me pongo en manos de Dios, del Dios sin religiones ni credos, del buen Dios de todo lo bueno, del Dios Universal, ya sea o no creador, que me da exactamente igual si es arquitecto o albañil. 

 Mi Dios es más compadre que padre, más colega que rector, más amigo que conocido, más tolerante que estricto y más bueno que mi tata Remedios, que ya es decir. 

 Y todo esto, créanme, es tan Verdad como la Virgen a la que le rezo...

lunes, 26 de julio de 2021

Verano 2021

Este verano que cursamos en 2021 es para mi muy especial. 

El día 1 de julio cumplí mis primeros 65 años de vida, una edad que todo el mundo parece identificar con la jubilación, es decir con la vejez. Como la jubilación no entra en mis planes de futuro para los próximos… digamos diez o doce años, ni siquiera pienso en esa opción, que por cierto cuando me corresponda por tiempo trabajado y edad, calculo que será mi ruina económica si algún partido político, bonoloto, cuponazo, euromillones, lotería o herencia de una tía abuela millonaria desconocida no lo remedia en forma de pelotazo gordo. 

Los años sesenta y cinco me los tengo merecidos, gracias a Dios, y los llevo tan feliz y tan contento, bien vividos y siempre procurando estar con buenas compañías, como me decían mis mayores desde pequeño. Los tóxicos cuanto más lejos mejor. 

Me encuentro bien en general y salvo goteras articulares y una más que acusada sordera que me caracteriza por parecer a veces gilipollas cuando me hablan, no ando mal del todo físicamente. Ahora parece que con estos estreses de los dos últimos años pasados mi presión arterial se ha rebrincado un poco y he empezado hace una semana a tomar una pastillita, más que nada preventiva, me dice mi médico, que por suerte para mi son dos -como Cáceres y Badajoz- mi hija Ana y su querido esposo mi “compadre” David León… Es decir, estoy mas vigilado que Fort Knox, que si la sal, las grasas, las copas, el estrés, el descanso, el deporte… menos mal que el chequeo reciente estaba todo bien y tengo argumentos suficientes para tomarme unas cuantas birras todos los días. 

Tengo que reconocer que he llegado al final de este curso laboral bastante estresado por una carga acumulada y excesiva de pacientes atendidos diariamente en las consultas. 

Reconozco que este año he sufrido estrés como hace ya muchos años que no lo padecía. El Covid nos ha exigido a todos los sanitarios un sobresfuerzo. Yo no he estado en primera línea de combate, (como mis médicos antes mencionados, que han estado y están en primerísima línea de atención a infectados y enfermos de Covid), pero he aumentado bastante el horario de las consultas para intentar que ningún paciente se quedara sin sus revisiones post-Covid o bien para seguir atendiendo a pacientes de sus revisiones programadas o de patologías de nueva aparición. 

He tenido que atender a pacientes de otros compañeros que han estado dedicados exclusivamente a hospitales, o tristemente de baja por enfermedad, por lo que mi agenda diaria durante este último año ha estado rebosante de sobrecargas y urgencias. He dedicado mi tiempo libre a seguir atendiendo pacientes por video, telemedicina, teléfono, correo electrónico y hasta whatsapp, hasta altas horas de la noche y fines de semana… La angustia de los pacientes a veces se traslada al médico, y eso no es bueno. Aprovecho para pedir disculpas a aquellos pacientes a los que por estrés no los haya atendido con la paciencia y la tranquilidad necesaria, mis disculpas sinceras. 

Debido a este estrés este verano he adelantado algo mis vacaciones, por indicación de la collera de médicos que tengo. 

Desde le día 15 de julio estoy en El Rompido en terapia de grupo. Mi grupo de terapia es maravilloso: María José, mi primera mujer, una grande donde las haya, la mejor compañera que se puede tener; mi hija Ana y David (los galenos vigilantes de la playa) y mis tres ángeles Celsa (10), Leonor (8) y Ana (6); mi hijo Celso, Paloma su mujer y sobre todo mi nieto Celso IV (2) que está para comérselo de gracioso.

Casi todos los días hacemos terapia de grupo en el Huevofrito navegando hasta la punta de la barra donde están las playas más bonitas del mundo, porque dependiendo del viento y de la marea cada día tenemos un escenario distinto para el baño: piscina, olas, corrientes, jakuzi, spa… hay que saber donde ir. 

Mis paseos diarios por la orilla de la playa conversando con mis viejas amigas las gaviotas, saludando a los correlimos y charranes pescadores como halcones, interrumpiendo el festín de un banco de peces, mis andares con el agua a media pierna para fortalecer mis rodillas gastadas, mis baños en pelotas vivas dejándome llevar por la corriente… 

Familia, amor, vida sana, mucha comunicación, naturaleza, dejarse llevar, no excesos insensatos, evitar las malas compañías… esta es mi mejor medicina…

miércoles, 23 de junio de 2021

Malas personas

 Me cuesta escribir esta reflexión. Mi conciencia me avisa de que sea prudente y no cometa el error de ser yo mismo una mala persona... Pero si no lo digo, reviento por dentro...

Ustedes me perdonen por anticipado.

Las malas personas existen. Coexisten muchos grados y clases de personas malas, desde aquellos que nuestro cerebro no tiene más remedio que calificarlos de monstruos, como esos asesinos-as de niños inocentes, ejecutados cruelmente para causar el mayor daño posible a la madre o al padre, o para desembarazarse de una responsabilidad, o para liberarse de una molesta interferencia... Ejemplos tenemos suficientes en los últimos años de este desprecio absoluto por la vida de menores inocentes, de ángeles desprotegidos. 

Estas personas encarnan el mal más absoluto y real. En mis neuronas no encaja esta categoría de perversidad como no sea explicándolo por una perturbación enfermiza y patológica. Pero me consuela pensar que si existe la Justicia, estos monstruos pasarán el resto de sus vidas macabras en la cárcel.

Muy similar sentimiento me producen los "machitos" que maltratan y violan a sus parejas, por celos, rencor, envidia o por machismo puro y duro, haciendo de las vidas de estas agredidas un infierno diario, y que muchas veces finaliza con la muerte violenta de la abusada y maltratada. Parece que se enorgullecen del dolor ajeno. Ejemplos diarios, desgraciadamente. Todos estos criminales deben terminar en prisión con las máximas condenas. No dudemos en denunciar a estos malvados a la mínima evidencia.

Pero también detesto a aquellas malas personas que día a día se pavonean con disfraces de honestos y de ejemplares, de cara a la galería social de su entorno social, laboral y familiar, y en el fondo son malos de solemnidad. Personas que siempre que tienen que elegir entre hacer el bien, lo justo, lo honesto, lo lícito, lo ético, eligen continuamente hacer lo injusto, lo incorrecto, lo desleal, lo inmoral, lo que más daño pueda hacer a aquellos donde dirigen su dardo del maldad y de escoria.

Suelen ser personas acomplejadas, con distorsiones cognitivas, que han crecido educados con malas artes o que ellos se han desviado voluntariamente de la bondad por egoísmo, por codicia, por envidia malsana, por complejos de inferioridad, por celos...

Aunque se vistan se sedas... malvados se quedan. Hacen participe de su maldad y sus rencores a todos los que los rodean, tan solo admiten la absurda visión de su catálogo de sinrazones, se van creando tantos enemigos como personas se rozan con ellos, desunen a hermanos, hijos, nietos, crean malestar en su entorno familiar, laboral, social... Y perseveran en el error y en la maldad con actitud altiva y prepotente.

Son sembradores de odios y de maldades, malas personas con balcones a la calle, por mucho que se empeñen en disfrazarse de honestos.

Los tenemos a nuestro alrededor y en todas las clases sociales, aunque los peores son los que van "triunfadores"... Pobres personas que día a día van cavando con su rencor y su codicia una fosa de soledad.

Los he padecido en diferentes momentos de mi vida, alguna vez me enfrenté a ellos con la energía quijotesca de la edad, pero tan solo obtuve mas sinrazón y clara evidencia de su perturbación. 

Mi actitud desde hace muchos años es de evitación total y absoluta de estas malas personas. No permito que se me acerquen ni que me afecten sus actos, aunque a veces me llegan noticias de sus fechorías... Me causa sorpresa y a veces indignación, tener noticias de estos pobres personajes que siguen actuando con malas artes y malas intenciones, sin que nadie les pare los pies y los ponga en su sitio.

Y repito, se les distingue porque siempre que pueden elegir entre hacer el bien o el mal... 

Pues eso.

PD 1: Cualquiera de nosotros y yo el primero, en un calentón de enfado puede hacer daño, ser injusto, ambicioso o egoísta. Pero tenemos el maravilloso poder de reparar inmediatamente el daño causado, pedir perdón, restaurar lo fracturado, ser justos, honestos y honorables. Y eso es lo normal y habitual. Equivocarse es humano. Perdonar y pedir perdón es una cualidad que engrandece a las personas.

PD 2: No he escrito esto pensando en política ni en políticos, ni en religión (¡Dios me salve!) ni en economía y sus ardides... solo en personas que conozco y hacen daño a otras personas que conozco.

domingo, 28 de febrero de 2021

Y yo con estos pelos

 Se acaba febrero de 2021 y yo con estos pelos. 

Se fue 2020, año de muertes pandémicas por el virus SARS Cov.2.

Supongo que a partir de este año 2021 el virus traerá un nuevo orden mundial.  

Y dentro de unos meses o años, cuando se descubra/desvele el origen de toda esta movida alucinaremos con las tragaderas actuales.

Cada vez nos queda menos para ser robots... o rebelarnos y ser muñecos diabólicos.

Eso va a depender de los guionistas de la serie.

Yo:

Afortunado en medio de la tragedia.

Ya vacunado con dos dosis de una vacuna desconocida pero que me la he tragado igual que cuando me fumé el primer porro o me tomé la primera viagra... a ver que coño pasa...

Tengo tantas dudas con respecto al virus y a la  epidemia que me refugio en la cábala y en el esoterismo. 

Dice mi madre que ella reza. Yo también, aunque mi agnosticismo a veces me recuerde mi autentica fe...y entonces rezo con más devoción.

No me vale la Ciencia de momento. 

O por lo menos no me vale lo que me cuentan.

Tú no. Tú sí. Tu leve. Tu grave. Tu a la UCI, pero tu esposa va a ser que no se cosque... Tu te mueres. Yo no. Tu trombosis, o fibrosis pulmonar... yo que soy más viejo ni me entero y lo paso en mi casa asintomático...

Y los médicos seguimos buscando soluciones.

Que Dios nos coja confesados...

Vacunados quería decir...



miércoles, 2 de diciembre de 2020

Pragmatismo y Coronavirus

La epidemia nos está poniendo en nuestro lugar. A cada uno. A muchos jóvenes parece que les importa menos la salud global que el ocio personal; a los menos jóvenes nos tiene metidos en casa y con la mosca detrás de la oreja; y a los veteranos desgraciadamente los tiene aislados y aterrorizados. 

El virus se comporta como lo que es: un trozo de ARN sin cerebro que no atiende a razones ni a corazones y parece que se entretiene jugando a la ruleta de la fortuna con nuestros organismos. A ti una gripecita, a ti una neumonía, para ti un distres respiratorio y para usted una tormenta de citoquinas, se siente… Bueno, pero para su señora tan solo un dolor de cabeza y quince días sin olfato. A ustedes me los voy a saltar que no tengo ganas de infectaros, o mejor, os regalo anticuerpos protectores por la misma cara… Misterios de la genética inmunitaria. 

Ante este virus caprichoso y enigmático que no atiende a razones individuales, solo podemos echar las cuentas de los grandes números, las cuentas de las estadísticas. Y ni siquiera con esas cuentas somos capaces de acertar y predecir como se va a comportar el coronavirus bautizado SARS COV.2 en los próximos meses o años. 

De ahí que toda la comunidad científica internacional, las Sociedades Médicas, los laboratorios microbiólogos, farmacológicos, epidemiólogos y expertos mundiales en Salud Pública tengan que adoptar una actitud pragmática como única forma de racionalizar lo que está sucediendo con esta pandemia. 

Por eso ha sido necesario desechar antiguas teorías de comportamientos de virus similares, no basar el trabajo de campo en especulaciones, y aceptar que lo más importante es atender a la evidencia pura y dura, a la práctica clínica recién amasada y evidenciada en cada uno de los pacientes que hemos ido tratando. Esta medicina parece que sirve como tratamiento… hasta que la evidencia demuestra que no. Esta otra que se usa para otros virus la vamos a probar, pero no sabemos si va a servir o no hasta que podamos contemplar estadísticamente los resultados. Con esta otra vamos a probar por si acaso… 

Precisamente de esta manera pragmática sabemos que usando tratamientos sintomáticos (que no se usaron al principio por desconocimiento) como son los corticoides y la heparina, muchos pacientes mejoran sus síntomas y se evitan muchas complicaciones posteriores. Prueba, error, acierto, práctica, eficacia, utilidad… pero no evitan la demoledora pandemia. Creo que el pragmatismo se asocia filosóficamente a la lógica, lo que nos lleva a la realidad sin teorías especulativas que en Medicina nunca han sido muy beneficiosas para los pacientes. 

Los médicos buscamos resultados prácticos, es decir que curen, que salven vidas y por eso es importante que seamos pragmáticos en esta lucha contra el virus. 

Las dos líneas de trabajo científico práctico mas prometedoras en este sentido son las vacunas que están a punto de ser utilizadas y los anticuerpos monoclonales. Estos últimos son anticuerpos específicos contra el coronavirus que están intentando ser sintetizados en el laboratorio y serán eficaces para la enfermedad activa, administrándose de forma intravenosa con objeto de neutralizar al virus dentro del organismo, evitando su replicación y la consiguiente inflamación y destrucción de nuestros tejidos. Pero no evitan la enfermedad. 

Las vacunas que están a punto de llegar tienen otro mecanismo de acción. Al ser vacunados, nuestro organismo va a fabricar sus propios anticuerpos específicos protectores antes de estar en contacto con el coronavirus, de forma qué al recibir el inóculo contagioso viral, este sea rechazado inmediatamente por los anticuerpos anti-covid y no se desarrolle la enfermedad. Las vacunas van a inducir inmunidad adquirida (por diversos mecanismos inmuno-histoquímicos), esperemos qué de forma eficaz, duradera y con los mínimos efectos secundarios. 

¿Me preguntan si yo me vacunaré? El primero si pudiera. Olvídense de teorías conspiratorias anti-vacunas y sean ustedes prácticos. 

Confío en la ciencia. Si todos laboratorios importantes del mundo y toda la comunidad científica se ha implicado en la lucha contra este virus pandémico y en un año desde su misteriosa aparición nos ofrecen la posibilidad de vacunar a mi madre de 88 años y asilada-aislada hace 10 meses y a tantos ancianos como ella, de vacunar a mis compañeros médicos y sanitarios que arriesgan día a día sus vidas en Urgencias y en las plantas de los hospitales (entre ellos mi hija Ana), en definitiva de vacunar a toda la población susceptible y de acabar con tantas muertes y con tanto sufrimiento, tanto dolor y tanta ruina social y económica… 

Tenemos que ser pragmáticos humanamente, biológicamente, filosóficamente y cientificamente para recibir con los brazos abiertos estas vacunas fruto de tanto esfuerzo de investigación internacional y tantos ensayos clínicos que evidencian que estamos en el camino correcto de vencer al coronavirus.

Publicado en ABC de Sevilla el 01/12/2020