"Casos Clínicos"

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

miércoles, 22 de junio de 2022

El Caminante

Desde hace muchos años cuando llegan los meses de primavera y verano el caminante repite el mismo paseo una y otra vez. Con el paso de los años se ha convertido mas que en un paseo, en un rito que reúne filosofía, ecología y práctica deportiva. 
El camino que recorre es siempre por el mismo lugar, la punta de la barra -que ahora llaman Nueva Umbría- donde termina la ría del Piedras formando una flecha que apunta a levante, y se abre a la playa solitaria bañada por la mar azul hasta el horizonte del sur. 
El caminante fondea el bote en aguas calmas, y comienza a caminar rodeando la punta de la flecha con rumbo hacia poniente, unos cuarenta minutos, los mismos que necesita para regresar casi por las mismas pisadas hacia levante. 
El caminante procura ir desnudo, tapado con un bañador del que se despoja en cuanto las circunstancias lo permiten. La desnudez provoca en el caminante un sentimiento añadido de comunión con el entorno, de paz, de naturalidad. 
Aunque el itinerario repite siempre los rumbos, el caminante sabe que cada paseo es completamente diferente. Las tempestades del invierno modelan cada año la forma de la barra añadiendo bajos de arena o recortando el perfil de la costa; los vientos locales hacen que la mar se mueva con distintas cadencias y oleajes que susurran arcanos mensajes al romper en la playa; las corrientes crean surcos de caños de agua sobre la arena mojada que ilustran las bajamares con acertijos ancestrales. 
Por eso el caminante cada año se asombra del milagro de la naturaleza y observa con detenimiento los cambios del paisaje y con eso se entretiene y relaja mientras camina absorto en el escenario. Cada día el paseo es único, diferente, incluso el caminante reconoce que no es él mismo. 
El caminante no puede evitar maldecir a los que han dejado basuras y plásticos en este paraíso y recoge todo lo que puede. 
El sol de la mañana es más pujante y ardiente que el da la tarde. La luz nunca es la misma y pinta en la lámina de agua reflejos diversos, inverosímiles, siempre maravillosos. Las olas que llegan a la orilla orquestan una sinfonía diferente en cada paseo. 
El caminante procura andar mojándose los pies hasta los tobillos sintiendo el masaje confortante de la marea y leyendo el libro de la espuma del mar escrito con letras de plata efímeras. 
El caminante se deja llevar por sus emociones hacia dentro de sí mismo, se conmueve con facilidad. Un reflejo dorado hace al caminante mirar de reojo la posición del sol y sonríe feliz de estar allí. Un bando de peces casi transparentes se desordena al paso del caminante, pero enseguida se agrupa con orden. Al caminante no le parece bien molestar y procura no hacer movimientos bruscos. Las amigas gaviotas de siempre mantienen una respetuosa distancia, su dignidad es correspondida y el caminante tan solo las saluda de reojo y sin aspavientos, con agradecimiento. Por delante, los charranes se tiran sin complejos desde un invisible trampolín haciendo un picado perfecto para hundirse durante un segundo en el mar y salir airosos a veces con su pesca en el pico. 
Mientras estas maravillas suceden, el caminante piensa en el paso de los años y en la vida que le queda por vivir que es el único patrimonio del que disfrutar. Siempre se emociona de felicidad al pensar en su familia, que suerte tan grande tiene con su mujer, sus hijos y nietos (Celsa, Leonor, Ana, Celso y Esteban) y entonces sus ojos se salan de alegría, como de agua de mar. 
Otras veces el caminante está triste y suele pensar en la muerte siempre compañera de viaje por su profesión, o recuerda a los muertos que tanto sigue queriendo como si estuvieran vivos y el caminante llora en silencio un buen rato. 
Pero el caminante no quiere pensar en su muerte, que cada vez la tiene más cerca y de momento la intenta esquivar con alguna pastilla procurando hacer vida sana.
Ultimamente el caminante piensa en su madre de noventa años, hasta hace unos día lúcida y coherente, una mujer dedicada a hacer feliz a sus ocho hijos y ahora atacada en su cerebro por el paso del tiempo. Ley de vida. 
El caminante gira 180 grados y camina ahora hacia levante. La luz cambia, el orden del mundo también. El retorno al punto de partida se ve interrumpido por un baño terapéutico dejándose llevar un rato por las olas que vienen de poniente. 
El caminante conoce estas aguas y estas corrientes y se siente seguro en esta mar aunque esté completamente solo. La desnudez del cuerpo ayuda a desnudar el alma y a ser honestos con nosotros. La soledad del baño es terapéutica. Agua, sal, sol, arena, viento, olas, algas, conchenas, tierra… un pez que te roza, un charrán que se asusta, una gaviota que te observa… 
El caminante piensa en el bienestar que obtiene de estos momentos tan sencillos y por un momento olvida aquello que le produce tristezas y estrés. 
Porque el caminante tiene estrés. Ya va a cumplir 66 años y sigue trabajando todos los días pasando consulta presencial, o con videos, telefónicas, por whatsApp, mensajes y hasta correos de ordenador… El caminante piensa que no sabe como, pero que tiene que parar ese ritmo de trabajo y ordenar su agenda para no angustiarse tanto, pues nunca ha dicho que no a nadie. 
Cuando le vienen estos pensamientos estresantes el caminante se agobia y le duele la cabeza y entonces tiene que darse otro baño de agua fresca y pensar en la suerte que tiene de estar vivo, desnudo, y dándose un baño esencial en una de las playas mejores del mundo. 
Así el caminante va recorriendo el camino de vuelta hasta su barco para volver a casa sintiendo el viento salutifero en la cara. 
Y resuelve que tiene que escribir acerca de estas emociones para que no se le olvide.

Publicado en ABC de Sevilla el 20 de junio de 2022

martes, 31 de mayo de 2022

Reflexión del paso del tiempo

 ¡Cómo pasa el tiempo! Un año pasa volando. A mi edad no me doy cuenta de los meses... parece que estamos saliendo de Navidad y ya ha pasado la bendita Semana Santa, la Feria de Sevilla, ya está aquí el Glorioso Rocío y ya mismo estamos en verano. Las preciadas vacaciones están a la vuelta de la esquina. 

Y la vida sigue igual que siempre para cada uno con sus vaivenes, gustos y disgustos, alegrías y penas, duelos, quebrantos u ollas suculentas, botellas medio llenas o medio vacías, ganas de reír o ganas de llorar, suspiros o gemidos, dolor, placer, guerra, paz, vida o muerte.

Ultimamente pienso en la muerte. En mi muerte. Estoy sano, pero tengo achaques. Y pienso en la hora del dolor, del inevitable deterioro orgánico y en la decrepitud si se me concede la vida más tiempo de lo esperado o conveniente. 

Ya se mueren mis amigos, incluso más jóvenes que yo, de las enfermedades habituales: cáncer e infartos. Por ahí vamos a pasar casi todos si no nos matamos en a carretera, Dios no lo quiera.

Lo que no es normal es morir joven en una guerra por culpa de unos iluminados criminales. Aquí incluyo a muchos, no solo al ruso de los cojones. Se asesina impunemente a inocentes en todo el mundo y de muchas maneras, algunas muy sibilinas, que rima con la China. Allí mandan el Partido Comunista a reeducar a los que no siguen las normas del partido... y muchos son ahorcados o fusilados con los pretextos más peregrinos. Asesinatos.

Hay muchos países donde se mata por orden judicial. Y otros muchos países llenos de paramilitares o bandas armadas y toleradas donde se asesina sin orden judicial, pero con el visto bueno de los que gobiernan. Asesinos natos.

Y las guerras en Africa donde implican a niños inocentes que convierten en sicarios asesinos destrozándoles la infancia y su vida entera, carne de cañón barata y reemplazable tan solo con un poco de droga. Este es el mayor pecado de todos.

Igual que los americanos asesinan a los asesinos. Aplican el ojo por ojo.  Se puede dejar de matar con inyección letal o silla eléctrica, que es un asesinato premeditado y dejar a los convictos vivir aislados. La mayoría están reformados en el momento de la ejecución.

En España lo hicimos hasta hace pocos años con el garrote vil y el pelotón de fusilamiento. El Verdugo de Berlanga.

Pero me estoy yendo por las ramas altas de los arbustos. El tiempo pasa y nosotros también. Nos vamos en fila india unos antes y otros después. Pero por biología por favor, vamos a morirnos de enfermedades los viejos. Cronologicamente. Con orden.

Y sobre todo vamos a intentar conseguir que los jóvenes vivan una vida sana y feliz sin tener que empuñar un arma mortífera para matar o exponerse a ser destrozados por una bomba o atravesados por un cuchillo.

No quiero cultura de guerra ni de violencia en mi entorno. No miro esas noticias terroríficas de quién va ganado o perdiendo la guerra. No me aportan nada bueno. No quiero saber por qué mueren inocentes, ya sea por guerras o por locuras de americanos que se creen rambo en cuanto cumplen dieciocho años. Qué horror.

No quiero formar parte de la violencia ni de la muerte. Soy parte y firme defensor de la Vida. No defiendo en ningún caso la Pena de Muerte. Ni el aborto. 

Y cuanto más edad voy cumpliendo más me aferro a la vida sana y productiva, y menos miedo tengo a la muerte. Quiero seguir siendo útil muchos años a las personas que me necesitan sobre todos mis hijos y niet@s. Y a mis pacientes que me buscan y confían en mi ciencia. 

Pero de momento que sigamos viendo pasar los años con tanta ligereza y podamos quejarnos de eso.

Y cuando me llegue el momento, pues sin hacer aspavientos ni montar un número, se muere uno tranquilamente y a verlas venir... 

Y por supuestísimo morirme antes que mi mujer y mis descendencia... Eso debería ser ley de vida. 

A Dios y a la Virgen del Rocío se lo ruego.

domingo, 17 de abril de 2022

Semana Santa rompiera, reflexiones.

Hoy domingo de Pascua de Resurrección. En Sevilla ha pasado una Semana Santa casi plena, exceptuando las lluvias del Lunes y Martes Santo que impidieron algunas procesiones previstas. El resto sin problemas, gracias a Dios y a su Santa Madre la Virgen Maria. Madrugada llena de devoción y de Pasión de Cristo. Amanecer esplendoroso de luz y de fervor. Toda Sevilla en la calle con sus Cofradías. Los turistas alucinados. Qué maravilla de Semana Santa en Sevilla. 

Yo en El Rompido desde el lunes. Es mi costumbre desde pequeño cuando desde el Viernes de Dolores nos montábamos en el Seat 1500 y regresábamos tal día como hoy. Entonces nos dedicábamos a pescar o a cazar, dependiendo del avenate de mi padre y de mi tío Manolo. En aquellos años 60, 70 y 80, El Rompido era "el paraíso"; una aldea desconocida, por donde no pasaba nadie que no tuviera que ir allí, a orillas de la ría del piedras, una naturaleza virgen espectacular con la configuración perfecta para la pesca por sus fondos llenos de vida, con orillas de marismas, humedales, fangales, playas desconocidas con miles de dunas, hasta la orilla llegaban los pinares de una forestal inmensa de cientos de hectáreas repletas de vida salvaje, zorros, perdices, conejos, avefrías, pitorras, becadas, patos, flamencos y cientos de aves limícolas y rapaces, un tesoro biológico por descubrir. Como he dicho a veces: era nuestro Macondo particular.

 Con nuestros padres y mis primos Manuel Diego, Joaquín, Carmen y Arturo, con todos mis hermanos, tanto en Navidad, como en Semana Santa, y en aquellos larguísimos veranos de tres meses, hemos disfrutado tanto y lo hemos pasado tan bien, jugando en la arena y en el fango, navegando, pescando, cazando, explorando y descubriendo aquella maravillosa perla oculta de Huelva, que estoy dispuesto a intentar escribir esos recuerdos...

Desde hace años todo es muy diferente. Los viejos pescadores fundadores de la flota de almadraba rompiera, tan familiares para mí, ya no están con nosotros. Sus descendientes fueron dejando las faenas de la mar con la llegada de los veraneantes, vendiendo sus recios lanchones -primero velachos y luego a motor- y fueron varando sus botes marineros del trasmallo o palangre, para apuntarse a la industria del turismo, salvo algunas familias originarias que persisten y conservan modernos barcos pesqueros manteniendo viva la tradición pesquera en El Rompido.

El Rompido de hoy día es un pueblo volcado en una gran industria hostelera. Muchas casas de pescadores se han reconvertido en restaurantes, bares, heladerías, discotecas, tiendas de moda y complementos, la mayoría propiedad de los hijos y nietos de los antiguos patrones de pesca y también de valientes empresarios que apostaron por este rincón bendito hace años cuando no era tan conocido. Hoteles, campos de golf, urbanizaciones de lujo, centro comercial, marinas nauticas y deportivas llenas de lanchas y yates, barcos de paseo y guías turísticos, la oferta lúdica y  gastronómica es espectacular y muy diversa, con sus luces y sus sombras, sus estrellas y sus nubarrones.

Yo intento sobrevivir a toda esta multitud de turistas y de forasteros que perturban mi día a día tranquilo y relajado. Busco mis perdederos y mis rincones tranquilos. Mis aguas calmas fuera del trajín de embarcaciones alocadas. Mis paseos bajo los pinos oliendo a salina o por la orilla del mar con la única compañía de las gaviotas amigas y de quien yo quiera. Unos hacen yoga y yo ando por la orilla del mar. Me baño en agua fresca y me dejo llevar por la corriente un buen rato, meditando. Si voy con mis nietas les voy enseñando a ser prudentes y responsables, a no meterse en los terrenos donde anidan los charranes, a conversar con las gaviotas con gestos pausados y sin mirarlas, a observar los bandos de peces transparentes de la orilla, a distinguir las algas, a evitar las aguamalas, hasta como se debe hacer caca en el agua sin tener problemas...

PD: El Domingo de Ramos vi la cofradía de la Paz por el parque con mi familia. El lunes me fui a la playa. Hoy domingo he ido a misa al Gran Poder. Después visita a la Esperanza de Triana y al paso del caballo, que le gustaba mucho a mi familia paterna.

Eso es lo que hecho esta Semana santa de 2022, gracias a Dios.

sábado, 26 de marzo de 2022

Personal e intransferible/hasta los mismísimos

 No sé si somos muchos o somos pocos, si somos de derechas o de izquierdas, del centro, del perímetro, del diámetro, del radio, de la tangente, de la hipotenusa, de la bisectriz o de los catetos. No sé si somos raros como el álgebra, la geometría, el cálculo, las integrales o la trigonometría. O si entre todos somos unas ecuaciones sin resolver, teoremas imposibles como los números cuánticos, infinitos o supercalifragislitos. Pero seamos cuántos seamos los que piensan como yo, voy a hablar por mí y solo por mí. Personal e intransferible. 

Aclaro que desprecio a esa gran mayoría de incultos vociferantes que opinan de todo sin saber de la misa la mitad. Personajes que vemos en la tele opinando de política, del covid, de volcanes, de guerras o de economía, cuando no saben ni mear sin mancharse los pantalones. De las señoras no opino, que ya se sabe lo que pasa.

Mi reino no es de ese mundo que vivimos ahora con esta guerra que pone en peligro la paz mundial, no entiendo nada de política internacional, pero me preocupa la estabilidad de Europa y sobre todo me preocupa lo que ocurre aquí en España. 

No es mi mundo ni son de mi reino esta caterva de politicastros, unos con olor a loewe y otros a zorrillo rastrero, desde el perturbado y peligroso jefe del gobierno actual a los ministros sin ministerios, ministros de nada que no sirven para nada y que por supuesto no hacen nada, pero eso sí, con muchos asesores que nos cuestan un pastón, la mayoría de ellos inútiles y vacuos, resacosos casi siempre de ginebras con tónicas hechas para gilipollas pero pagadas por nosotros los contribuyentes tan solo al encender la luz o repostar gasolina.

Estoy hasta la coronilla de los diputados bobos e ineptos, de los mantenedores del gobierno -unos cuantos que nos desprecian y otros cuantos que nos odian- que nos insultan y amenazan en directo sin pudor ni respeto por los españoles mientras engordan sus cuentas corrientes con nuestro dinero a la vez que son testigos de la debacle de la sociedad a la que prometieron servir y proteger, sin tener la dignidad de reconocer que nos mintieron, nos mienten y nos seguirán mintiendo.

No puedo soportar a aquellos alcaldes y concejales ya sean capitalinos o pueblerinos, que trepan por codicia y no por limpia vocación, muchos tan lerdos y botarates que dan vergüenza ajena, con ínfulas de elegidos para la gloria cuando no son más que títeres de los partidos que los sustentan, pobres diablos o diablas que se amparan y aferran a sus cargos como garrapatas y desfogan sus falsos proyectos en los medios de comunicación y redes sociales como si fueran mesías mediáticos, pobres y ridículos muñecos o muñecas de trapo rellenos de serrín y cosidos con puntadas flojas.

Y que quieren ustedes que les diga de los sindicatos y sindicalista apegados como dóciles borregos al gobiernos de turno, auténticos golfos con balcones a la carrera oficial, dirigidos por personajes oscuros cortados por la misma tijera, caraduras desde su más tierna infancia, que conforman sindicatos absurdos e ineficaces para el obrero trabajador honesto, siendo tan solo una agencia de colocación de vagos y de compra de votos de los partidos políticos que los sustentan. En USA sindicato es casi sinónimo de mafia, con eso lo explico todo,

Yo les pediría a los señores que se incluyan voluntariamente en uno de los apartados anteriores que, al menos, tengan nociones de educación, urbanidad, y respeto, no al catecismo laico progresista moderno y conceptual -como dicen los que no saben lo que decir-, sino respeto a la historia de España sin intentar modificarla, respeto a la Verdad sin maquillarla, a la Democracia sin manipularla, a la Justicia sin avergonzarla, respeto en definitiva a la Persona (con mayúscula) sin intentar humillarnos ni denostarnos.

Creo que los que decidan dedicarse a "la política" deberían ser personas probadas en su ejercicio privado y que al menos tuvieran unos mínimos conceptos claros de humanidades, tanto de letras, (filosofía, moral personal, ética social) como experiencias de ciencias y de conciencias, de honestidad con uno mismo y hacer continua autocrítica ante la sociedad que les aupó a ese cargo y también -muy importante- autocrítica ante el espejo desnudos cómo los hijos de Eva, para que se recuerden como son mediante la observación objetiva de su cuerpo, que observen sus papadas, lorzas, cartucheras, michelines, arrugas, y demás cortes anatómicos y de andar por casa. Que recuerden que están hechos de la misma pasta que nosotros, los currantes corrientes y molientes.

Y a los que se creen diferentes, tan ufanos ellos, les digo: tan solo sois ridículos, no diferentes. Son ustedes unos falsos profetas de mojones. Si no se escudan detrás de siglas defensoras, de recovecos legales, de sueldazos injustos, de dietas falaces, de comisiones y arreglos bajo cuerda, de posturas impostadas con disfraces profesionales, trajes cortados a medida para lucir en los festivales de cine, en los saraos progresistas, en los burladeros de los toros o en los eventos multitudinarios, no sois nada. La mayoría de ustedes no son más que gorditos feos con careta de papel maché. No se os olvide.

Por lo tanto no inventen ni intenten engañarnos, que se les ve el plumero y/o las perlas Majórica.

Y váyanse cuanto antes por favor.

PD: Y todos mis respetos a la gran mayoría de personas que dedican su tiempo y esfuerzo a mejorar la vida de sus semejantes con autentica vocación política, incluso renunciando a su carrera profesional, sean del color que sean y del partido político que voten. A todos estos, mi apoyo y mi sincero agradecimiento.

sábado, 12 de marzo de 2022

No a esta guerra...

 Rusia está invadiendo Ucrania después de haberle declarado la guerra unilateralmente por motivos que sinceramente desconozco en su totalidad y profundidad.

 Ucrania es una república democrática que intenta olvidar su pasado soviético -cuando formaba parte de la URSS- intentando acercarse a la economía y costumbres occidentales. Parece ser que ese es uno de los motivos por los que está siendo invadida con violencia por uno de los ejércitos mayores del mundo. Sus principales ciudades están siendo bombardeadas, no solo los objetivos militares, sino que caen bombas sobre edificios civiles, bloques de pisos, casas particulares, hospitales, guarderías... Los ciudadanos indefensos están siendo obligados a abandonar sus domicilios, sus ciudades y su nación. El número de refugiados en los países fronterizos sigue aumentando diariamente, ya son millones. 

Cuentan las noticias que Rusia no respeta las Leyes de Guerra ni los Convenios y Protocolos de Ginebra -que obliga a garantizar la protección y seguridad de los civiles no combatientes facilitando la evacuación y creando corredores humanitarios-, y que está atacando a los civiles indefensos.

De Putin como persona ya se ha dicho todo lo que se tenía que decir en los medios de comunicación. Todo se centra en su persona, en su ambición, megalomanía, histrionismo, perversidad, demencia, locura o cómo ustedes quieran llamar a lo que está haciendo este hijo de la gran puta, pasándose por el arco del triunfo la Declaración Universal de los Derecho Humanos.

No sé si Putin ocupa el cargo de mariscal o de generalisimo de presidente o de primer ministro, pero yo me pregunto cómo es que los generales rusos que le siguen en el escalafón y por debajo de los generales, el coronel general, los tenientes generales, generales de divisiones, coroneles y tenientes coroneles,  los capitanes de compañías, tenientes, oficiales, todos los alférez y contramaestres, sargentos, cabos, soldados, reclutas y todos los millones de personas que pertenecen al Ejercito Ruso formando parte de las Fuerza Armadas ya sean del Ejercito de Tierra, Naval o Fuerza Aérea, son capaces de cumplir la órdenes criminales de un desquiciado majareta. 

Igualmente me pregunto como los políticos de los diferentes partidos rusos, los técnicos, ingenieros, científicos, médicos, artistas, periodistas, escritores, filósofos, religiosos, estudiantes y trabajadores en general, millones de ciudadanos como usted y como yo... no me entra en la cabeza como todas estas personas que son testigos de que se está cometiendo crímenes contra la Humanidad no sean capaces de frenar este despropósito de invasión por la fuerza con armas de guerra devastadoras y criminales que matan a inocentes, hombres, mujeres y niños que no tienen culpa de nada de lo que está sucediendo.

La inacción del pueblo ruso, de sus ciudadanos, de sus dirigentes, de los políticos y militares que pueden detener esta masacre es lo que no logro comprender de ninguna de las maneras.

Pero en realidad no sé por qué me extraño si eso igualmente sucedió en esta España mía, esta España nuestra, en la "guerra civil" entre hermanos ocurrida el pasado siglo y que todavía colea por la "gracia" de odiosos interesados.

Y sí, hace apenas unos pocos años unos asesinos en nombre del "pueblo vasco" asesinaban diariamente a inocentes padre de familia por el método del cobarde tiro en la nuca. Aquí mismo en Sevilla lo sufrimos en nuestras carnes.

Y los defensores, justificadores y partidarios de esos asesinos malnacidos, mantiene hoy en el poder al Presidente de nuestro Gobierno, Pedro Sanchez Castejón. 

No sé de que me extraño, la verdad...

PD: Y parece que lo peor que nos está pasando es que PP y Vox hayan formado gobierno en Castilla-León...

lunes, 28 de febrero de 2022

No a las guerras

Mi opinión sobre las armas es la misma que tengo sobres las heces. 

Nadie quiere la mierda en su casa, ninguno alardeamos de ellas, actuamos como si no existieran, pero son indispensables evacuarlas para sobrevivir cada día de nuestra vida de manera tranquila y saludable. 

 Aquí va mi explicación. 

 En el mundo hay seres pacíficos y sensatos – quiero creer que la mayoría- honrados y justos, personas que se guían por principios morales y éticos, que son solidarios, tolerantes, pacientes, autocríticos, respetuosos, que se esfuerzan en ser empáticos y cultivan la mente para adaptarse a convivir con quienes los he tocado en suerte, que aceptan y comprenden el bien común -es decir la democracia- a pesar de sus imperfecciones… personas pacíficas. Afortunadamente quiero creer que somos los más numerosos (perdón por el atrevimiento de incluirme en este grupo) y somos los que mantenemos a la sociedad en paz, gracias a nuestro esfuerzo diario, al ejemplo y a la educación que proporcionamos a nuestros descendientes. 

 Pero también existen los que no tienen tan claro lo de los principios morales y éticos, que no entienden bien lo que es la honradez y la justicia, que son intolerantes e insolidarios, engreídos, más bien egoístas, codiciosos, envidiosos, que prefieren intrigar, destruir y mentir para arrebatar bienes ajenos en su provecho, antes que construir y convivir en paz. Son personas que disfrutan haciendo infelices a los que los rodean -yo conozco a unos cuantos de estos, muchos con piel de corderitos de norit- y que van sembrando la cizaña del mal por donde pasan. 

 Pero los malos, malos, son aquellos que teniendo responsabilidades de alto rango en los gobiernos mundiales nos les importa crear las condiciones que hacen posibles las guerras, a veces incluso justificando la violencia mas depravada. En realidad, por muchos cargos y uniformes que tengan son ladrones, criminales y asesinos. 

 Esto es así desde el principio del mundo, desde Adán y Eva, Caín y Abel. Desde los albores de la civilización existe esta dualidad de comportamientos personales en todos los grupos humanos, en todas las razas, etnias, pueblos, naciones, continentes, en todos los recovecos ocultos del mundo mundial. Y sobre todo cuando entran en juego los intereses “legendarios”, ya sean históricos, territoriales, tribales, económicos o incluso tan solo egoísmos personales, e intervienen unos señores que llevan títulos tan grandilocuentes como reyes, virreyes, faraones, emperadores, césares, sultanes, califas, emires, marajás, zares, káiser, generales, generalísimos, caudillos, führer, intendentes, barones, tenientes, duces, papas, cardenales, embajadores, cónsules, duques, altezas, majestades, santidades, gobernadores, senadores, ministros primeros o penúltimos, consejeros, presidentes de repúblicas, de gobiernos, de regiones, de explotaciones bananeras, sátrapas y tiranos… Estos versos sueltos que propician el ambiente bélico, casi siempre para sus intereses personales, saben que con la guerra la muerte de inocentes al por mayor está asegurada, pero les da igual. 

 Por culpa de estos mierdas iluminados e inquisidores nos matamos entre hermanos tan solo por pensar de forma diferente, por creer en Dios, por no creer en Dios, por diferencias entre religiones trasnochadas, por los dioses que esperan en los paraísos, por rezar de rodillas o tumbados, por enseñar las piernas y la cara, por lucir colores diferentes de camisas o banderas, por disputar territorios absurdos, por reclamar fronteras ficticias e inexistentes, por ser orienta u occidental, comunista o fascista, de derecha o de izquierda, del norte o del sur, por decir viva un rey u otro, por pensar libremente, por escribir lo que se piensa, por tener la piel mas clara o mas oscura, por haber nacido en una región determinada, por tener drogas, por no tenerlas, por ser indio o comboy, vikingo o de secano, samurai o geisha, ninja o tortuga, capitán trueno o jabato, Roberto Alcázar o Pedrín… hasta por ser de equipos de fútbol distintos se ha llegado a matar… 

 Los muertos nunca son los familiares de los que inician las guerras. Los muertos son inocentes en un altísimo porcentaje. Inocentes, hombres mujeres y niños que pertenecen al grupo de los pacíficos, que no se olvide nunca. 

 Volvemos a las heces. 

 Desde que tengo mayoría de edad y siempre dentro de la legalidad he tenido escopetas en mi casa con su munición correspondiente porque he sido cazador en el pasado. Una noche, estando en el campo un primo mío y yo, aislados en la sierra -entonces no existían móviles ni teléfonos en el campo- fuimos despertados por unos ruidos que no eran los propios de los animalitos del entorno, mas bien eran ruidos producidos por personas que intentaban entrar a la fuerza en la casa. Me asomé sin encender luces por una ventana y vi dos sombras, una merodeaba por mi coche intentando abrirlo y otro parecía que intentaba forzar la puerta de la casa. Di una voz de ¡quien anda ahí! Las dos sombras se escondieron detrás un alcornoque a unos veinte metros de la casa. Éramos jóvenes y estábamos literalmente cagados (muy muy cagados). El instinto de supervivencia se impuso. Cargamos en silencio dos cartuchos en cada arma y esperamos vigilando por el ventanuco. A los pocos minutos salieron las sombras -eran tres- a la escasa luz de la luna y se acercaron de nuevo al caserón. Los dos primeros tiros les pasaron como a un metro de sus cabezas y arrancaron ramas y hojarasca abundante del árbol. Los vimos gritar y correr hacía un carril cercano donde tenían un todoterreno y salieron sin luces a todo lo de daban. Mi primo los despidió con dos tiros, por delante del coche barriendo el carril. No me cabe duda que estaban completamente cagados. Es decir, la mierda producida por los tiros les cambió las intenciones. 

 Es más, si en vez de mi primo, estuviera yo ahí y ahora con mi mujer, mis hijos, mis niet@s, y considerara que algunos con malas intenciones amenazaban la vida de mi sangre… mi repetidora hubiera escupido fuego hasta tener la absoluta certeza que los míos estaban fuera de peligro. Eso lo tengo tan claro como el agua clara. 

 No sé si me explico. 

 ¿Eso es la guerra?

sábado, 1 de enero de 2022

Feliz 2022

 Se terminó 2021, el año 2 d.C (después del Covid) y entramos en este 2022 con confianza y esperanza que sea mejor en todos los aspectos y sentidos que el pasado. Por lo menos eso espero yo. ¿Y qué voy a hacer para conseguirlo? Pues voy a intentar explicarme:

- Cuidar el envoltorio. Mi cuerpo cumplirá 66 en julio. Debo cuidar de el si quiero disfrutar de las opciones que me ofrece, pasear largo rato, montar en bici, nadar, navegar, jugar con mis niet@s, dar abrazos apretados, amar.. para eso es fundamental la vida sana y activa, dieta mediterránea, cuidar que el peso nunca marque más de 79 kilos,  no pasarme con la cerveza, el vino y con los chupitos traidores, vigilar la presión arterial y el colesterol, hacerme mis chequeos correspondientes, tomarme mis pastillas preventivas, vacunarme y tocar madera para que los malos rayos no me usen de toma de tierra...

- Cuidar mi mente. Evitar el estrés. El estrés a nuestra edad no sirve absolutamente de nada, solo trae nefastas consecuencias: sube la tensión arterial, aumento del riesgo de infartos e ictus, produce ansiedad, disconfort e insomnio. Para cuidar la mente yo necesito dormir a pierna suelta al menos 7 u 8 horas todos los días y un ratito de siesta cuando se pueda. Soñar me encanta. Es uno de mis placeres, encontrarme y charlar con mi padre, con mi tata, volver a mis antiguas casas, convivir con mis hermanos en la infancia maravillosa... Esa suerte tengo cuando sueño. A veces tengo pesadillas, pero son las menos. Necesito estar descansado y relajado para ser útil (para ser feliz).

- Ser médico y poder ejercer otro año más, que suerte tengo. El método científico me estimula la mente y el contacto humano con los que sufren me hace poner los pies en el suelo y ser consciente de lo que de verdad importa. El ejercicio de mi profesión me llena tanto que creo que nunca me voy a poder jubilar. Soy autónomo y dueño de mi agenda y mis horarios. Nunca falto a mi trabajo, hasta con lumbago sin poderme mover prefiero ir a la consulta que quedarme en casa, no puedo pensar en dejar desatendidos a mis pacientes. Eso sí, tengo horarios cómodos y no soporto las prisas de nadie, pero yo creo que mis pacientes lo saben de sobra.

- Ser curioso. Tengo dos momentos en el día que los dedico a "curiosear". Por las mañanas recién despierto leo las noticias del día en este Mac, -estoy suscrito a ABC por tradición familiar- y también de otros 3 o 4 diarios de Sevilla y nacionales incluso algunos panfletos del gobierno. Me salto todo lo relacionado con la política (desde hace años) y con el Covid (desde hace meses). Me gustan los columnistas con opiniones libres y valientes, los periodistas que se salen de lo politicamente correcto, los que usan un prisma diferente, los poetas de la actualidad, los que van a contracorriente, los irreverentes consigo mismo, los que me hacen meditar y reflexionar. Así me gusta empezar el día. El otro momento mágico de mi día a día es cuando, después de ver algún capitulo de una serie (aún sigo en Los Soprano) o algún partido de futbol (sevillista seré hasta la muerte) y con permiso de la autoridad competente, me meto en mi cama, flexo encendido y libro en la mano, y me sumerjo en cualquier aventura novelesca o en cualquier relato filosófico o científico que me quiera contar el autor. Yo me dejo convencer por las letras y participo activamente de lo que voy leyendo hasta que se me nubla la vista y ya no se si estoy despierto o dormido o acarajotado... entonces me pongo el bozal antironquidos y me dejo caer por el precipicio oscuro del ensueño. Una delicia diaria.

- No caer en la trampa de los políticos. Pasar de ellos. Ignorarlos. A todos. De izquierdas y de derechas, de centro, de arriba, de abajo, de oriente y de occidente, de delante y de detrás, de frente y de perfil, de rojo de azul, de verde y de gris. Creo que fui de los primeros que se atrevió a llamar psicópata al Psicópata nefasto que tenemos en el vértice de la pirámide de caca pestosa que tenemos gobernando España y ocupando sitio en el Parlamento. Me tapo la nariz cuando los veo y miro para otro lado. No creo que vuelva a votar en mi vida. Ni falta que hace.

- Disfrutar de mi familia, que es maravillosa, empezando por mi guapísima esposa María José que es mi luz y mi guía (cursilada, pero cierto) y sin ella no hubiera sido quien soy ahora. Disfrutar de mi hija Ana, mi médico, mi regalo del cielo, mi niña bonita, madre (gracias a David) de mis tres nietas Celsa, Leonor y Ana, tres ángeles regalos del cielo; disfrutar de mi hijo Celso, un tío hecho y derecho, un ejemplo de vida para mí, coherente, recto, sensible, bueno buenísimo, padre (gracias a la bendita Paloma) de Celsito IV, que me tiene embobado y futuros padres (sDq) en las próximas horas de otro varón que no se todavía como se va a titular en el Registro Civil...  Incluyo en esta felicidad y disfrute a mis hermanas Concha, Lourdes y Pilar, y hermanos José María, Fernando y Jesus, sin olvidar a Reyes que luce en el cielo con su brillo eterno. De todos mi sobrinos queridos y de mis primos que algunos son como hermanos y ellos lo saben.

- Y mi madre... que va a cumplir 90 años con su cabeza lúcida y ordenada y su cuerpo maltrecho y desvencijado, pero con una capacidad para asumir su destino y una resiliencia como nunca he conocido a nadie ni conoceré. Mi madre es un ejemplo de fortaleza mental y adaptación a las circunstancias, según ella, desde que estuvo interna en las Irlandesas de Castilleja de la Cuesta desde los 14 a los 18 años. ¿Pa comersela o no?

- Disfruto muchísimo de mis amigos y los conservo como oro en paño. Mis amigos son parte de mi familia. La amistad para mí es tan importante que la valoro como premios diarios cada vez que me encuentro con alguno. Amigos de la infancia, del colegio, amigos de la adolescencia y juventud, de la carrera, de la playa, del trabajo, del padel -cuando me atrevía a jugar- ... todos son un puñado de buenas gentes con los que puedo disfrutar, desahogarme, reir, llorar, cantar y hacer siempre planes disfrutones sin pedir explicaciones juzgarnos los unos a los otros. La amistad es lo contrario de lo que hacen los políticos, para que nos vayamos entendiendo.

- Me pongo manos a la obra.

- FELIZ 2022 PARA TODOS USTEDES y muchas gracias por leer este Cuaderno.