"Casos Clínicos"

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

sábado, 2 de octubre de 2021

La muerte y yo

La muerte me aterra. No quiero ni pensar lo que significa "morir". Morirse. Somos mortales. Se acabó. ¿Fin? 

 La vida es magia. Carne, huesos, órganos, tejidos, células... Y un batiburrillo de cadenas de ADN, genes, reacciones bioquímicas y matemáticas vivificadoras, física pura y dura, fisiología y neurobiología, filosofía, ecología natural, arquitectura espacial, moléculas simples y complejas, átomos, fuerzas electromagnéticas, partículas elementales, fotones, teoría de cuerdas, gravitones... sensaciones, emociones, evolución, epigenética, infancia, cariño, juventud, carácter, educación, primaveras, veranos, otoños, inviernos, amor, pasión, locura, trabajo, cultura, lectura, música, poesía, serenidad, alegría, tristeza, respeto, belleza, dolor, vejez... todo eso eres TU y tus circunstancias en cada momento de tu existencia. ESO ES LA VIDA.

 La muerte acaba con la vida, es el cese de toda actividad vital definitivamente, ya seas joven o viejo. Morir implica el consumo de la energía vital hasta el agotamiento, finaliza la armonía biológica, la fisiología, la bioquímica, la física y hasta la filosofía. Se interrumpe para siempre el tiempo y el espacio en la nada más absoluta. No tiene nada que ver con estar dormido, anestesiado o en coma. Se acabó. Sin futuro. Sin presente. Sin pasado. No va mas, señores. 

 Además, la muerte, desde el punto de vista de los vivos, implica putrefacción, destrucción y aniquilación de un cuerpo físico por bacterias y gusanos comilones de entrañas o por carroñas depredadoras. Todas nuestras células se convierten en abono de gusanos o leña de crematorio y pasan a ser en muy poco tiempo parte fundamental de la entropía natural, sin dejar rastro visible volvemos a integrarnos en el Universo Cósmico. Gases humeantes. Atomos dispersos. Polvo de estrellas.

 Metafisicamente, después de la muerte no hay "después". Ni siquiera seremos parte del NO tiempo, NO espacio... No seremos ni siquiera NO y ya está. Ni siquiera NADA. 

 Personalmente eso es lo que me atormenta, morir para siempre, no como cuerpo humano - que lo entiendo- más o menos viejo o deteriorado, lo que me atormenta es morir como "ser", como parte de un todo armónico y resonante, como portador de un conjunto de neuronas especializadas con capacidad de formular estas terribles dudas existenciales. Terminar en el mas absoluto apagón, sin luz ni taquígrafos, ni na ni na ni na... es decepcionante. 

 Filosóficamente, lo terrible para mí es pensar en el vacío eterno, sin continuidad y a la vez infinito. En el fin de todo lo conocido como "vida". Yo quiero “vivir” después de muerto. 

 No comprendo cómo puede ser que todas estas mis vivencias personales, emocionales, intelectuales, existenciales, filosóficas, espirituales, metafísicas y algo jesuíticas no tengan continuación mas allá de la duración de mi cuerpo... me da muchísimo coraje, no debería ser así. 

 Me gustaría perdurar en el tiempo y en el espacio y no perderme como las lágrimas en la lluvia que contaba el replicante Roy Batty. 

 Pero me cabe la duda, repito, de que esto pueda ser así. 

 Por eso me pongo en manos de Dios, del Dios sin religiones ni credos, del buen Dios de todo lo bueno, del Dios Universal, ya sea o no creador, que me da exactamente igual si es arquitecto o albañil. 

 Mi Dios es más compadre que padre, más colega que rector, más amigo que conocido, más tolerante que estricto y más bueno que mi tata Remedios, que ya es decir. 

 Y todo esto, créanme, es tan Verdad como la Virgen a la que le rezo...

4 comentarios:

  1. Cuando rezo Bendita sea tu pureza no puedo evitar pensar en ella, le pido perdón a la Virgen pero esa oración es de mi tata sin Remedios.

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  2. LA CIENCIA Y LA DIVINA PROVIDENCIA. - - Están hoy en primera línea y haciendo su trabajo los virólogos, médicos, biólogos, químicos, farmaceúticos, veterinarios, psiquiatras y sicólogos, matemáticos, físicos, estadísticos, geólogos, vulcanólogos, geógrafos de tierra y mar, pilotos, sabios sin fronteras que tienen la especialidad de ver el comportamiento del universo, del planeta y sus criaturas, del proceso de la vida y la naturaleza, sabios de la realidad, seres de Santo Tomás que tuvo que ver al Cristo y meter la mano en su herida para creer lo que veía, maestros de la verdad y enseñantes de lo evidente, personas que se enfrentan y estudian el espacio y el tiempo, las nano partículas esas y las células, el suelo el subsuelo y hasta la azotea blanca, arquitectos, aparejadores, ingenieros de caminos maravillosos, de robótica, de puentes que unen, de minas, de aviones, mecánicos fabulosos y masajistas de técnica, filósofos, filólogos, expertos en arte, en la historia verdadera, en latín, en griego, en los faraones y su magia, sociólogos, informadores de la verdad verdadera, economistas, brokers de buen corazón, pensadores y creadores, publicistas, mineros, albañiles, controladores de vuelo, chófer de autobuses de Damas, socorristas, pescadores, marinos y marineros, cocineros, trabajadores del metal, relojeros, creadores de micro chips, informáticos, expertos en realidades virtuales, en video juegos, libreros, imprentas, directores de cine, actores, músicos, orfebres, escultores, pintores, tocadores de órganos que están en las catedrales y las iglesias barrocas, románicas y Andrés de Vandelvira, John Coltrane, la marcha Amargura, Madrugá y Campanilleros, el Papa, la curia, la curia, la curia, mi párroco y la espiritualidad, las creencias religiosas y la Fe que es un modo de vida que ayuda a vivir, es un acto voluntario de creer, es un sentimiento que está para mí por encima de todo lo dicho anteriormente porque me consuela ante lo que más quiero y ante la dureza y adversidades de la vida, de cada día, ante mis miedos eternos, mis inseguridades. La fe me apacigua me eleva, me pone los pies en el suelo en un acto de aceptación, me da seguridad ante mi misma, me ayuda a vivir, me recrea en la belleza, en la disciplina en la maravilla de los rituales, de los adornos, de lo más sencillo y cotidiano a los millones de añoz luz, del tiempo lento y el que se pasa volando, de mis seres queridos que están ya en mis recuerdos y en mi infancia perdida. La Ciencia cree lo que ve, con La Divina Providencia ves lo que no puedes ni creer...lo ves, si, quien lo necesite o tenga ese don. -

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    1. Maravilloso, genial, inigualable, precioso, revelador, filosófico, religioso... todo tú.

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