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"Casos Clínicos"

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

jueves, 14 de febrero de 2013

Tesoros musicales (1)

Esta canciones tienen cada una de ellas una historia que contar. Cada una de ellas me recuerda algo que dejo huella en mi vida: un enamoramiento, una pasión, una etapa divertida, un viaje a ninguna parte, una crisis de melancolía, un romance tortuoso, un desengaño amoroso...

      
   Simon y Garfunkel: Brigde over troubled water (1973). Los primeros desengaños amorosos..
                             



Three Dog Night: Heavy Church (sobre 1974). Años de Melancolía...





  Lucio Battisti: Respirando (1976). Una etapa divertida... esta canción me encantaba....






                Jairo: Amigos mios me enamore (¿1976?). Enamoramiento... la letra es preciosa...

                                   

                              
                 Lou Reed: Sweet Jane (sobre 1977). Viaje a ninguna parte... duró poco tiempo...

Continuaré....

lunes, 11 de febrero de 2013

La Renuncia del Papa


Mi hermana Lourdes escribe:
  • LA RENUNCIA DEL PAPA.-

  • He leído muy por encima y no tengo ni idea, sobre la cuestión de las renuncias de los Sumos Pontífices a lo largo de la historia; vienen a ser unos nueve, creo…
  • Hubo de todo, leo que hubo un Papa que renunció a base de garrotazos. Los cismas, las guerras de poder y las presiones de los poderosos y monarcas de turno para que ejercieran como jefe de la iglesia uno u otro Papa según sus propias conveniencias fueron los métodos que se usaron durante siglos.

  • Leo que las renuncias papales están debidamente contempladas entre sus atribuciones, (se supone que el papa es infalible y si el mismo decide renunciar es una infalibilidad… ¡toma ya!).

  • Confieso que la figura Papal nunca me ha atraído mucho. La respeto pero no me ocupo más… Desde que tuve uso de razón -así se dice- siempre ha habido allí a lo lejos en Italia en los palacios vaticanos, un Papa sentado con su mitra coronándole, sus ropajes de rey y el anillo de Su Santidad… Me enseñaron que lo que este hombre dijera era todo verdad sin discusión y fue entonces cuando dejó de interesarme automáticamente; un ser humano al que se le atribuyen el don de la piedra filosofal y de la perfección, de entrada echo a correr, y es que además de no interesarme nada me da un poco de miedo, si, soy de natural miedosa y tanta perfección y tanto boato me asustan y me apabullan, así que a otra cosa.

  • A este Papa nunca le he prestado ninguna atención, (menos aún tras la enorme personalidad indiscutible de su predecesor), hasta hoy que ha anunciado que se retira, que renuncia.
  • Justo tras esa renuncia leída poco antes de la hora del Angelus sin pompas ni boatos en latín y con voz lenta y baja, es cuando por primera vez en mi vida me paro a observar la figura del Papa.
Tengo que decir que pensando en ellos la que más me atrae es la de Juan XXIII. Su cara bonachona y simpática y sus cambios conciliares que me dijeron que supuso un antes y un después en la modernización de la Iglesia, me hacen pensar en el con simpatía; y el último y difunto Papa al que todo el mundo santifica y demás, a mi me producía mucho respeto…demasiado.

  • Pero este Papa alemán, con su pasado a cuestas de parece ser, creo que miembro de las juventudes del nacionalsocialismo, siglas que dichas en alemán se reducen a Nazi, cuidado, que yo no digo que Ratzinger lo fuera, no, digo que vivió su juventud alemana según los tiempos que le tocaron… que no es lo mismo, y presuntamente con la lacra de la pederastia asomando por entre las sotanas de algunos (pocos) miembros de la iglesia, este anciano de cerca de 86 años ha decidido que no tiene fuerzas para todo esto, que quiere reflexionar y encontrarse con él y con Dios a solas, que no quiere agonizar mientras lee una Encíclica y no quiere que lo paseen a modo de procesión cuando su cuerpo esté muerto y con los ropajes de más lujo… y con los zapatos puestos que no se me olvida esa imagen, con todos los respetos.

  • Pues Santidad, hace usted muy requetebien, váyase como Su Santidad dice a un monasterio de clausura y los años que Dios le dé de vida dedíquese a la oración profunda y callada por todos nosotros humildes mortales poniéndose de paso a nuestra misma altura, cosa que le honra de una manera extraordinaria.
 Usted sabrá como gestionar su vida y su muerte, muy bien hecho, y que pongan a otro más joven más guapo y más alto…como decía mi padre.

  • En lo que a mi respecta, toda mi admiración hacia Ratzinger, con este gesto me parece ver la figura de uno de los más grandes Sumos Pontífices de la historia, y en el caso que estuviera obligado por algún poder en la sombra -que no creo- no saben el inmenso favor que le han hecho a este hombre.

  • Ahora el que venga a ver si arregla algo y moderniza a la institución eclesiástica que falta hace.

  • ¡Ah!, y que tomen nota los mandamases de fuera de la iglesia.

Y yo Celso añado:

Creo que los distintos Papas que ha habido a lo largo de la historia de la religión Cristiana y Católica tienen que ver con Dios mas o menos lo mismo que tiene que ver cualquier otra persona sea del color que sea, creyente, agnóstico, o ateo.
No creo que los Papas de la religión Católica Apostólica y Romana, tenga hilo directo con Dios alguno, más que el que puedo tener yo en un momento de sincera oración y recogimiento.
No entiendo que relación guardan las palabras ejemplos y enseñanzas del hombre llamado Jesus o Cristo, aquel que dice el evangelio que fue crucificado por rebelarse contra el abuso de poder e injusticias de los romanos -que vivían igual de bien que sus múltiples dioses- mientras los ciudadanos de los pueblos a los que invadían y ocupaban morían de hambre como esclavos, con estos Papas de los últimos siglos, tan vaticanos ellos, con tantas ceremonias y ropones y joyas y posesiones y bancos y bancas y obras de arte y etc, etc... Porque tristemente la imagen que dan a muchas personas que se acercan a "la iglesia" es que todos estos "Papas" con sus secretarios indiscretos, sus guardias personales, sus intrigas, sus cuentas ocultas y sus tejemanejes políticos y civiles se parecen mucho mas a unos personajes de novela de intriga y suspense que hombres "santos" y ejemplares.
No termino de entender La Biblia, ni el Antiguo Testamento, -que me parece una mala traducción de algunos idiomas muy complejos- ni el Nuevo Testamento lleno de "evangelios" incomprensibles a la lectura simple y mucho más enrarecidos cuando es un sacerdote dominical el que intenta sacar conclusiones de lo leído... ¿que necesidad hay de seguir usando las mismas y mismas manidas "parábolas" para explicar cualquier cosa que se puede comprender con gran sencillez usando ejemplos actuales, diarios y cargados de verdad y autenticidad? Hay miles de ejemplos dentro de la propia Iglesia en los barrios pobres, en las misiones...
De hecho no comprendo como los mensajes "papales" en forma de encíclicas u otros "documentos oficiales" no se adaptan a la realidad de la gran mayoría de los "fieles", de aquellas personas que intentan seguir las normas tan complicadas de la religión católica apostólica romana.
No niego que los Papas que yo he conocido desde que nací no sean unos Hombres Buenos entregados a una causa para ellos "santa" y "divina". Tengo que creer que actúan convencidos de que es Dios quien los guía. Tengo que creer que ellos, los Papas, tienen un Fé especial que yo ni siquiera puedo llegar a imaginar.
Tengo que creer eso, y a veces lo creo.
Pero también creo que muchos de los que rodean a esos Hombres Buenos son una pandilla de golfos apandadores. 

Y espero que Dios esté listo y no se deje engañar por uno de estos lobos con piel de cordero...




sábado, 9 de febrero de 2013

Mi familia López-Pazo (3)


Hola  soy Lola Giersiepen la hija mayor se Mari Resa Lopez-Pazo y de Alfredo Giersiepen.
No sabéis la ilusión que me ha producido la lectura de la historia de mi familia y que tantas veces le oí contar a mi madre.
Si os parece os cuento un poco lo que ha sido nuestra historia, la de los Lopez-Pazo madrileños.
Empezare por deciros que somos dos hermanas  María José (Josita) y yo, y tuvimos la gran suerte de tener una familia maravillosa.
Mi padre Alfredo siempre nos contaba lo que quería a su cuñado Agustín y a su mujer a los que consideraba como a sus hijos. Nos hablaba del tío Rafael y de su simpatía -aunque el no entendiera mucho lo de las chirigotas-.
Mi padre era el hombre mas bondadoso que he conocido y no solo lo creo yo sino la gente que trabajo con el, la que tuvo relación de amistad. Era un alemán maravilloso, enamoradisimo de su guapa mujer. El no era católico por lo que mis padres tuvieron que pedir una dispensa al Papa y se casaron con la obligación de educar a los hijos en la fe católica. Cuando ya mi padre era mayor quiso convertirse al catolicismo. Imaginaros a Mari: se puso manos a la obra y en pocos días tenia en casa un sacerdote dandole la Comunión y todo lo demás a mi padre. Gracias a la Superiora de las Irlandesas de Madrid nos dejaron para ese día una Virgen María que presidió toda la ceremonia. Por deseo de la superiora permaneció en nuestra casa hasta que murió mi madre. A esta Virgen miraba mi padre cuando estaba enfermo y según el le ayudaba a tener paz. La de veces que hemos rezado ante ella, mi padre, mi madre y nosotras.  Mi padre falleció en diciembre de 1968. Fue una gran perdida puesto que era un ser humano con tal bondad que yo no he conocido otra persona como el.
De mi madre que os voy a contar, era una mujer alegre, divertida, positiva, muy trabajadora y siempre dispuesta a ayudar a los demás, ya que era muy generosa. La vida fue muy dura para ella ya que perdió muy jovencita a su madre. Poco después fusilaron a su padre a su hermano y a su tio. Eso la marco profundamente, aunque nos enseño a no odiar a los que lo habían hecho. Yo creo que al casarse con mi padre, mas mayor, encontró no solo a un marido sino a alguien que le ayudo a superar tanto dolor
Mi madre sufrió un infarto cerebral estando en Alemania con amigos de allí. Fuimos a recogerla mi marido, que es neurólogo, y yo y la trajimos ya en muy malas condiciones. No podía hablar (con lo que le gustaba) y tenia paralizado medio cuerpo. Vivió cuatro años mas aunque los dos últimos fueron muy duros porque le repitió el ictus.
Mi hermana Mª José, que vivía con ella a raíz de su separación matrimonial, tuvo mas relación con Delia y de hecho a ella le dio el pésame cuando murió en 1988. Con mi madre murió la relación que había con vosotros y por eso me alegro mucho de volver a encontraros. .

Bueno ahora os hablo de mi un poquito. Al año de morir papa me case con José Manuel Moreno, un medico militar, y me fui a vivir a la Academia General del Aire en Murcia. Allí nació mi hijo Alfredo que es abogado, tiene 2 chicas y un chico y actualmente viven desde hace 3 años en Santiago de Chile de donde es mi nuera. Una vez al año nos vamos a verlos.
Volvimos a Madrid donde mi marido fue Jefe de Servicio de Neurología del Hospital del Aire. Aquí nació mi hijo Jorge (el vio lo de la familia en internet) que esta casado aunque en lugar de niños tiene perros. Tiene una empresa de transporte marítimo y aéreo y viaja mucho con su mujer. Yo siempre supe que seria empresario pues era muy inteligente para los negocios (vendia bocatas en el cole)… o sea que lo llevaba en la sangre.
Por ultimo tuve a Rocío que se lleva muchos años con sus hermanos. Ella es farmaceutica y trabaja en un laboratorio. Tiene una bebita de 8 meses que nos tiene a todos tontos.
Mi marido se jubiló como Coronel Jefe de Sanidad de la Armada (por poco no le mandan de General de Sanidad en Cádiz) y ahora vivimos en Cuenca de donde es Manolo. Yo echo mucho de menos Madrid aunque esto es muy tranquilo.
De mi hermana no os he contado nada pues le he dado tu correo Celso y ella misma os iba a escribir.
Espero que publiques esto para que así conozcais mejor a la familia que vive en Madrid.
Me alegro mucho de saber de vosotros y me gustaría me contarais que hacéis actualmente.
Recibid todo mi afecto y espero vuestras noticias.
Muchos besos vuestra prima Lola

miércoles, 6 de febrero de 2013

La basura y la salud.


Debido a la huelga del servicio de recogidas de basura de la ciudad donde vivo, que se llama Sevilla, cada vez que salgo a la calle me encuentro los montones de basura desparramados por la calle fuera de los contenedores ya rebosantes, cientos de bolsas rotas que invaden las aceras y los espacios ciudadanos, montones de basuras cada día más abultados y más desordenados, mezcla de alimentos, desechos de higiene doméstica, papeles y cartones, envases, cristales rotos, latas oxidadas…

Y me pregunto con preocupación médica –y sin entrar en confrontaciones de políticos gobernantes y sindicatos- por qué los ciudadanos nos mantenemos tan ajenos a este gran problema sanitario que tanto nos esta afectando. Porque esto, señoras y señores, es un grave problema de Salud Pública.

Problema de Salud Pública muy grave y peligroso para todos los ciudadanos… y nadie habla de ello. Parece que estuviéramos inmunizados no solo contra los avatares absurdos de los políticos sino también actuamos como si estuviéramos inmunizados contra todo tipo de enfermedades infecciosas y epidemias.

La basura que produce un hogar cualquiera es un foco potencial de transmisión de enfermedades infecciosas y medioambientales. Desechamos cada día basura orgánica compuesta de restos y sobras de comidas, fluidos corporales (pañales y compresas), envases que han contenido alimentos, aceites, basura química con productos químicos variados, metales pesados, sustancias irritantes, tintes, pinturas… Afortunadamente gozamos de un servicio municipal de recogida de basuras y desechos urbanos que nos evita complicaciones derivadas de su eliminación y reciclaje.

Pero debido a circunstancias políticas/sindicalistas, toda esta aglomeración de basura -no recogida en tiempo y forma- produce al cabo de pocos días de estar sometida al sol y al aire libre una serie de procesos biológicos y químicos unos detritus que son perjudiciales para la salud de los ciudadanos que convivimos cerca de estos focos insalubres.

Estos detritus apestosos se va convirtiendo con el paso de los días en un foco de contaminación. Los gérmenes y parásitos encuentran allí un sustrato inmejorable para su multiplicación y activación patógena, pasando de ser potencialmente infecciosos a altamente infecciosos y a trasmitirse casi por contacto o por aerosoles llevados por el viento. Las bacterias que crecen en los detritus se reproducen exponencialmente y son trasladadas por los insectos y los roedores libremente a todas partes, infectando las calles y creando a distancia otros focos de contaminación.

No quiero ni pensar lo que puede ocurrir si un niño se resbala por el aceite rezumado y se cae sobre las bolsas de basura contaminadas; si un golpe de viento traslada restos contaminados a asilos, guarderías, colegios… Se producen proliferaciones bacterianas bacterianas de alto poder contaminante y fácilmente transmisibles.

Los ciudadanos que padecemos esta huelga de recogida de basuras estamos expuestos a sufrir una epidemia de enfermedades contagiosas por muchos tipos de patógenos: gastroenteritis, enfermedades de la piel, afecciones respiratorias, también alergias y toxicidades por metales…

Si alguna persona sufre daños por contaminación o por transmisión de enfermedades producidas por la falta de higiene ambiental… si esto ocurriera en un solo caso en nuestra comunidad: ¿A quien debemos informar? ¿Quién o que organismo se hace responsable de preservar nuestra Salud Pública? ¿A quien debemos transmitir nuestras dudas o reclamar en caso de enfermedad?

Señores de la política y señores de los sindicatos: están ustedes especulando con nuestra salud, con la de nuestros hijos y la de nuestro mayores.

Piénsenlo. Están ustedes tirando nuestra salud a la basura. 

domingo, 3 de febrero de 2013

Mi familia López-Pazo (2)

Hace unos días recibí una llamada de teléfono. Una preciosa voz cariñosa y familiar -aunque era la primera vez que la oía en mi vida- me explico que era mi tía Carmela Alonso Resa, nieta de mi tia-abuela Mercedes Lopez-Pazo Ganzinotto, una de las hermanas mayores de mi abuelo Pepe, e hija de Mercedes Resa Lopez-Pazo, nacida en Madrid.

Esta es la preciosa carta que me ha mandado nuestra tía Carmela Alonso Resa para que la incluya en el Cuaderno:

Las historias de Amparo y Mercedes Lopez-Pazo Ganzinotto:

Después de haber sufrido un desengaño sentimental, Amparo López-Pazo Ganzinotto se encontraba compuesta y sin novio. En estas estaba cuando apareció por Sevilla Pepe Resa Arteaga, un industrial madrileño, guapo y con buena planta, con coche y buena posición que empezó a enamorarla. Amparo no lo pensó dos veces. Se casó con él. Se trasladó a Madrid.

Pepe disfrutaba de una buena posición. Vivieron en un chalé de la Colonia Iturbe –una zona residencial que todavía existe, situada detrás del edificio de Torre España, junto al parque de la Fuente del Berro-. Tuvieron cuatro hijos, Amparo, Pepe, María y Agustín. También vivió con ellos la tía Amelia Resa (hermana de Pepe), soltera, a la que llamaban “la madrina”, una bendita, apoyo de su cuñada en un matrimonio que no la hizo feliz. La hija mayor murió de niña. Pepito, fue fusilado junto a su padre el 9 de agosto de 1936. Mari se casó con un alemán, Alfredo Giersiepen. (Mi madre, que era muy familiar, mantuvo contacto con su prima Mari durante bastantes años. Hace tiempo que no sé nada de ella). Agustín, el menor, vivió con nosotros cuando yo era pequeña. Era divertido, cariñoso y a él le debo mis primeros pasos. Creo que se le dobló la cintura enseñándome a andar por el pasillo. Se casó con una mujer bellísima, dulce y encantadora que le hizo muy feliz. No tuvieron hijos. Vivieron en Rota, en Palma de Mallorca y, finalmente se trasladaron a California donde Agustín montó una cadena de restaurantes. Venían a España con cierta frecuencia. En esas ocasiones nos reuníamos a cenar en casa de mis padres. Agustín murió joven, de un infarto. Ella lo hizo muy poco tiempo después.

Amparo López-Pazo Ganzinotto murió en el año 1934.

Mercedes López-Pazo Ganzinotto, mi abuela, nació en 1898 en la Plaza de San Ildefonso, en Sevilla. Tuvo una hermana gemela que murió a los pocos meses. Su infancia en Sevilla fue fácil y  siempre me contaba anecdotas de sus años de estudios en un colegio francés (¡qué risa cuando la oía decir mouchoir o ferme la porte con su acento andaluz!). Los primeros siete años de mi vida los pasé junto a ella. La adoraba. Era divertida, ingeniosa y siempre dispuesta a jugar conmigo a los disfraces.

Su infancia y juventud estuvieron salpicadas de episodios felices, algunas dificultades económicas y pretendientes. De todo ello me hablaba intercalando divertidas anécdotas: que si yo bailé delante del Rey Alfonso XIII, que si paseos en calesa, que si bailes de sociedad con guantes finos de cabritilla y abanicos de nácar… 

Todo esto se tambaleó cuando murió su padre (creo que entonces ella tenía 14 años), que, como decía guiñando un ojo, “se llevó la llave de la despensa”. Pero solo se tambaleó porque sus hermanos y, sobre todo Agustín que era el mayor, recuperaron muy pronto la estabilidad familiar.

Y en cuanto a los pretendientes… ninguno era de su agrado. Los años pasaban y Mercedes no se casaba. La boda de su hermana Amparo y su traslado a Madrid, así como la enfermedad y muerte de su hermana Pilar, la destinaban irremisiblemente -según las costumbres de la época- a cuidar a su madre hasta su muerte. 

Pero la sumisión y el acatamiento no formaban parte del carácter decidido y la fortaleza de Mercedes. Así que ni corta ni perezosa se vino de viaje a Madrid a visitar a su hermana Amparo y mira tú por dónde que aquí conoce al hermano de su cuñado: Francisco Resa Arteaga, un hombre guapo, atento, divertido, con mucho sentido del humor y muy vivido –cómo eran los Resa ¿no?- que trabajaba en una compañía de teatro como regidor de escena. En aquel momento se encontraba en Madrid en un descanso de la compañía que acababa de regresar de una gira por Argentina. 

Mercedes y Paco se enamoran y se casan -con el consiguiente enfado de la familia de Sevilla ante la rebeldía de la hermana-. Además no ven con buenos ojos que un miembro de la familia emparente con un “cómico” (cosas de la época…) Contra viento y marea, Mercedes se une a Paco un 12 de septiembre de 1923 en la madrileña iglesia de San Marcos. Su primera casa estuvo en la calle Ponzano. Después se mudaron a la Plaza de San Miguel (al lado del mercado de San Miguel, en la calle Mayor), donde nacieron sus tres hijos, Mercedes (mi madre), Pilar y Paco. También vivieron en Dr. Fourquet y por último en el núm. 8 de la calle Encomienda. 

Entre las paredes de la calle Encomienda Mercedes vivió la más dolorosa experiencia de su vida. Pero eso pertenece a otra parte de su historia: Paco murió fusilado junto con su hermano y su sobrino.

También esa casa guarda ecos de risas infantiles, ilusiones, vida renovada… Allí vivieron mis padres los primeros años de su matrimonio y allí nací yo. La escasez de la posguerra supuso la mejor experiencia de mi infancia. Gracias a ella compartí mis primeros años además de con mi abuela y mis padres, con mi tío Paco, hermano de mi madre y mi padrino, y con el tío Agustín, al que antes he mencionado, Supongo que para los adultos no sería la mejor situación, pero mis recuerdos son muy buenos. Estaba rodeada de gente, de cariño, atenciones, diversión y contaba con la permanente presencia de mi abuela que escondía mis travesuras y jugaba conmigo constantemente. El mundo se abría ante mis ojos desde el balcón de la habitación de mis padres.

Me gustan las coplas y me gusta cantarlas, aunque lo hago fatal. Mi madre me ha contado muchas veces que mi abuela se pasaba los horas muertas sentada con sus tres hijos alrededor de la camilla cantándoles coplas. Las mismas que después yo aprendí.

Con el paso del tiempo la situación económica de la familia se estabilizó. Mis padres tenían su casa, mi tía Pilar y su marido Rafael, también. Mi abuela se quedó a vivir en la calle Encomienda con Paco, su hijo pequeño, casado con una valiosísima y guapísima mujer, mi tía Mª Luisa. Una santa que soportaba el zafarrancho que montábamos todos los primos cuando íbamos a ver a la abuela. Nos dejaba hacer de todo.

Pilar y Rafael tuvieron cuatro hijos, Pilar, Rafael, Mª del Mar e Ignacio. Mis queridos primos con los que he compartido una niñez estupenda. Nos veíamos todos los fines de semana. Memorables las tardes de los domingos jugando sin parar hasta que su padre y el mío regresaban de ver ganar al Real Madrid.

Paco y Mª Luisa tuvieron a Francisco Javier, Silvia, Miriam y Lidia. Con ellos no compartí juegos porque eran más pequeños, pero sí fiestas familiares.

Y por último mis padres. Mercedes Resa López-Pazo se casó con Antonio Alonso. Ella 22 años y el 35. Fueron muy felices y nos hicieron felices también a sus hijos: mi hermano Antonio y yo. 

Si por parte de nuestra madre aprendimos a amar Sevilla, mi padre nos dejó el gusto por Madrid, una ciudad que descubrí, recorrí y disfruté junto a él. Si a mi madre le debo la pasión por la copla, a mi padre mi devoción por el flamenco y el tango.


Los tíos de Sevilla

A mi madre le gustaba ver a sus tíos de Sevilla que con cierta frecuencia venían a Madrid a ver a su hermana Mercedes. Del que más me acuerdo es de Rafael. A Pepe, como era el más pequeño, le vi menos veces y, sobre todo con menos años. Pero Rafael, Carmela y Rita forman parte de mi niñez y de mi vida adulta. Recuerdo ratos divertidos con los tres, cuando venían a visitar a mi abuela Mercedes a Madrid. Siempre se alojaban en el Hotel París, que estaba en el arranque de la calle de Alcalá. Como Rafael era muy bético nunca faltaba alguna chirigota referida al fútbol con mi padre que era madridista cien por cien. Rafael que era diabético se inyectaba insulina justo antes de comer. A la niña que yo era entonces le parecía un milagro que estuviera siempre tan alegre pinchándose todos los días. Debido a su enfermedad estuvo ingresado en el antiguo Hospital Francisco Franco, hoy Gregorio Marañón, de Madrid, ahí fui a verle varias veces. Llegó a conocer a mi marido. Murió en 1973, un año después de mi boda.

La tía Rita era muy presumida y me aconsejaba de ungüentos y potingues… Las dos hermanas, Carmela y Rita, eran muy supersticiosas. En el verano de 1973, después de morir el tío Rafael, estando yo embarazada de mi primera hija, se vinieron a pasar unos días a una casa que tenían mis padres en Las Navas del Marqués, un pueblecito de Ávila. Allí había un niño con problemas de malformación que pasaba delante de casa con relativa frecuencia. Pues las dos me prohibían mirarle. Me dieron unas estampas del Niño Jesús para que me fijara en él. Pensaban que si veía un niño guapo, el mío también lo sería. La verdad es que tuve una niña preciosa. Recuerdo aquellos días plácidos y agradables. Charlas, tisanas y reuniones familiares. Mi afición por las infusiones (tisanas que decía la tía Rita) viene de esa época. Todos los días después de comer, Rita y yo preparábamos poleos y manzanillas. Eran verdaderamente adictas, como yo lo soy ahora.

A la tía Carmela la vi por última vez en diciembre de 1991. Fue en una visita a Sevilla con motivo de los preparativos de la Expo. Ya estaba enferma. Creo que no me reconoció.

En fin, este es mi pequeño granito de arena a la historia de los López-Pazo Ganzinotto. Una gran familia con personas entrañables que he podido vislumbrar a través de este blog que el azar ha puesto en mi camino.

Muchas gracias Celso por tu cercanía y generosidad y también mi cariño y agradecimiento al resto de la familia. Una gran familia que ha estado siempre conmigo.

Carmela Alonso Resa