Casos Clínicos

Mi foto
Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

La Piel

La piel que nos cubre y que nos descubre, que nos pinta y que nos despinta, que nos protege o que nos delata, la piel que nos sirve de frontera con el espacio inclemente y con el tiempo atmosférico, con el más acá y el más allá, la piel que tanto nos gusta que nos acaricien o que nos causa rechazo inmediato solo con la cercanía de otra piel no deseada, la piel dura de las plantas de los pies que nos retrae siglos atrás o la piel cerebral de las yemas de los dedos que disfruta originando música vibrando las cuerdas de una guitarra o acariciando las teclas de un piano, la piel del cuerpo femenino tersa y suave, la piel masculina oxidada y rebelde, la piel sensitiva tan frágil y temblorosa de las zonas sexuales, la piel insensible curtida por el sol o reseca por el viento y el frio, la piel salada de los marineros, la piel cérea y lánguida de las señoritas de las novelas de amor, la piel teñida de mil colores fabulosos por la antojadiza melanina, la bronceada piel de las amazonas, la piel roja de los indios americanos, la piel del rostro pálido de las películas de combois, la piel negra resplandeciente de los esclavos que nunca debieron serlo, la piel que contra tu piel se peleaba… LA PIEL.

Así como el corazón, el hígado, los pulmones o los riñones son órganos del cuerpo humano, la piel con sus tres capas: epidermis, dermis e hipodermis, se considera el órgano de mayor tamaño de nuestro organismo. Cinco kilos cinco pesa nuestro cuero. Cinco kilos de células especiales que forman la epidermis protectora, de células de grasa que nos aíslan del frio y de la calor y células hacendosas de tejido conjuntivo lleno de capilares arterio-venosos y de linfáticos que proporcionan nutrientes a los corpúsculos nerviosos y terminaciones sensitivas, táctiles, de presión y térmicas. Piel repleta de glándulas sebáceas, de poros sudoríparos, de pelos y de variados orificios que permiten el intercambio entre mundo exterior e interior y viceversa.

Pero para muchos de nosotros la piel es tan solo la epidermis, la capa más externa, la que vemos, la que nos rascamos cuando pica, la que nos lavamos con jabones y nos rellenamos de cremas y afeites día tras día. Eso esta muy requetebién, cuidar la epidermis es un hábito saludable, sobre todo para las industrias cosméticas que venden oleosos potingues epidérmicos a precio de oro.

Pero es más importante cuidar la dermis y la hipodermis sobre todo con Medicina Preventiva.

La piel se nutre e hidrata desde adentro hacia afuera. Buena hidratación con aporte correcto de líquidos y buena alimentación mediterránea con dosis altas de antioxidantes naturales, vitaminas y alimentos ricos en beta carotenos (frutas y verduras de colores anaranjados, amarillos, rojos, etcétera) nos van a proporcionar buena salud para nuestra hipodermis y dermis. El deporte diario y el descanso correcto aportan firmeza y juventud a nuestra piel.

Lo mejor para cuidar la epidermis – que es la capa mas externa de la piel- es evitar las radiaciones solares que producen quemaduras potencialmente cancerígenas, es decir nunca exponerse al sol directo en las horas centrales del día. Y antes de tomar el sol cubrir la epidermis con las dosis correctas de cremas protectoras con filtros de rayos UVA, sobre todo en los niños. La radiación solar (como todas las radiaciones nucleares) es acumulativa. Existen tablas que pueden ustedes consultar según su tipo de piel adecuado al color (más blanco menos melanina y mas riesgo) y los tiempos de exposición solar adecuados.

Yo recomiendo cuidar nuestra piel durante todo el año, no solo en verano, tanto por dentro con dieta mediterránea alta en beta-carotenos antioxidantes, también buena hidratación sin exceso de alcohol, nunca tabaco; por afuera con poco sol directo y con buenas cremas cosméticas de protección y nutrición epidérmica.

Y les cuento un secreto. En invierno puede ser muy atractiva una piel bronceada. Pero no hay nada más atractivo para mi que una piel de mujer resplandecientemente blanca y saludable en pleno mes de agosto.

He dicho.


Ropa de verano

En verano hace calor y los rayos UVA solares hacen daño en la piel produciendo quemaduras y aumentando el riesgo de cáncer. Tenemos que protegernos de los malvados rayos cancerígenos y al mismo tiempo no aumentar la sensación de calor que producen las altas temperaturas que podemos empeorar con ropas inadecuadas.

Lo fundamental es no exponerse a los rayos solares a las horas centrales del día, entre las doce y las seis de la tarde, si no es necesario.

Siempre me preguntan por los beduinos y  tuaregs del Sahara que caminan por el desierto completamente cubiertos a pesar de la altísimas temperaturas. Pues la explicación es sencilla:

Ellos no tienen más remedio que andar bajo el sol y deben proteger su piel completamente de los peligrosos rayos abrasadores.  La arena actúa como un espejo que refleja y amplifica los rayos solares, por lo que no sirven los paraguas.

Siempre visten ropas de algodón natural que permiten la transpiración natural y con colores azul o crema que reflejan los rayos solares sin absorberlos.

Son ropas holgadas sin ataduras ni compresiones, de mangas anchas que permiten aprovechar el menor soplo de viento para producir corrientes de aire refrescante su piel y mantener una temperatura estable.

El objetivo es sudar lo menos posible, de ahí sus andares cansinos y pausados.
Estas mismas ropas sirve de protección a los cambios de temperatura por las noches y a las traidoras tormentas de arena.

Por eso las recomendaciones para vestir en verano son obvias.

Evitar los rayos solares directos en las horas centrales del dia. La siesta salva muchas vidas…

Cubrir la cabeza con sombreros adecuados de tejidos naturales que permitan la transpiración del pelo y nos protejan la cara del sol directo. Gafas sol polarizadas si es posible.

Vestir siempre con ropas de algodón (nunca sintéticas) preferiblemente de colores claros, muy holgadas que permitan la transpiración natural sin apreturas ni encarcelamientos de michelines, y sin producir olores de sudoraciones excesivas.

Cuanto más vaporosas las batitas femeninas o mas anchas las camisas masculinas mejor que mejor.

Pantalones cortos o largos dos tallas mas grandes que los de invierno, muy fresquitos y sin compromisos de espacio.

Las apreturas y compresiones elásticas producen dificultad para la circulación venosa y es causa de muchos problemas de edemas en las piernas y de retención de líquidos. Prohibidos los elásticos y la ropa compresiva. Libertad de movimientos a todas horas del día.

Los señores con camisetas sintéticas de motivos futboleros adheridas a las carnes trémulas son de Juzgado de Guardia. Las señoras con los pantys pegados  a las barrigas colgantes y bamboleantes al caminar deberían ser advertidas por la Autoridad Vestuaria de las virtudes de los holgados y bellos camisones algodonosos que permiten mantener al fresco el sur de sus anatomías.

Nunca marcar paquetes masculinos ni femeninos. Dejemos a los órganos reproductores en libertad, a su son natural.

Siempre bragas y braslip muy cómodos, limpios y fáciles de quitar (por lo que pueda suceder de improvisto).

Evite las chanclas de plástico (por favor) para andar por la ciudad. Son artículos de playa o piscina exclusivamente. Zapatos cómodos y transpirables. De rejilla, de cuero, de algodón, de tela, de lo que sea, pero que sean higiénicos y mantengan los pinreles en perfecto estado de revista.

Y si se suda mucho no pasa nada de nada, agua abundante por dentro (de la nevera, como dice mi nieta Celsa) y por fuera, una buena ducha fresquita reconcilia el alma y el cuerpo… ¿ o no?





Muerte de un Torero

Acaba de morir otro torero de una cornada. Estaba toreando por afición y por profesión, por lo tanto haciendo lo que le gustaba y exponiéndose voluntariamente como cada tarde a un toro bravo que embiste y hiere. El toro no entiende de heridas ni de muertes, su instinto de embestir y cornear está implícito en sus genes, el toro hace lo que tiene que hacer. Ni más ni menos.

Sobre las Corridas de Toros y la muerte de los toreros se han escritos muchas de las mejores páginas de la literatura española en prosa y en verso, se representan obras de teatro, se han rodado películas de cine y documentales, se editan revistas taurinas y las crónicas periodísticas ocupan un buen puñado de páginas de los periódicos. No voy yo a hablar de la Historia de la Tauromaquia (preciosa por cierto).

Después de la muerte de un torero nos damos cuenta de la grandeza y el valor de quienes se ponen cada tarde delante de un toro, ya sea en una plaza de tientas, en una portátil de cualquier pueblo perdido o en una plaza de primera de cualquier capital del mundo taurino. Cada persona tiene sus motivos para elegir su destino. Respeto a los toreros.

Admiro a los ganaderos de bravo y soy un enamorado del toro de lidia como el animal más bello y singular: embiste y acomete por casta y linaje genético una y otra vez mientras tenga fuerzas, se crece ante el castigo de puyazos y banderillas y se aferra a la vida con dignidad y gallardía a pesar de estar mortalmente herido. Respeto a los toros.

Ahora los anti-taurinos volverán a esgrimir sus argumentos: los toreros son unos salvajes sanguinarios, unos torturadores y otros adjetivos peyorativos ampliados con variados insultos a todos los taurinos, a los aficionados, al público.  

Los más agresivos anti-taurinos desean encarecidamente y lo publican en las redes sociales que a los toreros en activos les ocurra lo antes posible mas o menos lo mismo que a los toros de lidia… ¡Ya ven ustedes la paradoja! A los toros ni tocarlos pero que se mueran los toreros no les parece mal. No son anti-taurinos, son anti-toreros.

Sinceramente a mi no me gusta ir a ver una corrida de toros. Me da miedo lo que pueda pasar y no tengo yo el cuerpo para sobresaltos y disgustos y mucho menos para valorar la posibilidad de ver morir a un torero en directo. Dios me libre.

Hace años que vengo diciendo que no voy más a ver una corrida de toros, aunque cada años y por motivos variados asisto incómodo a dos o tres “festejos” en la Plaza de Toros de Sevilla. Nunca salgo feliz ni contento de lo presenciado (si acaso respiro aliviado si no ha habido percances…)

Tampoco me gusta que hombres “luchadores” dentro de una jaula se peleen a golpes demoledores casi hasta la muerte, que se den patadas en la cabeza o puñetazos hasta quedar kao. Nunca iré a ver un “espectáculo” de ese tipo. Pero tienen millones de seguidores en todo el mundo y se mueven millones de dólares en cada combate. Allá ellos.

Tampoco me gustan las carreras de motos, tan españolas, en las que unos chiquillos se ponen a 300 kilómetros por hora y se dan hasta patadas para adelantarse y subir a un podio de tres escalones, sin importarles dejar caer al rival y que se parta la crisma. Igual pienso de las carreras de coches, bólidos absurdos dando vueltas demenciales a un circuito sin fin con conductores jugándose la vida y la de los otros pilotos sin ningún miramiento. Absurdo.

Y tampoco me parece bien que usen a los animales con fines comerciales confinándolos en jaulas minúsculas como hacen con los leones, los tigres, los monos, los elefantes y otros muchos en los Circos o Zoológicos represores. Esos animales deberían estar sueltos en su hábitat natural o en reservas animales adecuadas. No más maltrato animal.

Tampoco me gusta que aborten la mujeres por motivos económicos o políticos-sociales, considero que es un crimen contra Vida humana. Y se les facilita el aborto, con todas las bendiciones de los politicastros de turno.

No me gusta ver como se mueren de hambre o de enfermedades comunes millones de personas cada año en el mundo mientras otros tiramos alimentos diariamente y despilfarramos el dinero en gastos absurdos que podrían evitar miles de enfermedades proporcionando vacunas e hidratación.

Y no me gusta que en nombre de las religiones y los dioses mueran cada día cientos de personas en guerras absurdas y atentados criminales contra inocentes. Todos estamos bajo la amenaza terrorista.

Me aterrorizan los parricidios, la violencia de sexo contra mujeres, hombres y niños, los psicópatas que andan sueltos violando a niñas o torturándolas. El machismo es una lacra social que debemos denunciar y erradicar.

No me gustan las botellones de los jóvenes que se emborrachan cada fin de semana y matan con el coche a ciclistas o a paseantes… Y no hacemos nada al respecto.

En el mundo hay muchas injusticias, incongruencias, hipocresías, partidismos, falsedades, distorsiones, opiniones para todos los gustos y colores. Pero con prioridades, señores, prioridades.

Y me parece que los anti-toreros-taurinos deberían gastar sus fuerzas e inteligencias en otros menesteres que aporten solidaridad y beneficio a los que más lo necesiten. Prioridades.

Digo yo.



Hidratación adecuada



No hablan nos, nos cuenta, nos influyen, nos asustan, nos convencen… ¡Hay que hidratarse con estos productos mágicos o con estos refrescos y con estas pócimas milagrosas! ¡Hidrate su piel con estas cremas recién extraídas de los más raros moluscos del océano abisal!

Llega otro verano caluroso y empezamos a notar que el calor nos afecta. Mas sudor, mas pérdida de líquidos, mas sed.

Hay que beber agua señores míos. Agua. H2O. Esto es lo que le conviene a nuestro cuerpo diariamente y lo que hidrata perfectamente a nuestras células. Tenemos que beber agua diariamente para mantener el equilibrio hidroelectrolítico dentro de los niveles fisiológicos normales. ¿Eso que es, oiga usted?

El agua es el sustrato donde de manifiesta la bioquímica de nuestra vida, sin agua no hay vida. Y tenemos que mantener unos niveles de agua mínimos para que sigamos con vida. Por eso la deshidratación es tan peligrosa. Y por eso tenemos un sistema homeostático en el que interviene casi todos los órganos del cuerpo para que nunca nos quedemos sin los litros de agua que necesitamos a diario.

El cerebro nos indica cuando debemos beber por el mecanismo de la sed. El aparato digestivo permite que el agua se absorba sin gasto de energía y pase a la sangre y a los tejidos fácilmente, el hígado usa el agua como combustible junto con el azúcar para darnos energías, los riñones se alegran al sentir el agua y se animan orinando por bulerías, todo nuestro organismo se vivifica con el agua reparadora que nutre a las células y transporta a las células del plasma sanguíneo. El agua es vida. Be wáter.

Llamamos deshidratación a los niveles bajos del agua corporal. Cuando desciende el nivel del agua en nuestro organismo lo primero que se deshidrata es la periferia. La piel. Luego los riñones dejan de filtrar agua para ahorrar y se deja de orinar.  Después aparece fatiga muscular y cansancio por déficit de perfusión a los tejidos. “La pajara”. Por último la temible deshidratación cerebral con estupor y coma. En pocos días la muerte.

Por eso es tan importante hidratarnos correctamente. Beber agua. Está claro que no solo de agua del grifo vive el hombre, sino que también existen otras bebidas que “hidratan” como los refrescos azucarados, las cervezas, los zumos, las sopas…

Si tenemos que beber de media diaria 1,5- 2 litros de agua al día, lo ideal es que al menos ¾ partes sean de agua y una ¼ parte de otros líquidos. Lo que hidrata correctamente es el agua clara y cristalina. Bienvenidos otros líquidos después.
Los mas expuestos a la deshidratación en estos días veraniegos son los niños, los ancianos y los enfermos (diabéticos, renales, cardiópatas, etc). En caso de fiebre hay que aumentar la dosis diaria de agua, pues aumentan las pérdidas insensibles diarias.
A los niños hay que ofrecerles agua continuamente y evitar los esfuerzos deportivos en las horas de mas calor. Con las personas mayores debemos evitar que se expongan a altas temperaturas pues se deshidratan con mucha facilidad ya que su contenido de agua corporal es menor.

Ante un caso de sospecha de deshidratación debemos aportar líquidos de forma gradual y en dosis crecientes repetidas. Si no se tolera por boca la ingesta de líquidos siempre acudir a un centro Hospitalario para poner sueros.

Los refrescos isotónicos son muy buenos para reponer agua e iones (sodio, potasio, cloro) después de un esfuerzo deportivo con gran sudoración o en caso de nauseas, vómitos o diarreas.

El gazpacho andaluz es un aliado perfecto para reponer agua, calorías, vitaminas, minerales y además esta exquisito. Casi a diario lo recomiendo (con poca sal).

Resumen: Lo que hidrata a nuestro organismo es el agua.
Mantenernos hidratados es señal de buena salud física y mental
Los suplementos con sales minerales solo son útiles en caso de pérdidas de iones por exceso de calor, deportes, enfermedades, etc.
Cuidado con niños pequeños y “niños” mayores: ofrecerles agua continuamente en los días más calurosos.

PD: las cremas “hidratantes” para la piel en realidad no hidratan, solo engrasan la epidermis reseca y cuarteada. Un baño en piscina no hidrata nuestra piel.
Hidratar solo hidrata el agua que bebemos.