Casos Clínicos

Mi foto
Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Mentecatos y Coronavirus

La evidencia científica es irrefutable. El Coronavirus SRAS Cov.2 es un virus ARN infecto-contagioso, de origen incierto (zoonosis o laboratorio) que se transmite fácilmente entre los humanos principalmente por contaminación de las vías respiratorias altas mediante inóculos contenidos en microgotas de secreciones – mocos, saliva – que se deprenden al hablar, besar, toser o estornudar. 

 Se estima que una persona contagiada (sea o sintomática o asintomática) puede transmitir partículas virales contagiosas hasta 1,5 – 2 metros de su entorno. Eso no significa que todo aquel que se encuentre a esa distancia del portador vaya a ser contagiado, ni mucho menos. 

El contagio se ve facilitado y favorecido por el contacto personal cercano y estrecho durante un periodo de tiempo suficiente para propagar el inóculo de partículas virales con capacidad infectiva. 

 En los espacios cerrados -donde los aerosoles producidos por el portador/contagiador se concentran- es mucho más fácil contagiarse que en espacios abiertos. Supermercados, transportes públicos (sobre todo el metro) ascensores, salas de reuniones y de fiestas, discotecas, etcétera, son espacios donde es muy fácil el contagio entre personas, pues las distancias se acortan y el tiempo de contacto se alarga. Si además se interactúa sin mascarillas el riesgo aumenta considerablemente. 

 El virus, una vez que contagia las mucosas del nuevo huésped, comienza el proceso de infección, es decir de replicación y afectación de las células del aparato respiratorio, produciendo (o no) síntomas de enfermedad mas o menos grave dependiendo de la sensibilidad individual y del sistema inmunitario de cada persona.

 Las estadísticas siguen siendo claras: Un 80% de afectados padecen una enfermedad muy leve, incluso muchos asintomáticos; un 15% aproximadamente sufren síntomas de tipo gripal con fiebre y quebrantamiento general; un 5% sufren enfermedad grave con afectación pulmonar que precisa hospitalización, a veces UCI y medidas muy especiales de soporte vital. Suelen ser personas mayores o con factores de riesgo previos. La mortalidad actual está por debajo del 1% en todas las series. 

 Este 20 % de los enfermos con síntomas que acuden al médico son inmediatamente aislados y tratados, ya sea en sus domicilios o en el hospital, por lo que teóricamente dejan de ser vectores de contagio. Se aíslan en cuarentena hasta que dejan de ser contagiosos y adquieran inmunidad. 

 La investigación de cada brote y el seguimiento de la cadena de contagios a partir de las PCR positivas y la cuarentena de los casos sospechosos y por supuesto de los positivos, es la mejor medida para la prevención del contagio social y comunitario descontrolado, y para evitar la enfermedad de los mayores y personas de riesgo. 

 El 80% de los leves-asintomáticos suelen ser personas jóvenes con buena salud que no son conscientes de ser contagiosos, pero por este motivo son los que mantienen la alta cifra de contagios actual. 

Se estima que cada joven portador asintomático del virus contagia durante su periodo infectivo -hasta 10 días- a tres personas de su entorno. Cada una de estas tres personas lógicamente contagiará a otras tres y así sucesivamente. El problema es que esta progresión exponencial de contagios afecta más pronto que tarde a personas de riesgo -ya sea por edad o por otras causas- y van a poner en peligro sus vidas, como tristemente vemos cada día. 

 Mentecatos son estos jóvenes irresponsables que gritan y bailan cada noche alrededor de una botellona desastrosa sin mascarillas ni distancias, favoreciendo la transmisión viral y llevando a sus domicilios, hermanos, padres y abuelos la segura enfermedad. 

 Mentecatos son todos los que desdeñan las normas de protección social y no usan mascarillas ni respetan las distancias de seguridad ni siquiera en los espacios cerrados. Botarates incultos con bajo coeficiente intelectual. 

 Mentecatos los medios de comunicación que malinforman con noticias tergiversadas e inútiles para los ciudadanos que solo producen alarma injustificada y desinformación. 

 Mentecatos, irresponsables y sinvergüenzas los políticos de cualquier color que están usando las cifras de contagios y muertos de las distintas regiones españolas como arma arrojadiza o artimaña electoral. 

Mentecatos y nefastos los responsables de este “gobierno” mantenedor del fantasmal “comité de expertos” capitaneados por el ministro Illa y por Don Simón, que mienten compulsivamente porque son incapaces de controlar la epidemia y que han llevado a España a ser el país de Europa con las peores cifras de contagios, hospitalizados y fallecidos. 

 Mentecato el psicópata Pedro Sánchez – y todos sus adláteres y aplaudidores sin excepción- que parece cada día mas feliz de ver como España avanza hacia la debacle sanitaria y, con el pretexto del coronavirus, intenta ocultar la ruina galopante que nos ha traído su política haciendo más pobres a todos los españoles e impidiendo la recuperación económica con medidas económico-sociales que son trampantojos de republica bolivariana que nos llevan directos a la basura como nación.  

Mentecatos somos todos los españoles que -mientras nos emboban los medios de comunicación con horas y horas de información innecesaria del coronavirus nuestro de cada día- asistimos impasibles a la devastación por parte del PSOE y de Podemos de una Democracia que tantos esfuerzos costo a nuestros mayores edificar para alcanzar la Paz y la Concordia. 

 Democracia, Paz y Concordia que desde que gobiernan Pedro Sánchez y Pablo Iglesias están siendo destruidas, entregando el futuro de nuestros hijos a los herederos amorales de los asesinos etarras, a los más retrógrados republicanos marxistas-leninistas, y a los antiespañoles separatistas, ya sean “nacionalistas” catalanes ilusos supremacistas arengados por prófugos, rateros y cobardes, o a los vascos expertos recolectores de nueces manchadas de sangre. 

 Ellos son el verdadero y nefasto virus.


Publicado en @abcdesevilla el 22/09/20

sábado, 15 de agosto de 2020

Coronavirus y manipulaciones

Hace pocos meses los enfermos con síntomas gripales y asfixia acudían a los Hospitales buscando quien les hiciera una PCR para confirmar su diagnóstico y ser tratados correctamente de la enfermedad Covid-19.

Entonces, a estos enfermos con síntomas pero sin diagnostico, se les mandaba a casa con Paracetamol, se les apuntaba en el censo de "enfermos de coronavirus" y pasaban directamente a engordar las estadísticas de "curvas" y "casos" suficientes para crear el clima de pánico sanitario y social que todos hemos padecido.

Actualmente, en este verano de tranquilidad social, son los epidemiólogos detectives los que salen torunda en mano buscando fauces y narices para detectar PCR positivas para Covid-19 y avisar a los políticos que a su vez avisan a los periodistas para publicar diariamente el número de "casos" o de "contagios"... según soplen los vientos de los intereses.

A día de hoy 15 de agosto, día de la Virgen de los Reyes, en la provincia de Sevilla (1.939.887 hab) hay 11 hospitalizados por Covid-19, y 2 de ellos en UCI, lo que supone una tasa de 1,76 ingresos hospitalarios por cada 100.000 habitantes.

Huelva tiene 528.029 habitantes en su provincia, con 4 ingresos por coronavirus, uno de ellos en la UCI. Tasa de 1,32.

Estos datos no justifican la alarma politico-social e informativa desencadenada, digan los políticos lo que digan.

Para los médicos, estas cifras de enfermedad grave por SRAS-Cov.2 están ahora mismo muy por debajo de las cifras de ingresos por otras patologías infecto-contagiosas como pueden ser infecciones por virus gastro-intestinales o infecciones del tracto respiratorio tanto virásicas como bacterianas.

Y eso que ahora son los investigadores o "rastreadores" los que, como decía, salen a la calle buscando "casos" de Covid-19 torunda en mano para metersela por la nariz al primero que se les ponga por delante. Es algo distópico, pues lo lógico es que una enfermedad infecto-contagiosa contagie... lo extraño y perturbador sería que no lo hiciera.

Pero si cualquier "contagiado" con PCR positiva está completamente asintomático y no presenta síntomas durante la cuarentena de 14 días, -después de los cuales deja de ser contagioso y teoricamente comienza a ser inmune-, no deberíamos de contabilizarlo como enfermo de Covid-19.

Ojalá haya en España millones de contagiados con PCR positiva y que cursen asintomáticos sin tener que acudir al médico ni ingresar en el hospital. Es la situación ideal. Inmunidad de grupo.

Pero la situación se perturba al gusto de los epidemiólogos-estadísticos con ínfulas de sobresalir, de los medios de comunicación con intereses gubernamentales y, por encima de todo, de los políticos manipuladores.

El confinamiento social ejemplarmente cumplido por los españoles durante la crisis desde marzo a junio, ha servido como ensayo del pertinaz adoctrinamiento político televisivo durante esos meses.

La ¿buscada? ruina económica de los empresarios "fachas" han dado a este "gobierno" los réditos esperados en orden a mantener a un porcentaje suficiente de votantes "mantenidos" con las pagas subsidiarias a cambio de votos. Es mi opinión.

Ahora comienza otra fase de perturbación de la sociedad, después de darnos vacaciones durante un mes mas o menos...

Vacaciones que parece que se acaban en tiempo y forma cuando a Pablo Iglesias los Jueces y Fiscales "no gubernamentales" le aprietan las tuercas de la decencia y la honradez y ven que hacen agua como una patera reseca.

Hace unas semanas mascarillas por la playa. Ahora toca cerrar los bares de copas y prohibir fumar. Mañana tendremos que andar de espaldas y con un ojo guiñado. Todo muy sensato...

"Regresa el coronavirus" (parece el título de una mala película) para que los políticos de este ingobernable gobierno se escuden detrás de datos y noticias falsas y alarmantes, para que nos entre el canguelo y la jindama de las neumonías y las trombosis y para que no nos salgamos de madre pidiendo pan, trabajo y libertad. Eso se ha acabado. 

Aquí solo trabajará -o cobrará un subsidio- quien sea de la cuerda del"gobierno progresista"y agache su cabecita diciendo que lo blanco es negro.

Lo importante ahora mismo es vapulear a un viejo Rey cachondo (como antes fue sacar los restos de Franco del Valle de Los Caídos) o acabar con las corridas de toros que tanto daño hacen a la sociedad, para crear una manada de ovejas alimentada con embustes como la "transición ecológica" y la "perspectiva de género", frases que hipnotizan a los botarates progresistas que no saben donde tienen la cara o el culo de tanto volver el cuello para no ver la realidad: paro, pobreza social, incultura, intolerancia, odio, violencia, enfrentamiento...

Realidad de un gobierno sucio y pestilente que se escuda en una epidemia para tapar sus cloacas hediondas repletas de mentiras y patrañas marxista-leninistas antidiluvianas -publicadas cobardemente en las redes sociales- de un vicepresidente hortera de bolera que va directo a los juzgados. 

Y de un "presidente" que se mira al espejo haciendo posturas y se gusta mucho y lo proclama en las televisiones una y otra vez de mil maneras diferentes... Que guapo soy, que bien lo hago, que suerte tenéis de tenerme de presidente...

Pero en España, por mucha colonia que se pongan en el Consejo de Ministros y muchos aplausos que se den a ellos mismos, desgraciadamente sigue oliendo a chamusquina marxista-leninista... a como se llame el perfume que se pone Maduro y Madurito...


PD: Me gustaría poder aportar datos de la tasa de letalidad de este virus en la actualidad pero es completamente imposible. El Ministerio de Sanidad dejó de portar datos fiables hace muchas semanas y los datos que se intentan extraer de las estadísticas de las Sociedades Médicas y del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) son contradictorios pues no sabemos a qué atenernos. No se puede saber por ejemplo si los fallecidos mayores de 70-80 años han muerto de coronavirus, con coronavirus, o de sus patologías previas. Hay muchos fallecidos en residencias y lo único claro es que han muerto sin ser diagnosticados ni tratados de sus patologías crónicas. Muchos de ellos han muerto de pena. Y solos.


lunes, 3 de agosto de 2020

Coronavirus. Visiones diferentes.

Coronavirus. Visiones diferentes en relación con la epidemia de Covid-19.

 

Visión epidemiológica. Los epidemiólogos trabajan con conceptos numéricos, es decir cuantificaciones estadísticas y tratamiento de datos (números) que son maquetados conformando diversas imágenes en forma de curvas epidemiológicas, de barras o histogramas de las que se obtienen datos matemáticos: curvas de exposición, periodos de latencia, patrón de propagación, magnitudes, tendencias, etcétera. Usan un vocabulario que ha calado en la sociedad con gran facilidad. Ejemplos:

 

-       Caso índice o primario. Puede ser un caso aislado (uno o dos miembros de una familia, sin propagación) o bien dar lugar a casos secundarios.

-       Casos secundarios o contagiados del primario, que si son varios pueden recibir el nombre de “brote”.

-       Brote, cuando se producen varios casos en un núcleo bien identificado (familiar o social) o se confirma la propagación interpersonal en un espacio determinado y bien localizado. (“Rebrote” no tengo ni idea que significa).

-       En espacios cerrados y aislados a veces un solo caso se puede considerar “brote”, por ejemplo, en las residencias de personas mayores y asilos, un solo caso debemos considerarlo como un brote.

-       Epidemia sería la propagación exponencial de brotes que se extienden geográficamente y que afecta a un número significativo de población como una ciudad, región o país en un tiempo determinado.

      

Ante la evidencia de epidemias, las “epi-curvas” incluyen histogramas de incidencias, tendencias, magnitudes y otras muchas variables estadísticas dependiendo de los criterios aplicados ya sea por región, edad, gravedad, ingresos hospitalarios, ingreso en UCI, exitus…

 

Los epidemiólogos no curan enfermedades, pero son una fundamental herramienta para los médicos clínicos pues aportan datos muy importantes porque predicen el periodo de incubación y de latencia de las enfermedades infecto-contagiosas y ayudan a conocer el efecto de las distintas terapias y medidas coadyuvantes.

 

La asociación entre médicos clínicos y epidemiólogos vigilantes es absolutamente constructiva y necesaria. La visión matemática de los estadísticos es indispensable para el control de brotes, para conocer la propagación de una epidemia, y para evaluar el resultado de las distintas terapias y acciones profilácticas, como por ejemplo el aislamiento de casos aislados y confinamiento de grupos de población.

 

Visión periodística. Informar, informar e informar; no puede ni debe ser otra. Y encomiable labor en rapidez y diligencia. Tanto si aparecen casos aislados asintomáticos, como si aparece un brote bien controlado y delimitado nos vamos a enterar en primera plana y con grandes titulares. El “rebrote” acecha por doquier y amenaza la estabilidad de la “nueva normalidad”. Yo personalmente echo de menos información adicional al respecto de los “rebrotes” periodísticos, pues es importante conocer si son casos aislados autóctonos o casos exportados que aparecen en los controles sanitarios obligados, si son casos-brotes confinados y controlados, si son sintomáticos o banales, si hay casos secundarios o hay riesgo poblacional. No es lo mismo tener brotes descontrolados y con pacientes graves en hospitales que sujetos asintomáticos en sus casas confinados con vigilancia médica continua. No es lo mismo. Pero la lectura de la noticia si puede ser igual de alarmante para el turista que piensa venir a recrearse y dejarse los jurdores en nuestros hoteles y bares. A eso me refiero cuando me quejo de ser quijotes y mas papistas que el papa santo de Roma.

 

Obligado dar gracias a la prensa (@abcdesevilla) que me ha dado la oportunidad de colaborar y aportar mi granito de arena informando del Coronavirus.

 

Visión Política. Ya hemos visto como ha actuado el “gobierno progresista” de Sanchez-Iglesias y aplaudidores en esta epidemia. Nos han contado una sarta de mentiras y nos siguen mintiendo con alevosía y ensañamiento. Son unos irresponsables que nos han maltratado a pesar del excelente comportamiento ciudadano, sin mascarillas, sin medios de protección para los médicos, sin auxilio a los mayores, sin pagar justamente a los profesionales que han dado la cara en los peores momentos poniendo en riesgo sus vidas… y que mantienen a un pobre ministro -filósofo él- y a un Don Simón que debe estar bien "satisfecho" para comportarse de esta manera tan irresponsable tapando las carencias y los embustes de los sinvergüenzas estos que no nos cuentan ni la cifra real de fallecidos. Espero que la Justicia caiga sobre ellos con todo el peso de la Ley.

 

Igual responsabilidad (irresponsabilidad) tienen para mi los periódicos y medios de comunicación pagados y/o atrapados en las redes fraudulentas de los partidos políticos que forman el “gobierno” de España. Diarios de gran tirada nacional o regional (en Andalucía tenemos un buen ejemplo) que callan las tropelías del “gobierno” central por miedo económico y justifican lo injustificable. Vasallos del paupérrimo nivel intelectual y cultural del “gobierno”.

 

Y aclaro que soy absolutamente partidario del gobierno de la actual Junta de Andalucía y de como está gestionando en estos momentos la crisis del los “rebrotes” del Coronavirus. Mi crítica a la obligación del uso de mascarillas en los paseos playeros no “desenmascara” ni debe se utilizada como ejemplo de mala gestión, es solo una apreciación personal e intransferible. Mi enhorabuena al gobierno andaluz y mi apoyo a su gestión actual.

 

Visión médica. Los médicos nos ocupamos de las personas enfermas individualmente, una a una, ya sea un caso aislado, forme parte de un brote y hasta de un “rebrote”. Tratamos pacientes con síntomas, o mantenemos a pacientes sospechosos en observación para intentar adelantarnos a la enfermedad. Somos conscientes de la realidad de cada uno de los enfermos que tratamos, personas que sufren en solitario, que tienen hijos, padres, familias… nuestra relación es con enfermos que sufren, no con datos, noticias ni politiqueos. Esta es la diferencia entre epidemiólogos y/o estadísticos con o sin presiones políticas o mediáticas y los médicos y sanitarios que atendemos a los enfermos en sus domicilios u hospitales. Esto creo que debe quedar claro y cristalino.

 

Los médicos nos preocupamos cuando vemos que hay pacientes con síntomas graves que necesitan tratamiento. Y cuantos más enfermos con similar patología por número de habitantes, más nos alarmamos. Y si muchos ciudadanos se ponen muy malos y nos vemos desbordados, pues pedimos ayudas y medios para no contagiarnos y poder seguir trabajando.

 

Y muchos médicos jóvenes y menos jóvenes han tenido que trabajar a destajo a pesar de las carencias materiales y de personal sanitario, con salarios infames...  gracias a los políticos “progresistas”.

 

Y queremos que se reconozca nuestro trabajo. En euros, como los de Don Simón.

 

Esta es mi visión de lo que ha sucedido y está sucediendo con la epidemia de Covid-19.


Publicado en ABC de Sevilla el 02/08/2020

 

 

lunes, 27 de julio de 2020

Coronavirus y estulticia

De manera que nosotros solos nos los guisamos y nos lo comemos. Nos guisamos a fuego lento los ingredientes que nos ofrecen los políticos y sus informadores a sueldo y nos comemos unos insípidos rebrotes de coronavirus a todas luces magnificados en números y letras.

Parece que los quijotes españoles estábamos deseando que ocurriera para darnos caña a nosotros mismos con mucho bombo y proclamando: “¿lo ves?, ¡lo que yo decía…!”

No se puede ser mas tontos. La estulticia nos acompaña como parte de nuestra carga genética, cromosomas que aportan ignorancia, necedad y estupidez supina que derrochamos a diestro y siniestro.

¿Qué tiene que ver lo que está sucediendo en España a 27 de julio de 2020 con lo que sucedió en febrero, marzo, abril y mayo de este mismo año?

En aquellos meses sufrimos una pandemia de un virus completamente desconocido para los médicos de todo el mundo. Virus de la familia Coronavirus que, aunque en España estábamos avisados por lo sucedía en otros países, las medidas socio-políticas tomadas en aquellos días de febrero y marzo dificultaron los controles sanitarios (apolíticos), impidiendo que los médicos pudiésemos detectarlo a tiempo y, para colmo de males, una vez detectado, tampoco los “gobernantes” pusieron los medios adecuados para evitar su propagación exponencial y su virulencia mortal sobre todo en las personas mayores y en aquellos mermados por patologías previas que complicaban su evolución. Así fue y eso es innegable. (El número de las mascarillas si mascarillas no y ahora mascarillas para coger cangrejos es del TBO…)

A los médicos y sanitarios en aquellos meses nos sorprendió la rápida propagación del virus -desconocíamos hasta su mecanismo de contagio y virulencia-, no teníamos medios adecuados para diagnosticarlo correctamente, trabajando con muy escasos y precarios medios de protección anti-contagio, por lo que los sanitarios sufrimos una alta tasa de infección y enfermedad con casos mortales como todos sabemos.

Tampoco conocíamos con precisión la fisiopatología del cuadro clínico que producía el Covid-19, pues se comportaba de manera diferente a otros virus de la misma familia, por lo tanto, al principio no supimos tratarlo eficazmente, ni dispusimos de los medios adecuados para su correcto manejo a todos los niveles: atención primaria, asistencia domiciliaria, ambulatoria, hospitalaria y cuidados intensivos.

El resultado de todo lo anterior ya lo conocen ustedes: confinamiento nacional, colapso sanitario y hospitalario en algunas regiones hasta con hospitales de campaña, morgues improvisadas, la economía del país paralizada, ruina económica, ERTEs, paro… Y el reciente rescate europeo por los pelos…

Y, lo más importante: más de 40.000 muertos (diga lo que diga el “gobierno”) que dejan muchas familias desoladas y rotas. No nos han querido facilitar la cifras de fallecidos por el Covid-19. Esperemos que la Ley les obligue a hacerlo por el bien de todos.

¿Y como estamos ahora?

España, al ser un país que vive del turismo y de la escasa agricultura productiva que aun nos permiten los especuladores, recibe un gran numero de visitantes de todo el mundo mundial ya sean turistas o trabajadores temporeros. Muchos vienen ya contagiados sin saberlo. Otros vienen a divertirse sin tomar precauciones de ningún tipo haciendo de la noche una gran fiesta con las discotecas abarrotadas. Esto es lo que se debe controlar.

Los ciudadanos españoles, salvo las excepciones de algunos grupos de jóvenes que se saltan las normas con nocturnidad y alevosía, estamos cumpliendo escrupulosamente las normas anti-contagio, hacemos uso de las mascarillas de forma responsable, mantenemos la distancia social convenida, evitamos aglomeraciones sobre todo en espacios cerrados y extremamos las medidas de higiene antivirus.

Existen brotes en núcleos familiares aislados que son detectados a tiempo y con seguimiento personalizado lo que permite realizar pruebas de PCR a los contactos. Se están aislando los positivos y sometiendo a cuarentena a los sospechosos, que colaboran ejemplarmente.

Hay brotes en barrios con mayoría de inmigrantes y temporeros que se están confinando y realizando test a todos los vecinos y prestándo asistencia sanitaria a todo el que lo necesite.

Y habrá más brotes, supongo, por las características de nuestra España querida que somos un país sin fronteras, acogedor y hospitalario (nunca mejor dicho).

Brotes que se están manejando con la eficacia de la experiencia acumulada y aprendida. Se están llevando a cabo test de detección PCR en todos los contactos de los positivos para cortar la cadena de propagación, medidas que se están mostrando eficaces unidas al aislamiento y confinamiento de sospechosos. Se están realizado tratamientos domiciliarios preventivos con muy buena tolerancia por los pacientes.

El resultado es que los pacientes contagiados a día de hoy, muy pocos necesitan ingreso hospitalario y la incidencia de ingresos hospitalarios y en UVI es mínima. En la práctica, no hay casos de fallecidos en estos rebrotes veraniegos.

Los médicos y enfermeros conocemos mucho mejor que hace meses los mecanismos de contagio del virus y sus artimañas, tenemos más medios a nuestra disposición para combatir la enfermedad que produce -SRAS Covid.2- pues conocemos su fisiopatología y su idiosincrasia y podemos adelantarnos a las complicaciones con antibióticos,  antivirales, corticoides y anticoagulantes…

El manejo terapéutico del paciente grave por SARS Cov.2 ha ido enriqueciéndose día a día con los estudios y ensayos clínicos que se están llevando a cabo en multitud de hospitales de todo el mundo. Hasta se habla de vacunas que ya se están experimentando en voluntarios humanos con muy buenos resultados.

Los Hospitales están prevenidos y preparados con sistemas anti-contagio para los profesionales, circuitos independientes para los pacientes, salas de aislamientos, UCIs con respiradores de última generación y, lo que es más importante, personal sanitario entrenado y capacitado para tratar con la máxima eficacia a los pacientes con Coronavirus.

Ahora que empezaban a venir los turistas a España, es decir el dinero, el negocio, la industria, la riqueza… nosotros mismos los espantamos con nuestra estulticia.

Y algunos hasta se alegran.

domingo, 19 de julio de 2020

Mi Fango de El Rompido

Los primeros recuerdos que tengo de El Rompido, allá por finales de los años 50 y primeros 60 son de “el fango”.

Mi padre me llevaba a pescar en el bote de “El Gallo”, o de “Calentura”, de “José Catalina” o de cualquiera de sus amigos marineros rompieros. Y siempre teníamos que meternos en el fango para embarcar y más tarde para desembarcar la pesca abundante que siempre ofrecía la ría de El Piedras. Era un momento mágico a la caída de la tarde volver al fondeadero natural de embarcaciones marineras cargados de doradas, robalos, bailas, sargos, chocos… nunca olvidaré ese olor mezcla de brea, de estopa, de pescado y de fango rompiero.

Recuerdo la sensación de pisar las primeras veces este fango prodigioso que parece estar vivo (lo está) y ve introduciendo entre los dedos mientras el pie se hunde en sus entrañas hasta encontrar soporte de fango más endurecido. Entonces aprendimos que son inútiles las chanclas y las sandalias para caminar por esta superficie de oscuro barro con aspecto de brea y que lo mejor es ir descalzo y saber apoyar con cuidado evitando los ostiones y cortaderas que se esconden en sus fondos y que todos hemos padecido alguna vez en nuestra infancia y juventud.

Nuestros primeros baños en la ría siempre fueron sobre el tapiz de este fango, al que pronto le perdimos el miedo, y se convirtió en amigo y camarada de juegos. También servía de objeto de bromas a los novatos que llegaban al Rompido, algunos tan melindrosos que se negaban a bañarse… hasta que los envolvíamos en fango como a croquetas.

El fango se pegaba a nuestra piel formando una saludable protección mágica que curaba picaduras, rasguños, erupciones y quemaduras; revolcarnos en el fango era un placer, mientras esperábamos que subiera la marea para bañarnos en la “punta de los catalanes”.

El fango de El Rompido ha sido y es una fuente de vida y riqueza. La vida en El Rompido entonces giraba en torno a la luz de la ría y de su fango.

Fango que era criadero natural de suculentos ostiones que se recolectaban y secaban al solo para fabricar pienso abundante en nitrógeno.

Fango surcado de caños donde se crían el barrilete con sus suculentas “bocas” y las cangrejas deliciosas.

Fango lleno de vida interior donde conviven los verdigones, las almejas finas, las cañaillas, los longuerones, las albiñocas, las gusanas, anémonas, caracolas…y también los safíos y las morenas.

Fango suministrador de carnada para la pesca de la dorada y de la corvina, o para rellenar un plato de riquísimos verdigones al vapor recién cogidos, de bocas, de almejas…

Mis hijos han pasado bajamares enteras cogiendo bocas con su cubo y su pala y ahora son mis nietas las que están disfrutando de este fango prodigioso.

Durante muchos años este fango ha servido para mantener aislado al Rompido de forasteros cursis que menospreciaban este paraíso “porque no tenía playa…” y no saben bien cuanto le agradecemos que se fueran con viento fresco los que hemos disfrutado de su ausencia.

Los que hemos tenido la suerte de vivir varios meses al año desde niños en El Rompido y de disfrutar de este Macondo andaluz, -donde a veces descubríamos cosas que no tenían nombre- somos unos privilegiados y todos mantenemos una especie de secreto en común referente a esos años prodigiosos de nuestra infancia y juventud.

Yo he tenido la fortuna de vivir aquí unos años ejerciendo de médico y podría escribir un estudio sobre las propiedades sanadoras del fango del Rompido, sobre todo para combatir picaduras de insectos, de medusas (aguas malas) y arañas.

Y yo sigo teniendo el privilegio y la suerte de poder disfrutar del fango todos los días tan solo con andar unos pocos metros desde mi casa. Mis nietas juegan todos los días con el fango y ya saben coger barriletes. Mi nieto Celso, que pronto cumple un año ya lo ha probado y saboreado y parece que le gusta…

Este es mi Fango del Rompido.

Bendito Fango.

¡Viva la Virgen del Carmen!