Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Coronavirus. Visiones diferentes.

Coronavirus. Visiones diferentes en relación con la epidemia de Covid-19.

 

Visión epidemiológica. Los epidemiólogos trabajan con conceptos numéricos, es decir cuantificaciones estadísticas y tratamiento de datos (números) que son maquetados conformando diversas imágenes en forma de curvas epidemiológicas, de barras o histogramas de las que se obtienen datos matemáticos: curvas de exposición, periodos de latencia, patrón de propagación, magnitudes, tendencias, etcétera. Usan un vocabulario que ha calado en la sociedad con gran facilidad. Ejemplos:

 

-       Caso índice o primario. Puede ser un caso aislado (uno o dos miembros de una familia, sin propagación) o bien dar lugar a casos secundarios.

-       Casos secundarios o contagiados del primario, que si son varios pueden recibir el nombre de “brote”.

-       Brote, cuando se producen varios casos en un núcleo bien identificado (familiar o social) o se confirma la propagación interpersonal en un espacio determinado y bien localizado. (“Rebrote” no tengo ni idea que significa).

-       En espacios cerrados y aislados a veces un solo caso se puede considerar “brote”, por ejemplo, en las residencias de personas mayores y asilos, un solo caso debemos considerarlo como un brote.

-       Epidemia sería la propagación exponencial de brotes que se extienden geográficamente y que afecta a un número significativo de población como una ciudad, región o país en un tiempo determinado.

      

Ante la evidencia de epidemias, las “epi-curvas” incluyen histogramas de incidencias, tendencias, magnitudes y otras muchas variables estadísticas dependiendo de los criterios aplicados ya sea por región, edad, gravedad, ingresos hospitalarios, ingreso en UCI, exitus…

 

Los epidemiólogos no curan enfermedades, pero son una fundamental herramienta para los médicos clínicos pues aportan datos muy importantes porque predicen el periodo de incubación y de latencia de las enfermedades infecto-contagiosas y ayudan a conocer el efecto de las distintas terapias y medidas coadyuvantes.

 

La asociación entre médicos clínicos y epidemiólogos vigilantes es absolutamente constructiva y necesaria. La visión matemática de los estadísticos es indispensable para el control de brotes, para conocer la propagación de una epidemia, y para evaluar el resultado de las distintas terapias y acciones profilácticas, como por ejemplo el aislamiento de casos aislados y confinamiento de grupos de población.

 

Visión periodística. Informar, informar e informar; no puede ni debe ser otra. Y encomiable labor en rapidez y diligencia. Tanto si aparecen casos aislados asintomáticos, como si aparece un brote bien controlado y delimitado nos vamos a enterar en primera plana y con grandes titulares. El “rebrote” acecha por doquier y amenaza la estabilidad de la “nueva normalidad”. Yo personalmente echo de menos información adicional al respecto de los “rebrotes” periodísticos, pues es importante conocer si son casos aislados autóctonos o casos exportados que aparecen en los controles sanitarios obligados, si son casos-brotes confinados y controlados, si son sintomáticos o banales, si hay casos secundarios o hay riesgo poblacional. No es lo mismo tener brotes descontrolados y con pacientes graves en hospitales que sujetos asintomáticos en sus casas confinados con vigilancia médica continua. No es lo mismo. Pero la lectura de la noticia si puede ser igual de alarmante para el turista que piensa venir a recrearse y dejarse los jurdores en nuestros hoteles y bares. A eso me refiero cuando me quejo de ser quijotes y mas papistas que el papa santo de Roma.

 

Obligado dar gracias a la prensa (@abcdesevilla) que me ha dado la oportunidad de colaborar y aportar mi granito de arena informando del Coronavirus.

 

Visión Política. Ya hemos visto como ha actuado el “gobierno progresista” de Sanchez-Iglesias y aplaudidores en esta epidemia. Nos han contado una sarta de mentiras y nos siguen mintiendo con alevosía y ensañamiento. Son unos irresponsables que nos han maltratado a pesar del excelente comportamiento ciudadano, sin mascarillas, sin medios de protección para los médicos, sin auxilio a los mayores, sin pagar justamente a los profesionales que han dado la cara en los peores momentos poniendo en riesgo sus vidas… y que mantienen a un pobre ministro -filósofo él- y a un Don Simón que debe estar bien "satisfecho" para comportarse de esta manera tan irresponsable tapando las carencias y los embustes de los sinvergüenzas estos que no nos cuentan ni la cifra real de fallecidos. Espero que la Justicia caiga sobre ellos con todo el peso de la Ley.

 

Igual responsabilidad (irresponsabilidad) tienen para mi los periódicos y medios de comunicación pagados y/o atrapados en las redes fraudulentas de los partidos políticos que forman el “gobierno” de España. Diarios de gran tirada nacional o regional (en Andalucía tenemos un buen ejemplo) que callan las tropelías del “gobierno” central por miedo económico y justifican lo injustificable. Vasallos del paupérrimo nivel intelectual y cultural del “gobierno”.

 

Y aclaro que soy absolutamente partidario del gobierno de la actual Junta de Andalucía y de como está gestionando en estos momentos la crisis del los “rebrotes” del Coronavirus. Mi crítica a la obligación del uso de mascarillas en los paseos playeros no “desenmascara” ni debe se utilizada como ejemplo de mala gestión, es solo una apreciación personal e intransferible. Mi enhorabuena al gobierno andaluz y mi apoyo a su gestión actual.

 

Visión médica. Los médicos nos ocupamos de las personas enfermas individualmente, una a una, ya sea un caso aislado, forme parte de un brote y hasta de un “rebrote”. Tratamos pacientes con síntomas, o mantenemos a pacientes sospechosos en observación para intentar adelantarnos a la enfermedad. Somos conscientes de la realidad de cada uno de los enfermos que tratamos, personas que sufren en solitario, que tienen hijos, padres, familias… nuestra relación es con enfermos que sufren, no con datos, noticias ni politiqueos. Esta es la diferencia entre epidemiólogos y/o estadísticos con o sin presiones políticas o mediáticas y los médicos y sanitarios que atendemos a los enfermos en sus domicilios u hospitales. Esto creo que debe quedar claro y cristalino.

 

Los médicos nos preocupamos cuando vemos que hay pacientes con síntomas graves que necesitan tratamiento. Y cuantos más enfermos con similar patología por número de habitantes, más nos alarmamos. Y si muchos ciudadanos se ponen muy malos y nos vemos desbordados, pues pedimos ayudas y medios para no contagiarnos y poder seguir trabajando.

 

Y muchos médicos jóvenes y menos jóvenes han tenido que trabajar a destajo a pesar de las carencias materiales y de personal sanitario, con salarios infames...  gracias a los políticos “progresistas”.

 

Y queremos que se reconozca nuestro trabajo. En euros, como los de Don Simón.

 

Esta es mi visión de lo que ha sucedido y está sucediendo con la epidemia de Covid-19.


Publicado en ABC de Sevilla el 02/08/2020

 

 

Coronavirus y estulticia

De manera que nosotros solos nos los guisamos y nos lo comemos. Nos guisamos a fuego lento los ingredientes que nos ofrecen los políticos y sus informadores a sueldo y nos comemos unos insípidos rebrotes de coronavirus a todas luces magnificados en números y letras.

Parece que los quijotes españoles estábamos deseando que ocurriera para darnos caña a nosotros mismos con mucho bombo y proclamando: “¿lo ves?, ¡lo que yo decía…!”

No se puede ser mas tontos. La estulticia nos acompaña como parte de nuestra carga genética, cromosomas que aportan ignorancia, necedad y estupidez supina que derrochamos a diestro y siniestro.

¿Qué tiene que ver lo que está sucediendo en España a 27 de julio de 2020 con lo que sucedió en febrero, marzo, abril y mayo de este mismo año?

En aquellos meses sufrimos una pandemia de un virus completamente desconocido para los médicos de todo el mundo. Virus de la familia Coronavirus que, aunque en España estábamos avisados por lo sucedía en otros países, las medidas socio-políticas tomadas en aquellos días de febrero y marzo dificultaron los controles sanitarios (apolíticos), impidiendo que los médicos pudiésemos detectarlo a tiempo y, para colmo de males, una vez detectado, tampoco los “gobernantes” pusieron los medios adecuados para evitar su propagación exponencial y su virulencia mortal sobre todo en las personas mayores y en aquellos mermados por patologías previas que complicaban su evolución. Así fue y eso es innegable. (El número de las mascarillas si mascarillas no y ahora mascarillas para coger cangrejos es del TBO…)

A los médicos y sanitarios en aquellos meses nos sorprendió la rápida propagación del virus -desconocíamos hasta su mecanismo de contagio y virulencia-, no teníamos medios adecuados para diagnosticarlo correctamente, trabajando con muy escasos y precarios medios de protección anti-contagio, por lo que los sanitarios sufrimos una alta tasa de infección y enfermedad con casos mortales como todos sabemos.

Tampoco conocíamos con precisión la fisiopatología del cuadro clínico que producía el Covid-19, pues se comportaba de manera diferente a otros virus de la misma familia, por lo tanto, al principio no supimos tratarlo eficazmente, ni dispusimos de los medios adecuados para su correcto manejo a todos los niveles: atención primaria, asistencia domiciliaria, ambulatoria, hospitalaria y cuidados intensivos.

El resultado de todo lo anterior ya lo conocen ustedes: confinamiento nacional, colapso sanitario y hospitalario en algunas regiones hasta con hospitales de campaña, morgues improvisadas, la economía del país paralizada, ruina económica, ERTEs, paro… Y el reciente rescate europeo por los pelos…

Y, lo más importante: más de 40.000 muertos (diga lo que diga el “gobierno”) que dejan muchas familias desoladas y rotas. No nos han querido facilitar la cifras de fallecidos por el Covid-19. Esperemos que la Ley les obligue a hacerlo por el bien de todos.

¿Y como estamos ahora?

España, al ser un país que vive del turismo y de la escasa agricultura productiva que aun nos permiten los especuladores, recibe un gran numero de visitantes de todo el mundo mundial ya sean turistas o trabajadores temporeros. Muchos vienen ya contagiados sin saberlo. Otros vienen a divertirse sin tomar precauciones de ningún tipo haciendo de la noche una gran fiesta con las discotecas abarrotadas. Esto es lo que se debe controlar.

Los ciudadanos españoles, salvo las excepciones de algunos grupos de jóvenes que se saltan las normas con nocturnidad y alevosía, estamos cumpliendo escrupulosamente las normas anti-contagio, hacemos uso de las mascarillas de forma responsable, mantenemos la distancia social convenida, evitamos aglomeraciones sobre todo en espacios cerrados y extremamos las medidas de higiene antivirus.

Existen brotes en núcleos familiares aislados que son detectados a tiempo y con seguimiento personalizado lo que permite realizar pruebas de PCR a los contactos. Se están aislando los positivos y sometiendo a cuarentena a los sospechosos, que colaboran ejemplarmente.

Hay brotes en barrios con mayoría de inmigrantes y temporeros que se están confinando y realizando test a todos los vecinos y prestándo asistencia sanitaria a todo el que lo necesite.

Y habrá más brotes, supongo, por las características de nuestra España querida que somos un país sin fronteras, acogedor y hospitalario (nunca mejor dicho).

Brotes que se están manejando con la eficacia de la experiencia acumulada y aprendida. Se están llevando a cabo test de detección PCR en todos los contactos de los positivos para cortar la cadena de propagación, medidas que se están mostrando eficaces unidas al aislamiento y confinamiento de sospechosos. Se están realizado tratamientos domiciliarios preventivos con muy buena tolerancia por los pacientes.

El resultado es que los pacientes contagiados a día de hoy, muy pocos necesitan ingreso hospitalario y la incidencia de ingresos hospitalarios y en UVI es mínima. En la práctica, no hay casos de fallecidos en estos rebrotes veraniegos.

Los médicos y enfermeros conocemos mucho mejor que hace meses los mecanismos de contagio del virus y sus artimañas, tenemos más medios a nuestra disposición para combatir la enfermedad que produce -SRAS Covid.2- pues conocemos su fisiopatología y su idiosincrasia y podemos adelantarnos a las complicaciones con antibióticos,  antivirales, corticoides y anticoagulantes…

El manejo terapéutico del paciente grave por SARS Cov.2 ha ido enriqueciéndose día a día con los estudios y ensayos clínicos que se están llevando a cabo en multitud de hospitales de todo el mundo. Hasta se habla de vacunas que ya se están experimentando en voluntarios humanos con muy buenos resultados.

Los Hospitales están prevenidos y preparados con sistemas anti-contagio para los profesionales, circuitos independientes para los pacientes, salas de aislamientos, UCIs con respiradores de última generación y, lo que es más importante, personal sanitario entrenado y capacitado para tratar con la máxima eficacia a los pacientes con Coronavirus.

Ahora que empezaban a venir los turistas a España, es decir el dinero, el negocio, la industria, la riqueza… nosotros mismos los espantamos con nuestra estulticia.

Y algunos hasta se alegran.

Mi Fango de El Rompido

Los primeros recuerdos que tengo de El Rompido, allá por finales de los años 50 y primeros 60 son de “el fango”.

Mi padre me llevaba a pescar en el bote de “El Gallo”, o de “Calentura”, de “José Catalina” o de cualquiera de sus amigos marineros rompieros. Y siempre teníamos que meternos en el fango para embarcar y más tarde para desembarcar la pesca abundante que siempre ofrecía la ría de El Piedras. Era un momento mágico a la caída de la tarde volver al fondeadero natural de embarcaciones marineras cargados de doradas, robalos, bailas, sargos, chocos… nunca olvidaré ese olor mezcla de brea, de estopa, de pescado y de fango rompiero.

Recuerdo la sensación de pisar las primeras veces este fango prodigioso que parece estar vivo (lo está) y ve introduciendo entre los dedos mientras el pie se hunde en sus entrañas hasta encontrar soporte de fango más endurecido. Entonces aprendimos que son inútiles las chanclas y las sandalias para caminar por esta superficie de oscuro barro con aspecto de brea y que lo mejor es ir descalzo y saber apoyar con cuidado evitando los ostiones y cortaderas que se esconden en sus fondos y que todos hemos padecido alguna vez en nuestra infancia y juventud.

Nuestros primeros baños en la ría siempre fueron sobre el tapiz de este fango, al que pronto le perdimos el miedo, y se convirtió en amigo y camarada de juegos. También servía de objeto de bromas a los novatos que llegaban al Rompido, algunos tan melindrosos que se negaban a bañarse… hasta que los envolvíamos en fango como a croquetas.

El fango se pegaba a nuestra piel formando una saludable protección mágica que curaba picaduras, rasguños, erupciones y quemaduras; revolcarnos en el fango era un placer, mientras esperábamos que subiera la marea para bañarnos en la “punta de los catalanes”.

El fango de El Rompido ha sido y es una fuente de vida y riqueza. La vida en El Rompido entonces giraba en torno a la luz de la ría y de su fango.

Fango que era criadero natural de suculentos ostiones que se recolectaban y secaban al solo para fabricar pienso abundante en nitrógeno.

Fango surcado de caños donde se crían el barrilete con sus suculentas “bocas” y las cangrejas deliciosas.

Fango lleno de vida interior donde conviven los verdigones, las almejas finas, las cañaillas, los longuerones, las albiñocas, las gusanas, anémonas, caracolas…y también los safíos y las morenas.

Fango suministrador de carnada para la pesca de la dorada y de la corvina, o para rellenar un plato de riquísimos verdigones al vapor recién cogidos, de bocas, de almejas…

Mis hijos han pasado bajamares enteras cogiendo bocas con su cubo y su pala y ahora son mis nietas las que están disfrutando de este fango prodigioso.

Durante muchos años este fango ha servido para mantener aislado al Rompido de forasteros cursis que menospreciaban este paraíso “porque no tenía playa…” y no saben bien cuanto le agradecemos que se fueran con viento fresco los que hemos disfrutado de su ausencia.

Los que hemos tenido la suerte de vivir varios meses al año desde niños en El Rompido y de disfrutar de este Macondo andaluz, -donde a veces descubríamos cosas que no tenían nombre- somos unos privilegiados y todos mantenemos una especie de secreto en común referente a esos años prodigiosos de nuestra infancia y juventud.

Yo he tenido la fortuna de vivir aquí unos años ejerciendo de médico y podría escribir un estudio sobre las propiedades sanadoras del fango del Rompido, sobre todo para combatir picaduras de insectos, de medusas (aguas malas) y arañas.

Y yo sigo teniendo el privilegio y la suerte de poder disfrutar del fango todos los días tan solo con andar unos pocos metros desde mi casa. Mis nietas juegan todos los días con el fango y ya saben coger barriletes. Mi nieto Celso, que pronto cumple un año ya lo ha probado y saboreado y parece que le gusta…

Este es mi Fango del Rompido.

Bendito Fango.

¡Viva la Virgen del Carmen!


Al fango con mascarilla

Despertamos hoy 15 de julio de 2020 con la orden de la Junta de Andalucía de llevar mascarillas hasta en las playas. 

Una medida que no se corresponde con la situación sanitaria actual en Andalucía, donde tenemos una incidencia de casos acumulados por cada 100.000 habitantes menor de 1 (0,8 Andalucía y 0,38 en Huelva), con muy pocos casos activos, la mayoría de ellos asintomáticos y prácticamente ningún ingreso hospitalario…

Es decir, esta es una medida absolutamente populista y política, pues la Junta de Andalucía ha decidido cogérsela con papel de fumar rizando el rizo de lo politicamente correcto y está poniendo parches (mascarillas) a todo quisqui , incluso en un espacio de contagio tan difícil como es una playa llena de sol ultraviolético esterilizador, arenas blancas refulgentes de calor y agua purificadora de virus variados.

Comprendo -señores de la política cuántica- que ustedes quieren poner el parche antes de que salga el grano y que más vale prevenir que curar, pero pasearse con una mascarilla por la orilla de la playa, donde sopla el viento en las cuatro direcciones, el Lorenzo reseca el moquillo enseguida, y los paseantes casi siempre son de la misma cuerda… me parece que en las circunstancias actuales están ustedes haciendo un paripé de los gordos.

Yo sé que ustedes saben que son los inmigrantes o migrantes (quien sepa la diferencia lo convido a una mascarilla waterproff) los que como temporeros con o sin papeles están llegando a nuestra región y a toda España sin las medidas profilácticas y preventivas sanitarias adecuadas, pues no se le somete a la preceptiva cuarentena en la frontera o bien ellos se pasan la frontera por el forro de los pantalones cortos.

Estos señores, la mayoría africanos, que acuden a la llamada podemita del vicepresidente del gobierno de España y entran casi todos por Andalucía, como digo, estos señores no se someten a las pruebas preceptivas de coronavirus ni a cuarentena alguna, sino que inmediatamente (alegremente) buscan alojamiento, algunos de ellos por el socorrido método de la “okupación” de viviendas, -tan bien visto por nuestros gobernantes- y posteriormente celebran el evento reuniéndose con numerosos miembros de su comunidad acogiéndose a sus ritos y costumbres, que ríanse ustedes de las botellonas de nuestros jóvenes… (Nuestros jóvenes que han realizado un confinamiento ejemplar y están en su tierra, teóricamente con bajo riesgo de contagio en la actualidad)

Pero estos inmigrantes-migrantes, venidos de más allá de nuestras fronteras, una vez “instalados” tienen aprendida la lección y acuden raudos a realizarse los test de PCR o serológicos que, curiosamente, muchos suelen dar positivos, y pasan a formar parte de las estadísticas españolas de “casos positivos” o “contagios”. No esperen ustedes aislamiento ni cuarentena ni mascarillas ni distancias ni vigilancia sanitaria ni controles ni ná de ná.  Lo normal es que una vez que se hagan la prueba y recojan los papeles (necesarios para justificar su estancia por estos lares) desaparezcan de los controles sanitarios sin dejar rastro.

El segundo paso gubernamental -una vez instalados y con el resguardo del hospital- es solicitar “la paga” prometida, hay muchas donde escoger, acogiéndose a una de las variadas opciones que tienen, dependiendo del país que provengan; los que se declaran prófugos de países en guerra creo que cobran más de mil pavos y tiene derecho a residencia como refugiados, es decir a votar. Eso sí, con mascarilla.

Las normas son para cumplirlas señores, pero para que las cumplamos todos por igual, los residentes, los temporeros, los migrantes, los inmigrantes y hasta Juanito Valderrama que en Paz Descanse.

Éramos pocos y parió la abuela, señor Consejero de Salud de la Junta de Andalucía… que por cierto creo que lo he visto paseando por El Rompido este ultimo fin de semana.

Bienvenido al fango con mascarilla.



Coronavirus y evidencias.

Recién entrados en fase 3 y después de más de cinco meses de pandemia por SARS Covid.2, podemos extraer algunas conclusiones basadas en la evidencia que tenemos los médicos de como se comporta este virus en relación con los humanos.

Es evidente que se contagia principalmente por vía respiratoria, es decir que sale exhalado de nuestro cuerpo por las emisiones al hablar, toser o estornudar y entra en el organismo por la misma vía al inhalar y contaminar las mucosas de boca, nariz y garganta donde se produce la primera fase del contacto entre el virus y el huésped.

Es evidente que esta situación se ve favorecida por el contacto cercano entre portador de virus y la persona susceptible sobre todo por besos, abrazos y contactos manuales, por eso los contagios se facilitan en agrupaciones multitudinarias y especialmente con la convivencia en espacios cerrados, sobre todo si estas circunstancias se mantienen en el tiempo.

Es evidente que las medidas de confinamiento de la población han tenido un efecto eficaz frenando la propagación exponencial en un corto espacio de tiempo e impidiendo el colapso del sistema sanitario por la incidencia de casos graves que han precisado hospitalización tanto en planta como en UCI.

Es evidente que el aislamiento en cuarentena de los casos sospechosos y/o confirmados hasta que hayan pasado el periodo de portador-contagiador, será siempre norma básica y fundamental para interrumpir la cadena de contagio.

Es evidente -y así lo dije desde el principio de la epidemia- que el uso de mascarillas por la población general, la distancia social de unos dos metros (alcance respiratorio de los inóculos contagiosos) y la descontaminación de las manos con lavados frecuentes o soluciones antisépticas son lo mecanismos de prevención de contagios más eficaces para la población susceptible.

Pero también es muy evidente que el virus no contagia a todas las personas por igual.

Es evidente que conocemos casos de pacientes que han sufrido enfermedad grave estando en contacto estrecho con su núcleo familiar, pero que no han contagiado a sus cónyuges, hijos, padres ni hermanos a pesar de la convivencia diaria.

Es evidente que ha habido muchos casos de contagiados que han pasado la enfermedad completamente asintomática pasando desapercibida y creando anticuerpos, sin haber sido foco de infección para las personas con las que conviven.

Es evidente que este virus tiene una baja tasa de infectividad poblacional, siendo la inmunidad grupal después de esta primera epidemia en España en torno al 5% de la población.

Es evidente que debemos estudiar y encontrar la relación entre el SARS Covid.2, los mecanismos de contagio-infección, la inmunidad natural y adquirida, la evolución de enfermedad y la producción de anticuerpos que confieran inmunidad.

Es evidente que el virus afecta con mayor virulencia y gravedad a las personas cuanta más edad tengan. También hemos observado que determinadas comorbilidades hacen más grave la infección y producen más complicaciones y muertes en los infectados: edad avanzada, patologías previas cardio-respiratorias, obesidad, diabetes, determinados tipos de cáncer, tratamientos previos y patologías autoinmunes subyacentes y otras patologías que alteran el equilibrio del sistema inmunitario.

Es evidente que cuando la infección SARS Cov.2 se extiende por el organismo de estas personas predispuestas parece que se aprovecha de deficiencias en el sistema inmunitario ya sea por agotamiento biológico natural, o por déficit adquiridos como descenso de inmunoglobulinas, alteraciones en los leucocitos con baja tasa de linfocitos CD4/CD8, disfunción del sistema del complemento, alteraciones de las citoquinas, etcétera, causando graves complicaciones incluyendo infecciones oportunistas y daños derivados del trastorno del sistema defensivo.

Es evidente que los niños y jóvenes, que por lo general tienen un sistema inmunitario innato y adaptativo en condiciones óptimas, han tenido una baja tasa de contagio y si se han contagiado no han sufrido patología alguna o muy leve.

Pero desgraciadamente y a pesar de eso, es evidente que han muerto un número elevado de personas durante estos meses de epidemia. No sabemos exactamente cuantos, es evidente, pues el “gobierno” juega al trile también -como con casi todo- con las cifras de contagiados y fallecidos.

Es evidente que cuando rellenamos un certificado de defunción tenemos que diferenciar varios apartados:
-       Antecedentes de interés. Son aquellas patologías previas que pueden verse afectadas por la causa inicial y desencadenar la causa inmediata de la muerte: Diabetes, arteriosclerosis, miocardiopatías, EPOC, cáncer…
-       Causa inicial o fundamental. Es la enfermedad o lesión que inicia los acontecimientos que van a desencadenar la “causa inmediata” de la muerte. Ejemplo: Infección por coronavirus. (15 días)
-       Causa intermedia o antecedente: Patología que partiendo de la causa inicial desencadena la causa inmediata del fallecimiento. Ejemplo: neumonía bilateral. (7 días)
-       Causa inmediata. Es la enfermedad, daño o complicación que precede inmediatamente a la muerte y la causa final del deceso. Ejemplo: Shock séptico. (1 día)

A la vista de esto podemos convenir que cualquier persona que no padezca patologías previas y enferme por coronavirus, tenga una neumonía bilateral y a pesar de todo tipo de tratamientos fallezca, se considera un muerto por coronavirus. Indudable.

Es evidente que los pacientes denominados “de riesgo” que tienen antecedentes de hipertensión, insuficiencia cardiaca, bronquitis crónica, asma, obesidad, diabetes o su sistema inmune esté alterado por causas previas, cuando se infectan por Covid y padecen una neumonía mas o menos grave, es muy probable que acaben sufriendo además cualquier complicación como descompensación de su insuficiencia cardio-respiratoria, trombosis, sobreinfección por bacterias, sepsis, shock, insuficiencia renal y éxitus.

Y es evidente que al principio de la epidemia cuando empezaron a colapsarse las Urgencias de los hospitales por muchos de estos enfermos añosos con infecciones respiratorias y asfixia grave, se cometieron muchos errores en el tratamiento y no se aplicaron con eficacia ni ecuanimidad las medidas básicas de tratamiento de soporte vital. Creo que en muchos casos se negó incluso el acceso a los hospitales a muchos de estos pacientes mayores manteniéndolos en sus residencias o en sus domicilios. Creo que a la mayoría se les aplicó tratamiento paliativo o sedación profunda sin haber siquiera intentado tratamientos curativos con oxigeno, corticoides y antibióticos.

Supongo que este será uno de los motivos del “baile” de cifras de fallecidos por Covid-19. El “gobierno” dispondrá lo que le convenga para mantenerse a salvo de críticas, como es lo habitual.

Pero es muy evidente que durante estos meses un elevado número de personas han muerto tristemente alejados de sus familiares, sin consuelo ni compañía. Mi más sentido pésame a todas las familias.

Y es evidente que esta injusticia no debe volver a pasar.

Publicado en Tribuna Abierta. ABC de Sevilla el 12/06/20