Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Coronavirus (II)

Dios me libre de dogmatizar ni siquiera de querer parecer un experto en Microbiología ni en enfermedades infecciosas ni en epidemiología ni en Sanidad Pública. Léase este artículo como una respuesta general a modo de reflexión en voz alta para todos mis pacientes y tantos amigos que me solicitan información a diario de esta enfermedad que llamaremos “Coronavirus” (Cv) y que tanta alarma social esta generando.

Si ustedes quieren conocer estadísticas y datos actualizados no cuenten conmigo. Yo no gasto memoria en datos que tenemos a golpe de botonazo en internet (Busquen la web de la OMS por favor). Conclusiones sí extraigo de las informaciones diarias, tanto de los correos y artículos que me ofrecen las revistas médicas especializadas a las que tengo acceso, como a la gran labor de mis compañeros de los hospitales y clínicas sevillanas y andaluzas que comparten sus experiencias con los que- por edad- estamos mas alejados del día a día en urgencias hospitalarias. También valoro mucho la opinión de la doctora Ana Pareja-Obregón Prieto, Médico de Familia y Urgencióloga del Hospital General Virgen del Rocío de Sevilla. Es una fenómena.

Pienso que el Cv, como muchos otros virus que se asientan y se replican en las vías respiratorias de los humanos son bastante contagiosos. “Contagio” y “contacto” provienen de la misma etimología. El Cv que está presente en las mucosas de las vías respiratorias, nariz, boca, garganta, tráquea, bronquios y pulmones, es capaz de “contagiar” por “contacto” mediante la tos, estornudos, besos, saludos, apretones de manos, y sobre todo en ambientes muy sobrecargados y cerrados repletos de estas partículas infecciosas o “fómites” que son gotitas de saliva microscópicas con carga viral y capacidad de contagiar a quien contacte con ellas. Así se produce el contagio y por eso son eficaces las mascarillas que interrumpen la transmisión por vía aérea entre personas susceptibles. Por eso el lavado de manos con jabón es fundamental para interrumpir el “contagio por contacto” valga la redundancia.

Una vez que se ha producido el “contacto”/”contagío” el receptor del Cv tiene varias maneras de “infectarse”, dependiendo de muchos factores: de la carga viral (o número de partículas virásicas inhaladas o tocadas), de su edad -mas grave por encima de 60 años-, estado inmunitario, enfermedades previas (peor pronostico en pluripatológicos), etcétera.

Por lo que estamos viendo parece que aunque la tasa de infección es alta (el Cv se contagia en casi todos los contactos cercanos a menos de dos metros), el grado de infección (enfermedad) tiende a ser estadísticamente predecible. La mayoría de los contagiados cursan con síntomas leves casi asintomáticos y muchas veces pasaran desapercibidos, otro porcentaje (no quiero dar datos pues cambian continuamente) sufren síntomas de fiebre leve, dolor de garganta y malestar general, casi como una gripe convencional. Parece que una parte de los infectados van a padecer bronquitis con fiebre alta y los menos una neumonía grave que obliga a la hospitalización y a adoptar medidas extraordinarias. Desgraciadamente se han producido fallecimientos relacionados con esta infección por Cv sobre todo en China. La tasa de fallecimientos afortunadamente es baja a día de hoy. La Gripe común se comporta clinicamente de forma muy similar a esta enfermedad por Cv.

El verdadero problema es que hay muchas personas en todo el mundo ya inmunizadas de la gripe, es decir que ya no pueden contagiarse ni ser contagiadores, pero el Cv al ser un virus nuevo puede contagiar a toda la humanidad (eso dicen). Pandemia que aumentaría mucho el numero de casos totales y por lo tanto el número de infectados graves con el colapso de los hospitales y aumento del número de fallecidos con la consiguiente alarma social. Por lo tanto lo importante -según mi punto de vista- es seguir estas recomendaciones:

·      Evite el pánico. No sirve para nada. Tan solo para entorpecer la correcta actuación de los profesionales. No invente, que ya está casi todo inventado.
·      Si está sano, siga con su vida normal, dieta sana, tomar el sol, caminar al aire libre, evitar aglomeraciones en espacios cerrados y estar atentos a las recomendaciones de su Médico de Familia y sus proveedores de Salud.
·      Si tiene fiebre o tos quédese en su casa. Lavado de manos con frecuencia evitando contactos y contagios. Póngase mascarilla para salir e ir al médico, si procede.
·      Si tiene fiebre alta y tos y dificultad para respirar no salga y llame al 112. Le atenderán en domicilio.
·      En caso de contacto comprobado con un infectado, y si se encuentra bien, solo es necesario que lo notifique por teléfono a su Médico de Familia y que guarde cuarentena domiciliaria hasta recibir instrucciones de Sanidad.
·      Estas recomendaciones son susceptibles de cambios pues los protocolos van cambiando a medida que mejor vamos conociendo la enfermedad.

La paradoja de todo esto es una cuestión matemática. Ahora mismo estamos en tres estados potenciales:

-       Susceptibles (S) es decir Sanos que podemos contagiarnos y ser transmisores. Casi todos.
-       Infectados (I), aquellas personas que se han contagiado e infectado y que están en alguna de las fases de la enfermedad (asintomático, leve, moderado, grave…) y a la vez son contagiosos.
-       Recuperados (R), aquellos infectados que ya han superado la enfermedad (de cualquier manera) y ya no son no contagiables ni contagiadores. Inmunizados. Muchos ni lo saben.
-       Exitus (E). Los fallecidos. Afortunadamente son los menos.

Está claro que cuantos mas R menos S.
Y cuantos menos S menos I.
Pero cuantos mas I, mas R (y E)…

PD: Sin miedo. Prevención y sentido común. Y así se acaba con las epidemias.

1 comentario:

  1. Escribía no hace mucho un historiador amigo, un artículo sobre la epidemia de 1918. Fué tremenda por las condiciones de vida, todavía entonces había lugares con poco o ningún alcantarillado, deficiente higiene y mucha pobreza, se llegaron a cerrar las iglesias donde se íba a pedir y se volvían infectados. Eran tiempos difíciles que se asomaban a la inminente modernidad aunque antes se tuviera que pasar por una guerra. Diferencio muy bien las catástrofes naturales de las que poco o nada podemos hacer, a las catástrofes humanas, guerras, enfermedades, violencia e injusticias del día a día. Ahí si podemos actuar, las guerras son solo por poder y dinero, los conflictos políticos y territoriales igual, que no me hablen de ideologías, no me las creo, solo los más inocentes se dejan engañar por una ilusión que no es más que el beneficio de los poderosos. Contra las enfermedades se lucha constantemente, pero hay intereses económicos también y poco presupuesto para la investigación, el dinero de nuevo. Ahora vivimos una epidemia, son bíblicas, milenarias, van con la naturaleza humana. Por favor, fuera intereses económicos, cosa difíiicil, mucha higiene, y para rezar a la Divina Providencia por tanto y tanto aguante, ni que fuésemos de hierro forjado, desde casa lo podemos hacer muy bien porque el Señor Misericordioso está donde le pidamos consuelo. Ni besamanos a las Vírgenes ni al Nazareno, porque si no tomamos precauciones, Dios mismo nos va a responder, que deberíamos pensar en protegernos, y que si no lo hacemos, va a llegar a la conclusión que el no pensaba crearnos tan tontos. - Amen. -

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