Cuaderno de apuntes, opiniones, reflexiones y embustes de Celso Pareja-Obregón López-Pazo y familia.
"Casos Clínicos"

- Celso Pareja-Obregón López-Pazo.
- Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
- Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.
lunes, 3 de octubre de 2022
Pilar López-Pazo Noval

domingo, 10 de julio de 2022
El Tiempo
Mi hermana Lourdes escribe:
Según la Rae y en una de sus muchísimas definiciones, el tiempo es una magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro, y cuya unidad en el sistema internacional es el segundo. Según Einstein y su teoría de la relatividad, es relativo, depende de la velocidad y del espacio, también del observador. En la pintura, Hopper tiene la facultad de pararlo en sus lienzos, dejando a sus personajes solos ante la incertidumbre de lo temporal, del presente, de un instante. Dicen que el tiempo se curva ante una gravedad inmensa, que el amor ayuda a sobrellevarlo, el tiempo es un jarrillo de lata oxidado, una pompa de jabón, el recorrido del autobús diecisiete del centro a mi casa, las mareas en el Rompido, las tardes tranquilas de Machado, el abrazo de mi Meme a la salida del colegio donde el tiempo se hacía eterno, una pieza de baile en una discoteca con el amor de los primeros impulsos, la noche de los tiempos, darle tiempo al tiempo que no es cosa fácil, un trago de gin tonic y un cigarrillo, oír la voz de Alfredo Kraus hasta arriba en un canto que llega a parecer no poder más y puede perfectamente para bajar después suave y lentamente. Una noche de hospital es eterna y con el dolor quisieras dar marcha atrás en el tiempo, con la alegría disfrutarlo, quedarte un buen rato en ese instante que se va tan rápido. Son las rosas fragantes, sabemos que en breve se van a marchitar pero mientras se disfrutan. Un día de lluvia dicen que es mal tiempo, la hora de la siesta en un día de calor, el café de la mañana, las cuatro estaciones, los noventa años de mi madre y los sesenta y siete de la que escribe en un caluroso domingo por la mañana...

miércoles, 22 de junio de 2022
El Caminante

martes, 31 de mayo de 2022
Reflexión del paso del tiempo
¡Cómo pasa el tiempo! Un año pasa volando. A mi edad no me doy cuenta de los meses... parece que estamos saliendo de Navidad y ya ha pasado la bendita Semana Santa, la Feria de Sevilla, ya está aquí el Glorioso Rocío y ya mismo estamos en verano. Las preciadas vacaciones están a la vuelta de la esquina.
Y la vida sigue igual que siempre para cada uno con sus vaivenes, gustos y disgustos, alegrías y penas, duelos, quebrantos u ollas suculentas, botellas medio llenas o medio vacías, ganas de reír o ganas de llorar, suspiros o gemidos, dolor, placer, guerra, paz, vida o muerte.
Ultimamente pienso en la muerte. En mi muerte. Estoy sano, pero tengo achaques. Y pienso en la hora del dolor, del inevitable deterioro orgánico y en la decrepitud si se me concede la vida más tiempo de lo esperado o conveniente.
Ya se mueren mis amigos, incluso más jóvenes que yo, de las enfermedades habituales: cáncer e infartos. Por ahí vamos a pasar casi todos si no nos matamos en a carretera, Dios no lo quiera.
Lo que no es normal es morir joven en una guerra por culpa de unos iluminados criminales. Aquí incluyo a muchos, no solo al ruso de los cojones. Se asesina impunemente a inocentes en todo el mundo y de muchas maneras, algunas muy sibilinas, que rima con la China. Allí mandan el Partido Comunista a reeducar a los que no siguen las normas del partido... y muchos son ahorcados o fusilados con los pretextos más peregrinos. Asesinatos.
Hay muchos países donde se mata por orden judicial. Y otros muchos países llenos de paramilitares o bandas armadas y toleradas donde se asesina sin orden judicial, pero con el visto bueno de los que gobiernan. Asesinos natos.
Y las guerras en Africa donde implican a niños inocentes que convierten en sicarios asesinos destrozándoles la infancia y su vida entera, carne de cañón barata y reemplazable tan solo con un poco de droga. Este es el mayor pecado de todos.
Igual que los americanos asesinan a los asesinos. Aplican el ojo por ojo. Se puede dejar de matar con inyección letal o silla eléctrica, que es un asesinato premeditado y dejar a los convictos vivir aislados. La mayoría están reformados en el momento de la ejecución.
En España lo hicimos hasta hace pocos años con el garrote vil y el pelotón de fusilamiento. El Verdugo de Berlanga.
Pero me estoy yendo por las ramas altas de los arbustos. El tiempo pasa y nosotros también. Nos vamos en fila india unos antes y otros después. Pero por biología por favor, vamos a morirnos de enfermedades los viejos. Cronologicamente. Con orden.
Y sobre todo vamos a intentar conseguir que los jóvenes vivan una vida sana y feliz sin tener que empuñar un arma mortífera para matar o exponerse a ser destrozados por una bomba o atravesados por un cuchillo.
No quiero cultura de guerra ni de violencia en mi entorno. No miro esas noticias terroríficas de quién va ganado o perdiendo la guerra. No me aportan nada bueno. No quiero saber por qué mueren inocentes, ya sea por guerras o por locuras de americanos que se creen rambo en cuanto cumplen dieciocho años. Qué horror.
No quiero formar parte de la violencia ni de la muerte. Soy parte y firme defensor de la Vida. No defiendo en ningún caso la Pena de Muerte. Ni el aborto.
Y cuanto más edad voy cumpliendo más me aferro a la vida sana y productiva, y menos miedo tengo a la muerte. Quiero seguir siendo útil muchos años a las personas que me necesitan sobre todos mis hijos y niet@s. Y a mis pacientes que me buscan y confían en mi ciencia.
Pero de momento que sigamos viendo pasar los años con tanta ligereza y podamos quejarnos de eso.
Y cuando me llegue el momento, pues sin hacer aspavientos ni montar un número, se muere uno tranquilamente y a verlas venir...
Y por supuestísimo morirme antes que mi mujer y mis descendencia... Eso debería ser ley de vida.
A Dios y a la Virgen del Rocío se lo ruego.

domingo, 17 de abril de 2022
Semana Santa rompiera, reflexiones.
Hoy domingo de Pascua de Resurrección. En Sevilla ha pasado una Semana Santa casi plena, exceptuando las lluvias del Lunes y Martes Santo que impidieron algunas procesiones previstas. El resto sin problemas, gracias a Dios y a su Santa Madre la Virgen Maria. Madrugada llena de devoción y de Pasión de Cristo. Amanecer esplendoroso de luz y de fervor. Toda Sevilla en la calle con sus Cofradías. Los turistas alucinados. Qué maravilla de Semana Santa en Sevilla.
Yo en El Rompido desde el lunes. Es mi costumbre desde pequeño cuando desde el Viernes de Dolores nos montábamos en el Seat 1500 y regresábamos tal día como hoy. Entonces nos dedicábamos a pescar o a cazar, dependiendo del avenate de mi padre y de mi tío Manolo. En aquellos años 60, 70 y 80, El Rompido era "el paraíso"; una aldea desconocida, por donde no pasaba nadie que no tuviera que ir allí, a orillas de la ría del piedras, una naturaleza virgen espectacular con la configuración perfecta para la pesca por sus fondos llenos de vida, con orillas de marismas, humedales, fangales, playas desconocidas con miles de dunas, hasta la orilla llegaban los pinares de una forestal inmensa de cientos de hectáreas repletas de vida salvaje, zorros, perdices, conejos, avefrías, pitorras, becadas, patos, flamencos y cientos de aves limícolas y rapaces, un tesoro biológico por descubrir. Como he dicho a veces: era nuestro Macondo particular.
Con nuestros padres y mis primos Manuel Diego, Joaquín, Carmen y Arturo, con todos mis hermanos, tanto en Navidad, como en Semana Santa, y en aquellos larguísimos veranos de tres meses, hemos disfrutado tanto y lo hemos pasado tan bien, jugando en la arena y en el fango, navegando, pescando, cazando, explorando y descubriendo aquella maravillosa perla oculta de Huelva, que estoy dispuesto a intentar escribir esos recuerdos...
Desde hace años todo es muy diferente. Los viejos pescadores fundadores de la flota de almadraba rompiera, tan familiares para mí, ya no están con nosotros. Sus descendientes fueron dejando las faenas de la mar con la llegada de los veraneantes, vendiendo sus recios lanchones -primero velachos y luego a motor- y fueron varando sus botes marineros del trasmallo o palangre, para apuntarse a la industria del turismo, salvo algunas familias originarias que persisten y conservan modernos barcos pesqueros manteniendo viva la tradición pesquera en El Rompido.
El Rompido de hoy día es un pueblo volcado en una gran industria hostelera. Muchas casas de pescadores se han reconvertido en restaurantes, bares, heladerías, discotecas, tiendas de moda y complementos, la mayoría propiedad de los hijos y nietos de los antiguos patrones de pesca y también de valientes empresarios que apostaron por este rincón bendito hace años cuando no era tan conocido. Hoteles, campos de golf, urbanizaciones de lujo, centro comercial, marinas nauticas y deportivas llenas de lanchas y yates, barcos de paseo y guías turísticos, la oferta lúdica y gastronómica es espectacular y muy diversa, con sus luces y sus sombras, sus estrellas y sus nubarrones.
Yo intento sobrevivir a toda esta multitud de turistas y de forasteros que perturban mi día a día tranquilo y relajado. Busco mis perdederos y mis rincones tranquilos. Mis aguas calmas fuera del trajín de embarcaciones alocadas. Mis paseos bajo los pinos oliendo a salina o por la orilla del mar con la única compañía de las gaviotas amigas y de quien yo quiera. Unos hacen yoga y yo ando por la orilla del mar. Me baño en agua fresca y me dejo llevar por la corriente un buen rato, meditando. Si voy con mis nietas les voy enseñando a ser prudentes y responsables, a no meterse en los terrenos donde anidan los charranes, a conversar con las gaviotas con gestos pausados y sin mirarlas, a observar los bandos de peces transparentes de la orilla, a distinguir las algas, a evitar las aguamalas, hasta como se debe hacer caca en el agua sin tener problemas...
PD: El Domingo de Ramos vi la cofradía de la Paz por el parque con mi familia. El lunes me fui a la playa. Hoy domingo he ido a misa al Gran Poder. Después visita a la Esperanza de Triana y al paso del caballo, que le gustaba mucho a mi familia paterna.
Eso es lo que hecho esta Semana santa de 2022, gracias a Dios.
