"Casos Clínicos"

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

viernes, 27 de julio de 2012

Escuchar


Me gusta escuchar. Una buena conversación entre varias personas con ganas de hablar me chifla. Y si yo consigo hacer como el que hablo pero no digo nada y me mantengo al margen, con mi único oído derecho intentando oírlo todo, tomando notas mentales, haciendo historiales personales, recopilando datos interesantísimos… es decir escuchando con los seis o siete sentidos que tenemos (el número de sentidos depende de cada persona y del interés que ponga en vivir…).

A veces no me dejan recrearme y escuchar a gusto porque enseguida piden mi opinión de esto o de aquello y yo intento zafarme  con unas pocas palabras banales para poder seguir la trama de la reyerta dialéctica y observar y aprender y disfrutar oyendo hablar a muchas personas: personas enfadadas, acaloradas, tristes, preocupadas, enamoradas, desilusionadas, aferradas a la juventud, trastornadas por el paso del tiempo…

Y veo a contadores de anécdotas reales o soñadas o inventadas, vendedores de ilusiones, diteros al detall de tragedias, cuenta-cuentos mecánicos, chistosos patéticos, graciosos sin quererlo, descarados de palabras y gestos, sacerdotes orondos, malévolos disfrazados de corderos, pastores de verbos pulcros e intenciones morbosas, idiotas redomados, un poeta de vez en cuando que es lo mismo que decir un filósofo de vez en cuando, un torero sin toro, un bombero sin fuegos, un castañero sin castañas, un trianero sin Triana, un sastre sin metro ni alfileres, un cura que apesta a rapé y no dice más que misas sin saber porqué, un vaina que se deja en evidencia el solito, un político que se vanagloria por haberse conocido, un tecnócrata que se acaricia el ombligo, los cien mil hijos de la gran puta que ríen las gracias de los singracias, varios sastres modernos que dicen que solo hablan con la Duquesa, anticuarios de novedades, bibliotecarios de best-sellers, camareros de casetas de feria, mecánicos de manos negras que fuman cogiendo el cigarrillo por la punta, cobardes con chaquetas negras que van a pedir dinero prestado con aura de santurrones, un cultivador de maría, un periodista comprado, uno que sabe latín, otro que dice que griego, un chaval que vocifera, un inocente que dice lo que piensa… Para mi toda esta fauna es coloquial, amigable, compañera.

Pero ando ahora entre gente de la mar. Gentes de pocas palabras y mucho decir. De ojos con uñas hasta las corneas de tanto mirar. De una niñez como yo no me puedo ni imaginar pasando frío a bordo de embarcaciones rastreras. Aún se les nota la rabia en el recio gestos al amarrar un cabo, parece que siempre estén enfadados.

Se que ahora estoy de suerte, y todas las tardes me siento a tomar el fresco con mis amigos, ya mas calmados, a la caída de la tarde y nos quedamos horas y horas mirando al suroeste… es por donde viene el día de mañana. Las nubes de poniente traen la buenanueva del dios sol que saldrá mañana por el este.

Yo sé que siempre pregunto algo mas de la cuenta y ellos lo aceptan con socarronería. Son de poco hablar y mucho reír.

Y así voy aprendiendo a vivir.

lunes, 23 de julio de 2012

Sucios.


Sucios:
Me voy al el RAE:

1. adj. Que tiene manchas o impurezas.
2. adj. Que se ensucia fácilmente.
3. adj. Que produce suciedad.
4. adj. Deshonesto u obsceno en acciones o palabras.
5. adj. Dicho de un color: Confuso y turbio.
6. adj. Con daño, infección, imperfección o impureza.
7. adj. Contrario a la legalidad o a la ética.
8. adv. m. Dicho de practicar algunos juegos: Sin la debida observancia de sus reglas y leyes propias.

Y una vez consultado el RAE vuelvo a la ria del Piedras en lo que los mapas dicen que se llama la Formación Litoral Nueva Umbría y Parque Natural Flecha del Rompido… un nombre muy sofisticado para lo que toda la vida de Dios ha sido “la otra banda”, y me lleno de indignación y rabia cuando cada año encuentro mas y mas suciedad y basura en este Paraje Natural que es una de las maravillas del sur de España (¡pero que no se entere nadie por favor!).




Y es que ayer por la tarde me fui a dar un bañito con mi hija y mi nieta, de modo que nos embarcamos en el nunca bien ponderado bote “Huevofrito” famoso en toda la costa de Huelva por su prestancia marinera al navegar y por ser el navío mas barato que amarra en el Puerto Deportivo de La Marina Golf…




Bueno pues como estaba la marea muy alta nos quedamos casi enfrente de mi casa en una preciosa calita de arena blanca rodeada de junqueras, enebros, lentiscos, sabinas, algún cactus, y rodeados de gaviotas pacíficas y charranes revoltosos. El agua azul y trasparente se adormecía en la orilla. El viento suave de poniente, relajante. El sol de la tarde pierde agresividad y se convierte en un aliado de los que nos gusta pasear y observar con buena y diáfana luz.




Y entonces comienzo mi paseo y empiezo a cabrearme con la suciedad y la basura acumulada. En solo cien metros cuadrados recogí una montaña de restos de botellas de plásticos, botes de tetrabrik, latas metálicas, cuerdas de naylon, restos de artes de pesca, dos sillas desvencijadas de esas de tomar el sol, un trozo de una tienda de campaña, compresas, envoltorios de patatas, de comidas, vasos de yogures, latas de aceite y bidones metálicos…y cientos de colillas y paquetes de tabaco…




Y entonces pienso: como puede un tio venir aquí a pegarse un baño o a pasar un día o dos y dejar todo este paraíso natural lleno de basura y de suciedad. El gachón tiene que ser muy muy sucio y muy guarro y muy incívico y muy pestoso para dejar tras de sí tanta mierda y porquería. ¿Cómo vivirá en su casa, con su familia, siendo tan guarrísimo y asqueroso?


Entonces ya no solo pienso en esta playa, sino que mi mente se va a Sevilla y a los cabreos que cojo cada vez que voy paseando o corriendo para perder barriga y voy contando las basuras mil que me encuentro por cualquier sitio: papeles a miles, bolsas de todo tipo, botellas de vidrio rotas, envolturas de chucherías (sobre todo alrededor de la papelera del kiosko), colillas, etc, etc…

¡Mira que somos guarros! Bueno, yo no joé, ¡que soy el que recoge mas basura del mundo…! Mira que son sucias los personas guarras que tiran residuos de lo que sea en medio de la calle, del campo, de la playa…



Cuando soy testigo de un niño que abre un polo o un chicle o lo que sea y tira el envoltorio tan despreocupadamente la mayoría de las veces delante de sus padres sin que estos se inmuten, me doy cuenta de cuanto nos han robado los “honrados gobernantes”... 


No solo se han llevado el dinero contante y sonante, sino nos han robado a los andaluces la Educación, la Urbanidad, el Civismo, la Cultura, la Limpieza de cuerpo y alma, las reglas mínimas de Convivencia, el Respeto a los demás y sobre todas las cosas el respeto a la Naturaleza, que no deja de ser el Respeto a uno mismo.

lunes, 16 de julio de 2012

¡Viva la Virgen del Carmen!


Virgen del Carmen Patrona del Mar y de los Marineros y Patrona de la Armada española.


Dice la tradición que la Virgen María que se apareció en el Monte Carmelo (Al-Karmel, “ El jardin”) de Israel a los profetas Elias y Eliseo.

Desde antiguos los ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo -Los Carmelitas- han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada”.
“Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo y hacerse a la mar. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar.  Por ese bello nombre conocían también a la Virgen los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar…”

En El Rompido la procesión marinera de la Virgen del Carmen se celebra coincidiendo con las Fiestas del Rompido el domingo del último fin de semana de Julio.
Sale la Virgen de su recoleta capilla marinera, navegando en su paso de madrera, llevada a hombros por los marineros y sobre todo por las guapas rompieras que la cargan con devoción y solemnidad.

La Virgen es embarcada en uno de los pesqueros que la aguardan en la orilla y se da su paseo anual desde el muelle hasta la boca de la barra acompañada por cientos de barcos de recreo y de pesca que la admiramos como sonríe cuando le da el viento y el sol en su cara bonita.
A la vuelta y rodeada por todo su pueblo de pescadores y veraneantes, se deja ver acompañada por la Banda de Música, por sus estrechas callecitas, por el Paseo Marítimo, por la carretera, hasta volver a su capilla donde entra de cara a sus hijos que la vitorean, Gloriosa y contenta, mas morena y mas Madre cada año.





¡Viva la Virgén del Carmen!

domingo, 15 de julio de 2012

14 de Julio de 2012


Estoy sentado en la terraza que da a la ría viendo como cae la tarde. El sol que tanto ha calentado hoy  el agua fresca y la arena blanca se va dejando engullir por los cerros del poniente. Empieza a correr un brisa de aire fresco y se mueven perezosas las hojas de las palmeras del paseo marítimo.

Como está la marea baja en el fango se mueven los barriletes enseñando las pinzas como violines al viento. Una gaviota vieja se pavonea posada en la proa de una patera varada, abre las alas y deja que corra el aire entre las plumas grisaceas.

La Almadraba en los años 50
Justo enfrente de mi veo la antigua almadraba con su aspecto fantasmal, entre maleza y dunas blancas, pienso en que hace poco mas de 50 años estaba llena de vida y el trasiego de los lanchones con sus grandes velas latinas era continuo. 

Entonces se navegaba con arte, no como ahora que esta mi ría infestada de lanchas rápidas con motorazos de gasolina que convierten en una túrmix el curso plácido de la corriente. Pocos son los que navegan con amor a la mar. Quieren mas a sus embarcaciones y a los potentes motores. Pobres.

La noche se presenta con poca luna, en unos días tendremos luna nueva y esta noche solo nos enseñará un arco como una C de los cuentos de nuestra niñez. A lo lejos, por levante, se iluminan difuminadas las luces de Punta Umbría.

Hoy es buena marea para la pesca de la corvina y salen del puerto algunos barcos de pesca. Ya hace muchos años que no paso una noche pescando. Entonces éramos jóvenes y la noche pasaba entre partidas de cartas y cervezas. Una vez pescamos un gran congrio –aquí le llaman zafío o safío- al que no pudimos sacarle el anzuelo. Lo rematamos a palos en la cabeza. Por aquí no hay costumbre de comer este pescado que en el norte se lo rifan. Otra noche pusimos de carnada en una caña una sardina podrida que encontramos bajo las tablas de cubierta y pescamos una corvina de unos quince kilos. Muchas noches lo único que pescábamos era una buena papa. Todavía recuerdo el olor tan característico de las cabinas de los viejos barcos de madera, una mezcla de gasoil, agua sucia de la sentina, sal marina y mantas húmedas… una delicia.

Ya esta el cielo oscuro (son las once de la noche) y el paseo iluminado con la luz amarilla de las farolas se ve tranquilo y apacible. Los veraneantes pasean sin prisas, los niños corren con las bicicletas, al fondo hay un castillo hinchable donde los mas pequeños saltan y se divierten.

Hay un montón de estrellas en el cielo. Me fascinan las estrellas porque es como ver el pasado y el futuro al mismo tiempo. Una estrella es una bola de fuego que empezó a arder al principio de los tiempos y que a lo mejor ya se ha apagado hace muchos miles de años pero que nosotros podemos ver porque su luz sigue viajando hasta nosotros, es la luz de algo que ya no existe. En realidad lo que vemos al mirar al cielo en una noche oscura son las almas de las estrellas muertas.

Hace calor y casi no corre aire. Esta subiendo la marea y llega el olor del mar, refrescante, como un bálsamo para después de los afeitados. Me gusta el silencio de la noche. Recuerdo cuando era niño y por las noches en la cama me dormía con el ruido de los viejos motores de los pesqueros cuando salían a faenar. Viejos barcos de madera y marineros de mi niñez a los que observaba con admiración y respeto: José Catalina, el Gallo, Calentura, Gumersindo, Manolito El Portugués… Sabios hombres de la mar que eran enciclopedias vivas. 

José Catalina (en realidad se llamaba Manuel Almeida) regresaba una tarde de calar unos palangres cuando en un bajo de la “boca de la barra” divisó a un ballenato que había quedado varado en poca agua y luchaba por nadar hasta aguas profundas. La marea estaba bajando y le quedaba poco para morir asfixiado. José no pensó en la mercancía sino en devolver al agua a aquel magnifico animal que luchaba por su vida. Se acerco bogando, le ató un cabo a la cola que aseguró firme en la proa del bote y bogó con todas sus fuerzas jalando del pez hasta que consiguió llevarlo al cauce del rio. En cuanto la ballena cogió agua y pudo nadar metió mano a navegar aguas adentro con toda su energía. A José no le dio tiempo a zafar el cabo de la proa y solo pudo agarrarse bien para no salir por la borda. La patera navegaba como si fuera una fueraborda y el bueno de José usaba un remo como timón para no zozobrar. Navegó varias millas mar adentro hasta que la ballena aflojó para salir a respirar y entonces José pudo cortar el cabo y liberarse.

Sin inmutarse empezó a bogar en dirección a la costa, estaba anocheciendo. En El Rompido se alarmaron y salieron a buscarlo varios barcos de motor. Lo encontraron remando tan tranquilo entrando ya de noche por la ría con una gran sonrisa en su cara. Cuando contaba la historia siempre sonreía de oreja a oreja al recordar como navegaba de rápido tirado por el ballenato.

Esta historia seguro que llegó a oídos de Ernest Hemingway y escribió El Viejo y El Mar.

martes, 10 de julio de 2012

EL ROUTER UN SUDAMERICANO Y YO.-


Mi hermana Lourdes escribe:
Empiezo la mañana conectando el ordenador central de mi casa para después coger el mío y mirar la prensa, redes sociales y éste blog.
 No funciona, no me deja entrar en internet, es más no se enciende más que para mostrarme una pantalla oscura llena de letras raras que me dieron muy mala espina, así que llamé a mi Santo y le dije que me había quedado incomunicada con el mundo virtual, ése mundo que tanto me gusta y con el que me virtualizo yo misma para informarme, formarme, comunicarme y desahogarme.
Me dice el Santo que mire el router a ver si está encendido, "si Manolo, pero le veo una luz roja intermitente desconocida para mi", "si, ésa es la luz de alarma", "¿y que nos puede pasar Manolo?", (él, en alto), “no nos puede pasar nada, que no tenemos router y por lo tanto ordenador", "¿y que podemos hacer Manolo?” (yo, bajito para no exaltarlo que estaba en una reunión), "pues llama al número tal y tal y si no espera que yo llegue ésta tarde".

 Pero como además de ser pesada a mi no me gusta rendirme facilmente, llamé al número desconocido.
 Me contesta un robot, "para averías marque tal, para..", marque el número de averías, me dice otro robot, "¿en que consiste su avería?", yo, "luz de alarma encendida", porque éso de tener una luz de alarma en mi casa me alarmó mucho, así que con los nervios se me olvidó decir la palabra router... robot: "no le entendemos". Así un buen rato hasta que caí en pronunciar la palabra clave, "luz de alarma del router encendida", al instante me informa el robot preguntón que me pasarán en breve con un operador para solucionar la avería, y comenzó a sonar una musiquita sospechosa de que sería para rato, pero yo estaba dispuesta a ganarle la batalla a los robótica y a la luz de emergencia que ésa mañana se había encendido en mi casa.

Al ritmo de la melodía, arreglé el salón, recogí el lavaplatos y regué las macetas sin soltar el teléfono y dispuesta a no rendirme jamás. De pronto la voz amable y melodiosa de un muchacho sudamericano me preguntó humanamente, sencillamente, sin esperarlo y desde el otro lado del planeta, "¿Digame cual es su problema?".

"Hoolaa, buenos días, pues mire el problema es que tengo la luz de alarma del router encendida", dije yo con alegría y sorpresa, "muy bien Doña, - el sudaméricano hablaba cerrado en su acento y amable en el tono-, ¿le importaría voltear el router?", yo, "¿que lo vuelva del revés no?", "si doñita”.

Como me encantó su modo de hablar bajé la guardia y me volví la mujer más amable y obediente del mundo, "ya está el router del revés", le dije, "muy bien, léame la numeración que viene en la esquina inferior derecha", que bien hablaba el sudamericano, que musicalidad, creo que a mi me tocó el mejor empleado de toda América Latina, le leí los números y entonces me dijo, "Doña, ¿tiene escarbadientes en su casa?", "¿comoo?, "si, doñita, palillos escarbadientes", "no, no tengo porque nosotros usamos hilo dental", dije yo llevada por la inercia de la amabilidad y muy desorientada, "¿y horquillas?" me preguntó él, "¿horquillas del pelo?", respondí yo, "si doñita", "pues si, horquillas si", respondí yo tan entregada que si me hubiera dicho que me cogiera un moño lo hubiera hecho al instante, "pues busque una horquilla", me dijo notando que yo estaba petrificada.

Fui corriendo y cogí la horquilla, "ya la tengo" le dije triunfante, "bien doña, meta la horquilla por el agujero que hay en la parte tal y tal", "oiga mire - dije yo -, ¿no me electrocutaré?", "¿no le entiendo doña?", "que si no me dará calambree…?" pregunté ya un poco más alterada, "nooo doñita, no se preocupe que no le va a ocurrir nada, es solo que necesito que accione un interruptor que hay dentro, tranquila".

Dios mío, que sudamericano más amable, sin dudarlo un solo instante metí la horquilla en el boquete y sentí un click, se lo dije y me contestó en tono abstraido que esperase un momento, yo oía tecleteo en la distancia, al cabo de un momento me pregunta, "¿le importaría mirar si la luz de alarma del router sigue prendida?", "no, ya no está encendida” dije yo, "pues mire si funciona su computadora por favor", "voy"… corrí y el ordenador funcionaba perfectamente, se lo dije así y le dí las gracias con entusiasmo, "no tiene porqué darlas doña, es mi trabajo y para éso me pagan, feliz día tenga usted"... y colgó.


¿Qué le pagarían a ése mago de las luces de emergencia que me hizo rebuscar en mi neceser olvidado una mañana desde el otro lado del planeta?

Lourdes P-Obregón.-