G-WX5DPWYYD9

"Casos Clínicos"

Mi foto
Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

jueves, 9 de junio de 2011

ROCIERA

                                                     Celsa León Pareja-Obregón.


Como comprendereis es completamente lógico que tanto sus abuelas Maribel y Maria José como los abuelos Cristobal y Celso estemos encantados con nuestra nieta. 

Yo particularmente además estoy: baboso, obnubilado, idiotizado, acarajotado, embobado, embrujado y completamente acelsado... no dejo de mirarla y de darle besos y de hablarle y de cantarle y de contarle cuentos y embustes... para que se vaya acostumbrando. 
Ella me mira muy fijamente y de pronto me suelta una sonrisa de oreja a oreja, se le ilumina la cara y le brillan los ojos celestes, me suelta una parrafada en su idioma excelso (perdón pero no me he podido aguantar la cursilada) y me asoman dos lagrimones como dos melones cartayeros.

Dentro de unos minutos me voy a acercar a ver al Simpecado de Triana. A darle gracias.

Fotos publicadas con la autorización de los padres, pero con el deseo de que no sean reproducidas ni exhibidas fuera de este Cuaderno. 
Muchas gracias a todos.

martes, 7 de junio de 2011

MILAGROS DEL ROCIO


Es un milagro que con la que esta cayendo la gente tenga dinero para irse una semana de romería.

Es un milagro que  esto suceda año tras año.

Es un milagro que la mayoría de los romeros se olviden de las penurias económicas durante estos días.

Es un milagro que las carriolas, las carretas y las casas estén llenas de mariscos y de jamones.

Es un milagro que muchos bancos presten dinero a las Hermandades.

Es un milagro que las Hermandades puedan devolverlo.

Es un milagro que el que lleva todo el año tieso, sin tabaco, y deba hasta de callarse, de pronto se vista de flamenco y aparezca en todas las fotos en lo alto de un caballo, con el sombrero ladeao.

Es un milagro que muchas señoras que llevan todo el año con artrosis, artritis, dolores de todo tipo y sin poder moverse, cuando llegan estos días se ponen un traje de gitana, una flor en la cabeza, y se llevan siete días andando, bailando sevillanas, durmiendo unas horas en una colchoneta y despierten cantando y felices.

Es un milagro que a la semana siguiente del regreso, vuelvan a estar con todas los achaques y los dolores, muchas cobrando el paro.

Es un milagro que en un cerrado de pasto seco se metan cientos de camiones con grupos eléctricos funcionando con gasolina y que no salgamos todos ardiendo y achicharrados.

Es un milagro que la mayoría de los peregrinos encuentre el modo de hacer caca en el campo sin tener que ducharse después.

Es un milagro que algún cagón o meona se llevara un bolsita de basura para no dejar los papeles y los tampax tirados.

Es un milagro que algunos se beban un botellín de la cruzdelcampo sin tirarlo a la cuneta.

Es un milagro que los pobres caballos de algunos bestias sobrevivan a la paliza que les pegan.

Es un milagro que no obliguen a estas bestias a bajarse del caballo.

Es un milagro que algunos que no pagan sus facturas y cierran empresas dejando a trabajadores en paro, acuda al camino con caravanas-hoteles de lujo, alardeando de poderío y lujo para impresionar a los catetos como el.

Es un milagro que estos mismos tíos tengan su casa de la aldea llena de invitados, de furcias, de criadas, de flamenquitos… y que nadie les diga nada.

Es un milagro que a todo aquel al que le gusta aparentar se desgañite por ser invitado a estos sitios sin que se les caiga la cara de vergüenza.

Es un milagro que yo haya estado varias veces en esos fregaos.

Es un milagro que vuelva a estar.

Emilio el Moro.


EMILIO EL MORO

Uno de los artistas más grandes que No he conocido, pero que desde chico, cuando mi padre nos lo hacía escuchar en un tocadiscos y luego en el radiocasete del coche yo me quedaba boquiabierto del arte de este grandísimo artista, de esta mente e inteligencia privilegiada para parodiar cualquier canción de moda española o extranjera, cambiandole la letra y haciendo una adaptación graciosísima… ¡muchas veces mejor que la versión original!

Para mi es una de los Artistas más grandes que he escuchado nunca. Se que puede parecer algo exagerado, pero tan solo tenéis que hacer lo que yo hago: escucharlo cantar, verle la cara de cachondo que tiene, dejarlo hablar, ver y deleitarse como tocaba la guitarra, oír las coplas descacharrantes que se inventaba… 


Os aconsejo que busquéis sus discos y sus grabaciones en You Tube o en internet en páginas como Spotify o donde queráis, pero escuchadlo y me lo agradeceréis

Esta es una página web de los "devotos" de don Emilo Jimenez Gallego “Emilio El Moro”: http://www.emilioelmoro.es/ donde se pueden escuchar muchas de sus composiciones.




La versión del Toro y la Luna, no os la perdáis por favor: 

http://www.emilioelmoro.es/1_El%20toro%20y%20la%20luna.html



domingo, 5 de junio de 2011

LA ROMERIA DEL ROCIO


Extracto del articulo que escribí el XXV aniversario de mi pertenencia a la Hermandad del Rocío de Triana y fue publicado en el boletín de Diciembre de 2003.

“Este años se han cumplido veinticinco años de mi pertenezca a la Hermandad. Cuando recibí la notificación el pasado mes de octubre, no le dí mucha importancia, pensé: ¡como pasan los años! Pero días después empecé a recapacitar y me pregunté que sentido ha tenido este hecho para mi, que nunca he sido capillita, ni pertenezco a ninguna otra Cofradía.

Desde niño los Jesuitas me enseñaron a comunicarme con Dios a través de la Virgen y en aquellos tiempos le rezaba –sobre todo en época de exámenes- a una imagen de la Inmaculada que estaba en la capilla del Colegio Portaceli; era mi Virgen.

En mi casa había tradición rociera, pues mi padre había ido al Rocío desde pequeño, había sido Hermano Mayor de Gines, y las estampas y medallas de la Virgen del Rocío siempre andaban por los cajones de mi casa, por las guanteras de los coches o colgados de los espejos retrovisores, pero nunca nos dejó ir con el ni le gustaba que habláramos de ir al Rocío (la verdad es que siempre coincidía en época de exámenes).

En 1975, ya con 19 años y estudiando Medicina, ayudado por mi tío Joaquín, mi padre accedió a que fuera por primera vez. Mi primer camino lo hice a caballo desde la dehesa de Los Cerros en Aznalcazar con mis prímos Joaquín, Pilar, Pastora, Martín, Fernando y Rocío, que era una micurria y montaba un pony. Ese día vi por primera vez a los Simpecados en carretas tiradas por bueyes, a los caballistas y peregrinos andando por diferentes senderos que todos llevaban la misma dirección: La Ermita de la Virgen del Rocío.

Viendo esas caras de alegría, escuchando mil sevillanas dedicadas a la Virgen, participando de la hermandad de todos los que nos ofrecían agua o vino y compartían todo lo que llevaban, observando la devoción que sentían por esa Virgen, empecé a notar una inquietud extraña, una curiosidad por conocer más profundamente y sentir aquellas sensaciones que descubría en los demás y tanta envidia me daba.

Llegamos a la aldea de noche y cuando entré en la Ermita por primera vez, cansado, lleno de polvo, empecé a sentir “aquello” que había percibido: la Virgen rodeada de flores, alumbrada por cirios y velas, un rumor de oraciones, las caras de la gente cuando La miraban, el llanto y a la vez alegría, la devoción pura y verdadera…

Yo que tantas misas había oído “a la fuerza” en mi vida sentí que me gustaba estar allí, que estaba feliz allí, de pie, dolorido de cabalgar, mirando embobado a esa Virgen del Rocío de la que me había hecho cómplice rapidamente y con la que enseguida empecé a hablar y a contarle mis cosas, a pedirle favores, a darle gracias, a rezarle.

Recuerdo esos primeros Rocíos que pasé con tío Joaquín en la casa de la Boca del Lobo como los mas bonitos de mi vida. Todos los días salíamos a caballo hasta Palacio y entrábamos en la aldea con distintas Hermandades. ¡Cuantas emociones fueron empapando mi alma al ver la alegría y devoción de los peregrinos al llegar llevando su Simpecado a presentarlo a la Virgen!

Entonces ponían en el Ajolí unos tenderetes de promoción de vinos. Mi tío conocía a todo el mundo: camareros, carreteros, coheteros, tamborileros, artistas… a todos los invitaba a casa. Tenía una habilidad especial para las bromas, para convencer a la gente que hiciera cosas absurdas… podría escribir un libro de anécdotas. Por la noche la Boca del Lobo era una locura, una mezcla de gentes disparatadas y juerga continua… ¡Que años más bonitos!

Fue en 1978, estaba recién casado, cuando un día hablando con mi cuñado Enrique Sequeiros Madueño y con su amigo Julio León, este me habló de la Hermandad del Rocío de Triana, de su camino y de sus gentes. Julio me presentó como hermano, desde aquí le mando mi más sincero agradecimiento ¡Que gran favor me hizo!

A partir de entonces empecé a hacer el camino con Triana. Las primeras veces, como hemos hecho todos: un viejo Land-Rover, una tienda de campaña que ninguno sabía montar, una guitarra, tortas de aceite que nunca aparecen por la mañana… y “palante” por esos caminos con mis primos Manuel Diego y Arturo y muchos amigos. Andando por las veredas he tenido la suerte de conocer a muchas buenas gentes y hacer grandes amistades. Con todos he compartido pan y vino, sol durante el día y frío por la noche, delante de nuestra Carreta escuchando Arturo, a Rafa Almarcha, a Luis Mejía, al Soto, como se le reza a la Virgen cantando… ¡que suerte y a la vez que envidia no poder rezarle así a Ella!

De todos los caminos que recuerdo con más cariño son los que he hecho de promesa “sin beber”, andando junto a la Carreta disfrutando siempre de la de la presencia de la Virgen y de la compañía de los peregrinos. Dormir al relente, una noche de estrellas, mirando las luces de nuestra Carreta, escuchando cantar como se le canta al Simpecado de Triana… ¡Me entran ganas de volver a hacerlo!

Durante estos años, sin darme cuenta, la Virgen del Rocío ha ido formando mas parte de mi vida y de mi familia. Desde que soy hermano llevo una pequeña medalla colgada del cuello. Ella sabe cuantas veces la toco al día, para pedirle perdón por algo, para hacerla copiloto de mis hijos cuando van en la moto o en el coche, para que le eche un cable a alguno de mis pacientes más malitos, para darle las gracias por todo lo que tengo, para darle un beso cuando estoy en mi cama todas las noches antes de dormirme…

En mis muchos viajes por carretera desde Sevilla a El Rompido, de vez en cuando me desvío un poquito para mirarla a la Cara. Siempre me alegro de Verla.”

¡Viva la Virgen del Rocío!

jueves, 2 de junio de 2011

Un sombrajo de esta tierra.

Poema de Juan de Dios Pareja-Obregón Garcia. 
Nuestro tío Juan.


Un sombrajo de esta tierra
es la sombra bienhechora
en las tardes agosteñas.

Un sombrajo de esta tierra
es el guiso que apañamos
en una noche flamenca.

Un sombrajo de esta tierra
es un cántaro de agua
rebosando aguita fresca.

Un sombrajo de esta tierra
es un piropo valiente
en la brisa que sestea.

Un sombrajo de esta tierra
es mirador de un cerrado
donde los toros pelean.

Un sombrajo de esta tierra
es una silla de albardas
donde la gente se sienta.

Un sombrajo de esta tierra
es la fonda del camino
para todos los que llegan.

Un sombrajo de esta tierra
son cuatro palos de pino,
dos tablones y una mesa,
un búcaro de Lebrija,
una cuchara de Espera,
una cesta de Morón
y un San Juán de las Cabezas.

Colgás dos ristras de ajos,
por luces, tres candilejas,
un gazpacho muy majao
y una maja de madera…

Una Virgen del Rocío
con dos lirios a su vera,
una mujer trabajando
y una chiquilla morena,
dos docenas de gallinas,
un burro y una escalera…

Y el vaquero ¡Un tío macho!
está sentado en la puerta
diciendole a su caballo,
a su garrocha y a su perra:
¡ No cambiaría yo un palacio
por mi sombrajo de eneas!