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"Casos Clínicos"

Mi foto
Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

sábado, 14 de abril de 2012

Cosas que me gustaría hacer antes de morirme.



·      Un viaje de placer en una Harley-Davidson, por la costa, disfrutando del paisaje, deteniendome donde me de la gana a comer y dormir.

Tiene que ser un gustazo...



·      Escribir varios libros: relatos, poesías, cuentos, novelitas… y editarlos … Seguramente para regalarlos.

Me conformo con escribir uno como estos....


·      Volver a montar a caballo y hacer excursiones por la sierra. Derribar una becerra.

·     
Creo que me he liado con la foto....

Trabajar (aunque sea de balde) unos meses como médico en algún país que se hable inglés… no me importaría en la India (Madre Teresa de Calcuta).
Se lo he prometido a mi mujer y quiero hacerlo cuanto antes...



·      Grabar un disco cantando flamenco, blues y jazz.

El estilo inconfundible de un mago de la guitarra flamenca...


Conducir un Citroen Tiburon DS antiguo


Ya tuve un Tiburón Citroen Payá cuando niño....

Actuar en una obra de teatro.

Aqui estoy con Louis Amstrong cuando estaba a plan de proteinas....



·      Pegarme una jartá de caviar del bueno.


Lo de la cama y el champan los dejamos también....

·      Leer El Quijote muy despacito, la edición que tengo del Circulo de Lectores comentada por Francisco Rico, y todo Cervantes.

Mis libros de Cervantes...

·      Celebrar mis Bodas de Oro rodeado de mi familia y de mis amigos y dar una fiesta cojonuda.



Desde niño despuntaba maneras....



PD: y por supuesto estar cuerdo hasta el final y no dar la lata a nadie.
Deseadme suerte.
Muchas gracias.

jueves, 12 de abril de 2012

Hora de despertar

Copia completa del articulo de Antonio Muñoz Molina publicado en http://antoniomuñozmolina.es/2011/05/hora-de-despertar/ escrito el 20/05/2011, hace ahora un año más o menos.
Hora de despertar
He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.
Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.
El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omnipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critican no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora, o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.
He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.
Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.
Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.
Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.

martes, 10 de abril de 2012

Lecciones de Economía (2).

 Como he escrito en el twitter necesito con urgencia lecciones de economía básicas porque la verdad es que no entiendo absolutamente nada de lo que sucede en España.

De manera que casi todos teníamos requeteclaro hasta hace poco menos de cien días que este país iba de culo cuesta abajo y sin frenos. El motivo reconocido por todos y sobre todo por el Banco Central Europeo, Bruselas, el Mercado Común y el mismisimo Sursum Corda no era ni más ni menos que nuestro anterior gobierno, el de los brotes verdes que te quiero verde, el que se ha gastado el oro y el moro en una gestión económico-administrativa nefasta, en una hacienda pésima, en unos despilfarros acojonantes conocidos por todos, en unos dobles y paralelos organismos públicos del gobierno central y comunidades autonómicas descacharrantes, en mantener un funcionariado desmesurado e inoperante con un nivel asalariado desproporcionado, sobre todo por los altos cargos de cualquier empresa “publica”... en oficinas o asesorías u observatorios o chiringuitos financieros de la señorita Pepis…


Todos estos paniaguados trincando y viviendo del dinero “público” -que como dijo algun@: “el dinero público no es de nadie…”- y despilfarrado en subvenciones, PERes, PARos, y EREs (eres mas tont@ que Abundio... que debe ser el se dio unos toques nasales mientras se ahogaba en yintonis rodeado de putas…)

Por el otro lado asfixiados por un sistema financiero absurdo, basado única y exclusivamente en enriquecerse cada vez mas a costa de las engañifas de los créditos al consumo y las hipotecas basura que nos han concedido, estafandonos en complicidad con el anterior gobierno. 


Con las Cajas –que son gestionadas por los “políticos” de turno- completamente arruinadas y vacías; los Bancos responsables de “Sistema Financiero” que se refugió en sus cuarteles de invierno a contar sus riquezas en cuanto le vio las orejas al lobo de la quiebra, mientras el empresario medio y los “paganos” estamos pasando las del Beri…

Y en esto que se le ocurre a la gran mayoría de españoles acudir a unas elecciones y votar al PP. Si hombre… al Partido Popular, a los que llevaban años diciendo al anterior gobierno que era un suicidio hacer lo que estaban haciendo. Que no tenemos una máquina de hacer dinero para todos los estrafalarios caprichos que se les ocurrían, empezando por el señor ZP aliador de civilizaciones y pacificador del orbe y terminando por los miles y miles de millones de euros gastados durante ocho años en Dios sabe que puñetas de “estado del bienestar”… Estado del Bienestar de unos pocos me atrevo a decir…

Bueno pues Bruselas (El Parlamento Europeo) decide que no nos suelta mas un duro a los españoles como no hagamos bien las cuentas del debe y el haber, que ya esta bien de gastar lo que no tenemos en despropósitos y que no podemos dilapidar en aparentar “estado del bienestar” cuando no tenemos donde caernos muertos. Nos impone que hagamos los deberes como el resto de los paises de la vieja Europa, que trabajemos y que haya mas trabajadores que jefes (y no viceversa), que dejemos de querer ser todos Marios Condes de la noche a la mañana… que estudiemos, que nos formemos en oficios dignos, que seamos coherentes con las necesidades básicas: sanidad, educación, trabajo, ayuda social… sin creernos que el dinero cae del cielo… y sin creernos que todos merecemos una paguita por el simple hecho de estar empadronados.

El dinero, los euritos, los fabrican y administran desde el Banco Central Europeo (BCE) o como se llame y lo dan con cuentagotas a los países de la Zona Euro. Cada Nación dependiendo de yo no se que factores tiene asignado unos límites de presupuestos y una capacidad de endeudarse. Los que hacen bien los deberes cumplen bien sus presupuestos, no se entrampan y ahorran euros: crean trabajo para todos y riqueza social.

Los paises que son malos administradores siempre tienen deudas y siempre están pidiendo dinero a papá BCE… hasta que llega la quiebra total o “rescate”, que quiere decir que a esos países tan chorizos les dejan sin capacidad de administrar sus bienes y les imponen controles presupuestarios y de gastos: dejan de ser autónomos económicamente como Irlanda, Portugal o Grecia… se convierten en europeos de segunda categoría, “países pobres”…

Bien pues después de ocho años de gobierno Zapateril y cien días de gobierno de Rajoil, ¿saben ustedes quien tiene la culpa de todo lo que esta pasando?

Ruego que me lo expliquen por favor, ya que como digo, no entiendo de esto una palabra. De verdad.

sábado, 7 de abril de 2012

Resurrección.



Resucitar es volver a vivir después de haber muerto. Biológicamente es posible. Muchos organismos simples pueden ser congelados, con lo que se detiene todas sus funciones vitales –muertos- y posteriormente se descongelan y vuelven a vivir recuperando todas sus funciones. Lo que no hemos sido capaces de conseguir nunca es volver a la vida a un organismo complejo después de el cese de sus funciones vitales.
Podemos “resucitar” a una persona que se ha parado el corazón o ha dejado de respirar durante unos minutos, podemos parar durante unas horas el corazón para luego hacer que funcione con total normalidad, pero debemos hacerlo siempre manteniendo la circulación y que la sangre se oxigene para que llegue al cerebro y a los órganos vitales. Podemos mantener a un cuerpo con vida mucho tiempo con ayuda de máquinas y medicinas, hasta que se recupere de un traumatismo, de una cirugía, de una infección o de un coma profundo… pero una vez que el cerebro deja de recibir sangre oxigenada mas de cuatro o cinco minutos, las neuronas se mueren y jamás se volverán a recuperar. Eso es la muerte clínica.
Por eso es tan importante auxiliar inmediatamente a una persona con una parada cardio-respiratoria con masaje cardiaco y ventilación (boca a boca), así se han salvado muchisímas vidas.
Pero en el caso de que un corazón se detenga y cese la circulación o bien se interrumpa el aporte de oxígeno al cerebro por cualquier motivo durante mas de cuatro o cinco minutos, la persona se muere. Y ya no se puede resucitar de ninguna manera. Es biológicamente imposible. El proceso de la muerte es irreversible.
A los pocos minutos de morir, la sangre dentro de las arterias y venas se coagula y se convierte en una masa sólida. Las neuronas cerebrales se degradan y se van convirtiendo en una papilla. El humor acuoso transparente de los ojos se enturbia y opacifica. Los gérmenes intestinales proliferan y empiezan a digerir los intestinos en un proceso llamado putrefacción. El interior del cuerpo es un hervidero de bacterias que producen gases y licuefacción de órganos. Los músculos se endurece y se agarrotan… eso es un cadáver en descomposición tan solo unas horas después de la muerte.
En estos días celebramos La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. En realidad el hecho que aporta “divinidad” a Jesucristo no es su vida, ni siquiera su muerte, sino su Resurrección, dogma obligado de Fe para todos los Cristianos.

Esto es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

AL TERCER DÍA RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS

638 "Os anunciamos la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús (Hch 13, 32-33). La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la Tradición, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz:

Cristo resucitó de entre los muertos. Con su muerte venció a la muerte. A los muertos ha dado la vida.
(Liturgia bizantina, Tropario de Pascua)

Las apariciones del Resucitado

641 María Magdalena y las santas mujeres, que venían de embalsamar el cuerpo de Jesús (Cf. Mc 16,1; Lc 24, 1) enterrado aprisa en la tarde del Viernes Santo por la llegada del Sábado (Cf. Jn 19, 31. 42) fueron las primeras en encontrar al Resucitado (Cf. Mt 28, 9- 10;Jn 20, 11-18). Así las mujeres fueron las primeras mensajeras de la Resurrección de Cristo para los propios Apóstoles (Cf. Lc 24, 9-10). Jesús se apareció enseguida a ellos, primero a Pedro, después a los Doce (Cf. 1 Co 15, 5). Pedro, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos (Cf. Lc 22, 31-32), ve por tanto al Resucitado antes que los demás y sobre su testimonio es sobre el que la comunidad exclama: "¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!" (Lc 24, 34).

642 Todo lo que sucedió en estas jornadas pascuales compromete a cada uno de los Apóstoles - y a Pedro en particular - en la construcción de la era nueva que comenzó en la mañana de Pascua. Como testigos del Resucitado, los apóstoles son las piedras de fundación de su Iglesia. La fe de la primera comunidad de creyentes se funda en el testimonio de hombres concretos, conocidos de los cristianos y, para la mayoría, viviendo entre ellos todavía. Estos "testigos de la Resurrección de Cristo" (Cf. Hch 1, 22) son ante todo Pedro y los Doce, pero no solamente ellos: Pablo habla claramente de más de quinientas personas a las que se apareció Jesús en una sola vez, además de Santiago y de todos los apóstoles (Cf. 1 Co 15, 4-8).

643 Ante estos testimonios es imposible interpretar la Resurrección de Cristo fuera del orden físico, y no reconocerlo como un hecho histórico. Sabemos por los hechos que la fe de los discípulos fue sometida a la prueba radical de la pasión y de la muerte en cruz de su Maestro, anunciada por él de antemano (Cf. Lc 22, 31-32). La sacudida provocada por la pasión fue tan grande que los discípulos (por lo menos, algunos de ellos) no creyeron tan pronto en la noticia de la resurrección. Los evangelios, lejos de mostrarnos una comunidad arrobada por una exaltación mística, nos presentan a los discípulos abatidos ("la cara sombría": Lc 24, 17) y asustados (Cf. Jn 20, 19). Por eso no creyeron a las santas mujeres que regresaban del sepulcro y "sus palabras les parecían como desatinos" (Lc 24, 11; Cf. Mc 16, 11. 13). Cuando Jesús se manifiesta a los once en la tarde de Pascua "les echó en cara su incredulidad y su dureza de cabeza por no haber creído a quienes le habían visto resucitado" (Mc 16, 14).

644 Tan imposible les parece la cosa que, incluso puestos ante la realidad de Jesús resucitado, los discípulos dudan todavía (Cf. Lc 24, 38): creen ver un espíritu (Cf. Lc 24, 39). "No acaban de creerlo a causa de la alegría y estaban asombrados" (Lc 24, 41). Tomás conocerá la misma prueba de la duda (Cf. Jn 20, 24-27) y, en su última aparición en Galilea referida por Mateo, "algunos sin embargo dudaron" (Mt 28, 17). Por esto la hipótesis según la cual la resurrección habría sido un "producto" de la fe (o de la credulidad) de los apóstoles no tiene consistencia. Muy al contrario, su fe en la Resurrección nació - bajo la acción de la gracia divina - de la experiencia directa de la realidad de Jesús resucitado.





La resurrección como acontecimiento trascendente:

647 "¡Qué noche tan dichosa, canta el “Exultet” de Pascua, sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos!". En efecto, nadie fue testigo ocular del acontecimiento mismo de la Resurrección y ningún evangelista lo describe. Nadie puede decir cómo sucedió físicamente. Menos aún, su esencia más íntima, el paso a otra vida, fue perceptible a los sentidos. Acontecimiento histórico demostrable por la señal del sepulcro vacío y por la realidad de los encuentros de los apóstoles con Cristo resucitado, no por ello la Resurrección pertenece menos al centro del Misterio de la fe en aquello que transciende y sobrepasa a la historia. Por eso, Cristo resucitado no se manifiesta al mundo (Cf. Jn 14, 22) sino a sus discípulos, "a los que habían subido con él desde Galilea a Jerusalén y que ahora son testigos suyos ante el pueblo" (Hch 13, 31).

PD: ............?

domingo, 1 de abril de 2012

LA SAETA

Me gustaría mucho saber cantar y poder cantarle una saeta muy devota a Jesucristo Crucificado o a la Santísima Virgen María bajo palio. Pero como si lo intentara me pegarían varias palizas, aquí dejo mi particular "saeta" que espero que os resulte provechosa y os guste.

“De todas las definiciones que se han dado sobre el término SAETA, siempre he preferido la de: "rezo o plegaria que va dirigida directamente hacia Dios o hacia la Virgen como una flecha".
"Flecha o Saeta, del latín 'sagitta', término con el cual se significa esta clase de armas arrojadizas. Y como bien señala uno de los grandes estudiosos del tema, Rafael López Fernández, la saeta es dardo envenenado de amor divino, que se clava en el ambiente nazareno y en el alma de todos aquellos quienes, arrastrados por unos sentimientos profundamente religiosos, participan y contemplan unos misterios sagrados y conmemorativos, transformados por el arte indiscutible de un pueblo con cultura propia, en el espectáculo más bello y grandioso que el hombre pueda presenciar..."
"No sé si habrán reparado que la Saeta, siendo cante, se dice en una comunicación directa y personal entre cantaor e imagen. No importa si hay público o no. Desde el plano estricto del mensaje, el cantaor se dirige a la imagen cantando una oración, una plegaria..."
"Los espectadores somos, en cierto sentido, privilegiados asistentes a un acontecimiento de intimidad personal: la oración de un hombre o mujer hacia Dios o la Virgen.”
Juan Salido Freire


En esta página web se pueden escuchar saetas muy bien cantadas. http://www.jerez.es/index.php?id=4183 - La Saeta