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"Casos Clínicos"

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.

sábado, 20 de agosto de 2016

Consejos de salud y viajes (políticamente correctos)

Los ciudadanos y ciudadanas que decidan dedicar una fracción de su periodo vacacional a viajar fuera del territorio español y sus Comunidades Autónomas, incluyendo Ceuta y Melilla, deben tener en cuenta las siguientes precauciones:

Es necesario tener la documentación actualizada: DNI, pasaporte y visados correspondientes, así como los seguros médicos de viaje. Los usuarios y usuarias del Sistema Nacional de Salud ante cualquier duda pueden consultar la página del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

Mujeres y hombres deben vacunarse correctamente si piensan viajar a países donde esté aconsejada la vacunación. Las niñas y los niños deben incluir en el equipaje su cartilla de vacunaciones correctamente sellada por el organismo competente de cada una de las diecisiete Comunidades Autónomas que tienen transferidas las competencias Sanitarias ( ¿o se dice “en materia de Salud?) que les corresponda.

Si decidimos hacer un trayecto en avión de varias horas de duración, por ejemplo a Venezuela, no debemos nunca olvidar la prevención de las trombosis en los miembros y miembras inferiores, por lo que debemos dar paseos de unos cinco minutos cada hora para favorecer la circulación, previo consentimiento de los tripulantes y tripulantas de la cabina de pasajeros y pasajeras.

Si el viaje incluye la visita a países donde los ciudadanos y ciudadanas residentes tengan otras costumbres diferentes a las nuestras -ya sean rituales, religiosas o sociales- debemos de ser respetuosos y respetuosas con sus costumbres y en la medida de nuestras posibilidades adaptarnos a sus usos. Tal medida incrementará el grado de satisfacción de nuestros anfitriones y anfitrionas, fomentando de esa forma la alianza de civilizaciones. Esto es fundamental, no olvidarlo por favor. Sobre todo para que cuando ellos y ellas viajen o residan en España se comporten de igual manera con nuestras tradiciones.

De tal manera si viajamos a países latinoamericanos incluyendo los hispanoamericanos, gozaremos del contacto con nuestros pueblos hermanos y hermanas que conservan muchas de nuestras tradiciones y costumbres, incluso el idioma español, a pesar de la criminal invasión bárbara sufrida por parte de los colonizadores y colonizadoras fascistas de derechas al mando del opresor Cristóbal Colón y sus secuaces.

Un destino muy recomendable por nuestros expertos y expertas en Turismo y Proselitismo es el precioso país Venezuela, paradigma de las libertades latino-americanas, y con el España ha mantenido una especial relación de hermandad en los últimos años permitiendo que reputados y reputadas economistas así como sociólogos y sociólogas, politólogos y politólogas (también reputadas) y economistas de ambos sexos (no a la vez), hayan asesorado económica y políticamente al muy democrático y libertario estado de la República Bolivariana de Venezuela.

Aunque este asesoramiento no ha sido precisamente de balde, los resultados han sido espectaculares: uno de los países potencialmente mas ricos del mundo, de los mayores productores de petróleo del planeta, esta absolutamente hundido en la miseria. La inflación galopante y desbocada, la corrupción global e institucional a todos los niveles han conseguido lo inimaginable: la ausencia de productos básicos en los comercios y la pobreza extrema de la mayor parte de la población raya en la hambruna. La inseguridad ciudadana y el crimen organizado producen el mayor índice de asesinatos de toda américa. La libertad de opinión no existe, bueno, solo existe libertad de expresión de los afiliados al Partido “Liberal” –creo que por eso se denomina así al partido del gobierno- y en cambio existen presos políticos en condiciones vergonzosas por ser opositores del gobierno “liberal” –insisto-.

En Venezuela, el deterioro absoluto de la red hospitalaria por falta (mangazo) de presupuesto y la escasez de medicamentos básicos (por ejemplo sueros infantiles) hace que en este país no sea prudente enfermar (ni tener un “accidente”)…

Todos estos logros venezolanos se siguen acrecentando a pesar de las lecciones magistrales que impartieron nuestros cualificados asesores y asesoras que actualmente y orgullosamente –encima- están liderado un proyecto político para todos los españoles y españolas que quieran escucharlos.

PD: ¿Podemos creerlos?





miércoles, 10 de agosto de 2016

Verano 2016 (1ªparte)

Este verano de 2016 está siendo especial para mi pues el uno de julio empecé mi edad con un seis por delante.

Afortunadamente desde hace años los veraneos en El Rompido me sirven mucho mas que para descansar –pues mi trabajo habitual de los once meses restantes ya no me cansa como cuando hacía guardias y prácticamente no dormía cada tres o cuatro días ni disponía de los fines de semana completos para recuperarme-, sino que los veranos me sirven en esencia para desconectar de mi mismo y de mi mentalidad profesional.

¿Y como se desconecta uno de sí mimo, se preguntará, ustedes? Pues yo no lo sé muy bien, pero intuyo que el cambio de aires y de rutina es fundamental, haciendo un esfuerzo por dejar de pensar en enfermedades y en solucionar problemas médicos-hospitalarios, incluso en intentar desconectar en la medida de lo posible de los pacientes que hemos dejado en manos de otros compañeros hasta que volvamos, esperando lógicamente que al regresar estén mucho mas recuperados que cuando nos fuimos. Eso siempre lo doy por seguro.

El cambio de aires siempre es beneficioso para la salud física y psicológica. Yo inicié mis vacaciones la última semana de Julio pasando unos días con mi primera mujer y otro matrimonio amigo (Almudena Maestre y Javier Bustamante) viajando por el norte de España. Por León atravesamos los Picos de Europa hasta Cantabria, con unas temperaturas deliciosas de rebecas por las tardes y frescas noches, en contraste con el calor de cuando dejamos Sevilla: un horno panadero abrasador con rescoldo nocturno asfixiante.

Estos días de coche, hoteles-balnearios y la maravillosa casa que tiene en San Pedro de Soba nuestra anfitriona Anamari Abaurre Llorente han sido una bálsamo para mi cuerpo estresado. He disfrutado mucho viendo montañas y riscos con desfiladeros angostos llenos de ríos torrenciales que luego forman verdes valles llenos de colores puros y de naturaleza salvaje. Las charlas durante el viaje y las explicaciones históricas por parte de Javier –su familia es de Santander- de los pueblos que atravesábamos nos hacían comprender mejor lo que veíamos.

Me impone respeto la montaña. Me hace sentir pequeño y me da otra visión diferente del tamaño de los hombres que por allí viven en las aldeas y casonas aisladas cuidando de sus cabras y sus vacas: a mi lado son gigantes, me siento un minusválido comparado con ellos y con su manera de vivir.

Al regresar al ardiente sur después de casi una semana de rutas y paseos montañeses estaba feliz por haber sentido esas sensaciones tan diferentes y tan necesarias para ponernos los pies en el suelo. Y con tres kilos de más.

El contraste fue explosivo pues el mismo día de llegar del norte me embarqué con unos amigos (solo varones) para navegar en un crucero de vela de 46 pies con rumbo a las costas del sur de Portugal desde Punta Umbría. Seis días de navegar rumbo a poniente por aguas profundas y azules, costa rocosa de calas maravillosas, baños reparadores, mucha cerveza a todas horas -la cerveza portuguesa esta riquísima-, fondeaderos transparentes, puestas de sol eternas, noches de vino y platos (y cantos) regionales, amaneceres imposibles de luces mágicas, y de nuevo a navegar, yo sentado en el botalón de proa “escuchando” -en la medida de mis posibilidades- el rítmico sonido del agua al ser rota por la proa y el rumor del viento en las velas mientras me quedo absorto –hipnotizado- por el reverbero del sol incidiendo en el mar, observando los peces curiosos que nos salen al paso subiendo a la superficie, buscando a lo lejos el alegre salto del delfín esquivo o el espectáculo de los peces voladores.

Estos días de amistad a prueba de bombas que venimos poniendo a prueba desde hace ya decenios me aportan un punto de juventud y de libertad absolutamente natural sin reloj ni horario ni calendario, tan solo dejándonos guiar por el sol y la luna, el viento y las mareas. Una delicia marinera.

Vuelvo a El Rompido justo para celebrar la boda de mi sobrino Manolo y Maripaz, una preciosa ceremonia entre los pinos y dunas a la orilla del Rio Piedras. Una boda llena de amor, alegría y de fraternidad, de amigos jóvenes y de padres felices. Una celebración muy divertida hasta las claras del día, que se les hizo corta a muchos de ellos.

Y ya en El Rompido me reencuentro felizmente con mi pandilla veraniega de los últimos años, que no son sino las mujeres de mi vida: mi santa, mi hija Ana y mis nietas Celsa (5), Leonor (3) y Ana (1), mi hijo Celso y Paloma su novia, mi madre (84) y todo el resto de mis hermanas y hermanos.

Mi rutina diaria rompiera consiste en recoger a mis nietas que me esperan alborotadas con mil noticias frescas, -la cara de felicidad y los gritos de mi “pajarito” Ana cuando me ve cada mañana me llenan de energía-, luego el paseo con las tres a comprar los periódicos, el desayuno con “churritos” que las mayores mojan en agua fría para enfriarlos, los mandados en las tiendas de mis amigos y poco después, ya con su madre y con la “abu” el habitual paseo nautico en el Huevofrito (cinco metrazos de eslora y un viejo Evinrude de 20 cv de potencia) hasta la Punta de la Barra o a alguno de los bajos donde se forman piscinas naturales para los pequeños junto al mar abierto y puedo dar mi caminata en solitario por la orilla, paseo terapéutico de repaso mental buscando el sosiego y la paz que me aportan la luz, las olas, la sal, las gaviotas tan serias y pasotas y los kilómetros de playas naturales sin ruidos contaminantes, tan solo el placer de las olas y algún runrún de un barco a lo lejos.

A comer a casa que no está la cosa para dispendios, pero una helada suele caer de aperitivo en cualquiera de los numerosos bares de mi pueblo rompiero. Siesta roncadora y a pasar la tarde en remojo haciendo equilibrios con mi tabla de Padel Surf inflable, regalo de mi sesenta cumple.

Las tardes en El Rompido en estos días de primeros de Agosto son eternas, la luz que se enciende por detrás de los cerros de El Terrón y se refleja en la ría de El Piedras es un espectáculo diario fotografiado por los turistas y forasteros día tras día.

Poco después de la puesta de sol El Rompido se reconvierte en un gran conglomerado multicolor de restaurantes y bares donde la oferta gastronómica de mariscos y pescados es irresistible y se está estupendamente en cualquier terraza con unos choquitos fritos y una cerveza bien servida o un vaso de vino pálido y seco.

Para colmo de bienes, este año por las noches podemos disfrutar hasta que nos venza el sueño de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro…

De momento y a fecha de hoy, no se puede pedir más…


Continuaré…

jueves, 28 de julio de 2016

Playas basurero

Otro año más me reconcomo por dentro debido al cabreo que tengo después de estos primeros días de playa. Porque es que no es normal la cantidad de basura que adornan estas santísimas playas de mi querida Huelva. Y la culpa no se la debemos atribuir a los Ayuntamientos ni a la Diputación ni a los “honrados políticos” de la Junta ni al Sursum Corda. La culpa de que las playas estén sucias sucísimas como un vertedero es de los ciudadanos que somos los responsables y que arrojamos nuestras miserias a la arena como si esta fuera un enorme basurero.

Y tengo que decir con gran pena que no ocurre igual en otras playas de Andalucía. O si no vayan ustedes señores playistas onubenses a las playas de Cádiz, de Málaga, de Granada o de Almería y verán ustedes como casi nadie tira una colilla, un papel, un plástico o restos de comida en la arena. Verán ustedes como recogen cada cual su basura y la depositan en los contenedores adecuados cuando se marchan.

Este es un gran defecto que tenemos los usuarios de las más bonitas playas de España como son estas playas de Huelva; ya sean bañistas de playa o aficionados a la pesca desde la playa o embarcados: todos dejan rastro en forma de basura.

Veo a diario como familias enteras se dejan “olvidadas” en la arena de la playa restos de comidas y bolsas de basura variadas que el viento y el agua dispersarán y será imposible recogerlas. Veo como cientos de personas que acuden todos los días a la playa son incapaces de recoger y guardar restos de plásticos, latas, papeles, etc.. “porque ellos no lo han tirado”… ¡Que falta de educación!

Se me cae la cara de vergüenza cuando traigo un amigo a mi paraíso particular - estoy hablando de la Flecha de Nueva Umbría, declarada paraje natural- y en esta playa salvaje y preciosa encontramos kilos y kilos de basura asquerosa que lleva años y años sin ser recogida: colchones viejos, electrodomésticos, neumáticos, latas de aceite, plásticos de todo tipo. ¿Porque tanta suciedad y basura en este tesoro único en Europa? Y la misma basura encontramos en las playas maravillosas que van desde el Coto de Doñana a Mazagón,  Punta Umbría, El Rompido, La Antilla, Isla Cristina y Ayamonte. Tristemente me atrevo a apostar a que son las mas sucias y las más antihigiénicas, las menos ecológicas y las mas contaminadas de España.

No se como concienciar a los que acuden a estas playas para que no dejen rastro de su paso por ellas. Pero creo que deben saber que una sola colilla de cigarrillo que un niño se trague puede causarle trastornos gástricos y cardiacos por la nicotina. Que los resto de comida podrida son nidos de bacterias infecciosas que pueden producir dermatitis e infecciones, que los plásticos son mortales para muchas aves y peces, que las latas se oxidan y envenenan el agua del mar con metales pesados que pasan a los peces y a los crustáceos que luego nos comemos, que los cristales y vidrios rotos producen cortes y heridas…

Desde luego no creo que con esta entrada de El Dispensario consiga concienciar a muchos de estos bañistas ensuciadores playeros, pero si ustedes fueran tan amables y le dieran publicidad a esta queja que tanto me disgusta publicar -pero que no tengo más remedio pues me lo exige mi conciencia y la vergüenza que paso cuando convido a alguien a que conozca las playas de mi entorno- e hiciéramos llegar a los políticos correspondientes, “Consejería de Medio Ambiente” supongo, y a aquellos que dirigen los periódicos y los medios de comunicación la necesidad de “educar” a los usuarios de estas benditas playas de Huelva en el mantenimiento ecológico y limpieza de nuestra costa…

Yo les quedaría eternamente agradecido.



domingo, 10 de julio de 2016

Respuesta a Diego Cañamero

Carta de respuesta a Diego Cañamero

En unas manifestaciones publicadas por el señor Diego Cañamero en el Diario El Mundo el 21/06/16 se lee: con tres meses llegó al cortijo La Abundancia, de los Pareja-Obregón, en la marisma sevillana de Isla Mayor (entonces Villafranco del Guadalquivir), donde su padre era el mayoral. Y el señor Diego Cañamero acusa: "Yo he vivido Los santos inocentes. Con cinco años los señoritos me llevaban de perro a recoger las aves que cazaban. Era enero y me metía en el agua con escarcha a las siete de la mañana" y añade "Empecé a los ocho años, cobrando 30 pesetas al día por trabajar de sol a sol espantando con un palo a los pájaros en los planteros de arroz para que no se lo comieran".

Ejerzo mi derecho de réplica:

En los años 60 en la finca de La Abundacia pastaban los toros de Concha y Sierra y el padre del señor Cañamero fue empleado como vaquero, por lo que se le asignó vivienda dentro del cortijo donde vivía con su esposa y su hijo. La escuela de Villafranco del Guadalquivir (ahora Isla Mayor) estaba a unos dos kilómetros y asistian con normalidad los hijos de otros empleados del cortijo. Otra parte de la finca estaba dedicada al cultivo de arroz y por aquellos años las faenas se hacian a mano por lo que se generaba muchos jornales.

En mi familia estamos orgullosos de la relación que hemos tenido siempre con los empleados en la ganadería y trabajadores del campo de La Abundancia, de Los Cerros, de La Alegría, y así lo pueden atestiguar las familias de los fieles Ricardo y Lucas, de Benito Quinta, Pepe “de la Vaquera”, de José el guarda, de Diego el mayoral… Buenos hombres de Aznalcazar, de Gines, de La Puebla, de Gerena. No se corte y pregunte usted por ellos señor Cañamero.

No entiendo como a una familia que dió trabajo a su padre puede usted (intentar) ofenderla  de esa manera tan torticera y con tanto odio reconcentrado.

Dice usted poco más o menos que fue maltratado por tener que cobrar los pájaros que mataban los señoritos. Estos señoritos a los que usted se refiere eran mi padre y sus hermanos Joaquin, Juan de Dios y Manuel, supongo.

Mire señor Cañamero, usted nació en1956, igual que yo. Y la verdad sea dicha yo no lo recuerdo haciendo “de perro” como afirma por una sencilla razón: "el perro" era yo. 

Desde que tengo recuerdos tanto mis primos Joaquín, Juande, Martín, Diego, mi hermano José María y yo mismo hemos sido los que hemos ido de cacería con nuestros padres y los que hemos "cobrado" siempre los pájaros. Nosotros los hijos de “los señoritos” hemos sido los que nos hemos metido en el agua y en los fangales, y nos hemos arañado con las zarzas, los que hemos pelado los pajaros con las manos heladas y los que hemos sido a mucha honra los “perros” de nuestro mayores. Y no una vez ni dos, sino años y años, disfrutando con nuestros primos y nuestros padres.

De hecho señor Cañamero mi oido izquierdo es testigo sordo de lo que le escribo, demasiados tiros desde muy pequeño.

Tengo la misma edad que usted señor Cañamero. Y yo no lo recuerdo a usted, ni ninguno de nosotros. Así que no vaya usted haciendo demagogia barata a costa de quien le ofrecío un empleo a su padre, el cual nos merece todo nuestros respetos y cariñoso recuerdo.

Señor Cañamero: es usted un desagradecido (por no decir un embustero).