Fiestas de El Rompido en Honor de la Virgen del Carmen 2024.
Pregón en Honor de la Virgen del Carmen. 26/07/2024
Cuaderno de apuntes, opiniones, reflexiones y embustes de Celso Pareja-Obregón López-Pazo y familia.
Fiestas de El Rompido en Honor de la Virgen del Carmen 2024.
Pregón en Honor de la Virgen del Carmen. 26/07/2024
Sin duda los avances en farmacología y el estudio de los medicamentos en el último siglo está siendo uno de los más importantes hitos de la ciencia para curar males hasta hace poco incurables y aliviar el dolor que teníamos por imposible de calmar.
Qué hubiera sido de nosotros sin los antibióticos por ejemplo (igual no estaba yo escribiendo esto). O sin los fármacos para las dolencias cardíacas y la hipertensión arterial que casi han erradicado la insuficiencia cardiaca rebelde a tratamiento, desde hace pocos años. O los nuevos tratamientos para combatir las placas de ateroma que causan isquemias arteriales, infartos coronarios e ictus cerebrales, que son capaces de limpiar por dentro las arterias rejuveneciendo el endotelio. Igual que los avances imparables en el tratamiento de la diabetes y sus secuelas metabólicas, antes causa de muerte en pocos años y ahora con mayor esperanza de vida gracias a pastillas milagrosas. O las medicinas inhaladas contra las alergias, el asma y la asfixia por patologías pulmonares crónicas, que tanto limitan la vida de quienes las sufren.
Tenemos un arsenal de maravillosos productos químicos que actúan contra el dolor y la angustia que amenazan el confort y la calidad de vida de quien sufre traumatismos, inflamaciones, reumas, cólicos, enfermedades autoinmunes o degenerativas, así como fármacos antitumorales que salvan millones de vidas ya sean niños o adultos. Podemos usar los más potentes analgésicos, los narcóticos e hipnóticos, junto con relajantes musculares para conseguir un alto grado de anestesia que permite hacer todo tipo de cirugías -hasta trasplantes de órganos- o conseguir que pacientes de cualquier edad gocen de una medicación paliativa excelente.
Debemos agradecer a los laboratorios farmacológicos y biológicos su inversión en fármacos, desde aspirinas, analgésicos y antibióticos hasta tratamientos de hemato-oncología, vacunas e inmuno-moduladores, terapias génicas y biológicas a la carta, tratamientos de ultima generación que son el futuro de la Medicina moderna.
Pero existe una cara B en el mal uso de las medicinas, y no solo me refiero a la automedicación y al abuso por parte del ciudadano “enterado” que decide tomar un antibiótico o un analgésico, cosa que ocurre día a día en cualquier casa de vecinos, por supuesto sin consultar con su médico ni encomendarse a la Divina Providencia.
Es curioso observar que si prescribimos una medicina que se sale del abc del botiquín domiciliario, el paciente enseguida apela a los “efectos secundarios” y “contraindicaciones”… mientras se está poniendo hasta las trancas casi a diario de Paracetamol o de Ibuprofeno sin haberse leído ni una línea del prospecto, y sin saber que se está fastidiando el estómago, el hígado o los riñones con su “doctorado” farmacéutico. O el que está enganchado a las benzodiacepinas para dormir, o a cualquier “sedante” o “tranquilizante” de andar por casa, sin orden médica alguna.
Sabemos que la automedicación origina un alto coste económico debido a las complicaciones y efectos perjudiciales que origina el abuso de cualquier medicina y además es causa de multitud de “auto-enfermedades” por sobredosificación o mal uso de estas medicinas, con el correspondiente gasto que conlleva “desfacer el entuerto”.
Pero desde hace unos años estoy comprobando un suceso aún más grave, si cabe. La mala praxis médica en el abuso de prescripción de medicación innecesaria e inútil. La órdenes y prescripciones legales de medicamentos que hacen más mal que bien, ya sea por su ineficacia o por su dosificación y duración del tratamiento.
Pacientes que llegan a mi consulta en muy malas condiciones después de varios tratamientos antibióticos consecutivos, por enfermedades víricas, estacionales o inflamatorias, sin foco séptico alguno y sin pruebas previas que lo justifiquen. O por tomar antiprostáticos alfa-bloqueantes para una cistitis. No es normal prescribir Desketoprofeno (un potente analgésico-antinflamatorio) en dosis máximas cada 8 horas durante 7 días por un dolor de garganta o una torcedura de tobillo. O Paracetamol 1 gramo cada 8 horas en casos de patología banal de vías altas. O prescribir Metamizol alternando con Ibuprofeno cada 4 horas durante varios días por un simple catarro estacional o fiebre.
Estas dispensaciones de medicamentos deberían ir acompañadas de una información adicional advirtiendo de los riesgos potenciales para la salud del paciente. Riesgos de sufrir reacciones adversas graves como gastritis y úlceras, insuficiencia hepática, insuficiencia renal, agranulocitosis (daño en la médula osea), insuficiencia respiratoria y asma inducido por medicamentos, sensibilización alérgica… Y estos cuadros son mucho más graves en niños y ancianos.
Concienciémonos tanto los médicos como los pacientes del uso racional y correcto de las medicinas. Los médicos no debemos perder el respecto al poder especial y mágico de la prescripción de tratamientos médicos para intentar sanar a nuestros pacientes. No hagamos una medicina defensiva basada en el tratamiento exagerado y mal enfocado. Cuidemos de nuestros pacientes administrando en cada caso particular (sobre todo en patologías banales) las medicinas menos dañinas, en las menores dosis posibles, el menor tiempo posible y todos saldremos beneficiados.
Primum non nocere.
En mi viejo Diccionario Enciclopédico busco la palabra “crítica”: “Arte de juzgar la bondad, verdad y belleza de las cosas”// “Censura de la conducta o acciones de alguno”// “Conjunto de opiniones vertidas sobre cualquier asunto”// “Cualquier juicio formado sobre una obra de literatura o arte”. La RAE añade que “criticar” es “expresar opiniones o juicios negativos y contrarios sobre una persona o cosa”.
De modo que ejercer la crítica implica un proceso de juzgar actos, de censurar conductas, y de opinar expresando nuestras opiniones y conclusiones. El día a día de muchos de nosotros, ¿no es cierto? Un proceso que hacemos continuamente observando el comportamiento humano y sus consecuencias sobre el entorno que nos rodea y afecta produciendo sentimientos y emociones que expresamos libremente. La botella medio llena o medio vacía, ni más ni menos. Del blanco radiante al negro zaino, con todos los colores que usted quiera ver en los demás. La crítica, dicen que puede ser “constructiva” o “destructiva”. Ahí lo dejo.
Muy poco se ejerce este proceso haciéndolo introspectivo, mirándonos en el espejo de Alicia y pasando al interior de nosotros mismos. ¿Somos capaces de criticarnos, de discernir nuestras propias faltas, errores, limitaciones y sobre todo nuestras mentiras y actos dolosos contra nuestros semejantes?
Ejercer la autocrítica es un saludable ejercicio desde la juventud (es complicado madurar y evolucionar correctamente sin practicarla), pero, con el paso del tiempo -como planear ir al gimnasio a las siete de la mañana- se suele quedar en una intención pocas veces realizadas. La tendencia natural es a posponer “sine die” ir a ese gimnasio mental de reflexión, de análisis de nuestro comportamiento perfectible, de aceptación de nuestro límite y de ser capaz de reparar el mal causado con nuestras críticas injustas. Ya dejó dicho G.K.Chesterton que lo que amarga al mundo no es el exceso de crítica, sino la ausencia de autocrítica.
La autocrítica -en su justa medida- provee al intelecto de más conexiones neuronales productivas y debe ser considerada una gimnasia mental beneficiosa y preventiva de degeneración cerebral. Y sí, la autocrítica -siempre que sea realizada por una mente sana- debe tener un fin positivo, reparador e indulgente. La autocrítica forma parte de la saludable higiene mental personal. Debe servir para ser honestos con nosotros mismos.
Bien es verdad que el exceso o la perturbación autocrítica conlleva al perfeccionismo patológico, y otras enfermedades mentales. Por ejemplo, leo que en el régimen soviético marxista y actualmente en los regímenes comunistas se obligaba y obliga a los “disidentes” a realizar públicamente “autocrítica política” dirigida a reconocer el adiestramiento mental obligado, para evitar ser “purgados”, es decir desaparecidos o directamente fusilados. Criminales que la historia sigue juzgando y juzgará.
Yo me conformaría que nuestros actuales dirigentes empezando por el “gobierno en funciones” y sus socios facilitadores hicieran un repaso desde estos años atrás con la irrupción del muy mentado “progresismo”, ese cajón de sastre donde caben y se justifican todos los desmanes irracionales que tanto daño están produciendo a la convivencia y la paz de todos los españoles.
Comprendo que un psicópata no sea capaz de tener autocrítica alguna -precisamente eso define a la mayoría de ellos-, pero es estadísticamente imposible que bajo unas siglas de un partido político de tanta y tan sería tradición como el actual PSOE, se cobijen tantos “psicópatas” que no sean capaces de realizar una mínima autocrítica y reconozcan los flagrantes despropósitos y disparates de todos estos años recientes.
Cuantas mentiras repetidas, falsedades, cambios de criterio injustificados (o justificados tan solo para sus intenciones espurias), faltas de respeto, insultos y vejaciones (los famosos epítetos despreciativos de “fachas”, que somos todos al parecer), cuanto desprecio a la inteligencia de los ciudadanos sensatos diciendo ahora que lo que antes era negro ahora es blanco… si, blanqueando como “personas de paz” a los asesinos, aceptando chantajes de presos condenados por delitos de sangre o de fugados por querer dar un golpe de Estado, concediendo indultos y prometiendo amnistía a aquellos delincuentes que nos dijeron que traerían ante los jueces, malversando el dinero público para mantener el entramado de partidos minoritarios y antidemocráticos que sostienen al gobierno del psicópata, subvencionando prensa diaria influyente y cadenas de televisión adoctrinadoras y propagadoras de infamias, manipulando a la juventud fomentando con pagarés el pasotismo y el ocio, permitiendo la ocupación ilegal de viviendas y otras muchas barrabasadas sin límite que han quedado grabadas y pueden ustedes tener acceso en las hemerotecas.
Señores diputados, diputadas, votantes y simpatizantes del “progresismo”…
¿No creen que deben hacer una mínima autocrítica?
Por higiene mental.
Publicado en @abcdesevilla en Tribuna Abierta el 04/10/23