Escribía en mi anterior articulo acerca del conflicto
entre dioses y hombres desde el origen de los tiempos; hablaba de religiones y
de política intentando explicarme a mi mismo el origen de esta barbaridad
genocida que estamos cometiendo los hombres en nombre de dios. Y sigo dándole
vueltas a la cabeza y sacando conclusiones en voz alta pues es bien conocido
que la reflexión y la expresión son buenas medicinas para la razón.
La política es cosa de hombres. (Y de mujeres, no se
me vaya a enfadar el 50% de la humanidad…). Somos los humanos los que al
agruparnos en sociedades establecemos diferentes sistemas de relación entre
nosotros mismos y hemos dado nombres a las distintas formas de gobiernos desde
la Republica de Platón, la Aristocracia que lleva a la idealizada Democracia
pasando por la Tiranía de los dictadores y vencedores militares, las
Dictaduras, la Monarquía de los proclamados reyes y sus descendientes, nuestros
muy familiares fascismo y comunismo, tan iguales entre si que se repelen…
etcétera. Quiero decir que la política es tan imperfecta como imperfectos somos
los hombres y mujeres que la protagonizamos.
¿Y la Religión? ¿Es cosa de dioses o de hombres? Sigo
pensando en voz alta y que conste que no quiero herir susceptibilidades con mis
reflexiones. Las religiones también son cosa de los humanos. Que yo sepa ningún
dios ha escrito un libro hasta el momento. Ninguno. Son los hombres los que han
escrito y transcrito y copiado y vueltos a copiar de generación en generación
los “Libros Religiosos” como la Biblia Hebrea y la Cristiana, El Corán, Los
Vedas, Las Upanishad, por citar los más importantes. Si cada cual quiere creer
que estos textos fueron dictados o “revelados” por dios a los hombres es muy
libre de aceptarlo. Esto forma parte de la libertad religiosa de cada uno de
nosotros. Dogmas de Fe.
Pero estos “Libros Sagrados” pueden ser interpretados
de muy diversas maneras según el raciocinio y las intenciones de quienes los
lean. Esto es innegable. A la historia de la Humanidad me remito. Una de las
maneras de interpretar estos escritos ha sido y és la Teocracia: la política supeditada a la “ley de dios” -muchas
veces al pie de la letra- aquella que muchos
siglos atrás escribieron otros hombres en otros contextos, y es llevada a cabo
ahora implacablemente por gobernadores que no son sino ordenanzas de dios en la
tierra.
Los asesinos criminales somos los hombres. Hombres con
metralletas. Aunque enarbolemos banderas con deidades y nombremos a dios antes
de matar o dejarnos matar nunca estaremos actuando siguiendo designios
celestiales. Matar no es un mandato divino. No puede serlo.
Mi Dios y su Santísima Madre la Virgen María no lo
permitirían nunca.