Casos Clínicos

Mi foto
Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

La vida entre paréntesis

Aquí seguimos confinados cada uno en su casa, después de abrir este paréntesis en nuestra vida a causa del virus con forma de corona. Un virus que no podíamos imaginar que tanto daño podría hacer y que tantas vidas humanas se iba a cobrar en tan corto espacio de tiempo. Daño que se está cebando estadística y tristemente con nuestros mayores, llenándonos de pena y de dolor a todos, pero especialmente a los que tienen familiares afectados o fallecidos. Todos sufrimos y lloramos por la cifra diaria de muertos que esperemos que pronto se detenga.

Los médicos y sanitarios estamos viviendo en primera línea esta tragedia humana, social, económica y política. Así que me gustaría a expresar mi humilde opinión al respecto. Espero que les sea de utilidad.

El paréntesis que se abrió el pasado 14 de marzo, fue ordenado por la ciencia matemática. ¡Quien me iba a decir a mi que la Bioestadística de primero de Medicina tendría tanta relevancia en nuestra actividad profesional! ¿Verdad Quino? De momento la Estadística se ha revelado como el mejor tratamiento eficaz para salvar un gran número de vidas ante esta pandemia. Todos hemos comprendido y aceptado solidariamente y sin rechistar que el confinamiento domiciliario es necesario para parar la progresión exponencial del invisible enemigo que nos enferma, del virus SRSA Cov-2, que se ha convertido en pandemia universal en tres meses, y que nos ha obligado a abrir este paréntesis vital con todas sus consecuencias.

Se me parte el alma ver como en menos de un mes tenemos a muchos enfermos hospitalizados que sufren en silencio sin acompañantes. Muchas personas mayores aisladas en sus domicilios o residencias sin poder recibir visitas de sus familiares. Muchos pacientes enfermos en aislamiento domiciliario sin poder cuidar a sus hijos o a sus padres, y con el miedo metido en el cuerpo por temor a contagiarlos.

Y la gran mayoría de nosotros en confinamiento desde hace semanas. (Yo me considero un privilegiado por poder atender a enfermos. Acudo a mi consulta diaria y visito a mis pacientes en sus domicilios o en el hospital. También colaboro en ABC digital contestando preguntas de pacientes, por si ustedes gustan.)

Reclusión que está a poniendo a prueba a toda la sociedad afectando a los ciudadanos no solo en su salud, también en su economía debido al cierre temporal o definitivo de muchas empresas, comercios, industrias y a la pérdida continua de puestos de trabajo. Una tragedia humana y económica para muchas familias. Un país paralizado y enclaustrado. Una ruina para muchos empresarios y autónomos. Una amenaza constante a nuestra integridad como personas que seguramente a todos nos va a cambiar.

Porque aunque la mayoría tengamos en nuestro hogar televisión, radio, teléfonos, internet, la despensa llena y mucho papel higiénico, nos sentimos amenazados y angustiados por el presente y por el futuro.

Por eso ahora es el momento de reflexionar y poner encima de la mesa nuestro pasado, que es el reflejo de nuestra vida actual. El pasado es el rastro que hemos dejado en nuestra vida. El presente es instantáneo, es el pasado más inmediato. El futuro no nos sirve de experiencia, es un valor intangible, pero es la única posesión que tenemos: el tiempo que nos queda de vida es nuestro único patrimonio verdadero, debemos adminístralo coherentemente para no cometer los mismos errores.

En nuestra conciencia está la clave de nuestra verdad, de nuestro “yo” desprovisto de artificios triviales y superfluos. Ahora es el momento de la verdad, es decir, de la bondad, del amor, de la resiliencia, del esfuerzo común. Es hora de poner las cosas en claro, de baldear el suelo que queremos seguir pisando de inmundicias políticas, de limpiar nuestro entorno de banalidades innecesarias, de desintoxicarnos de idearios impostados e inútiles, de desterrar consignas trasnochadas y obsoletas, de apartarnos de los que nos mienten a diario detrás de máscaras y siglas corruptas, es hora de levantar la cara y mirarnos a los ojos con honestidad, de aplaudirnos por las ventanas unos a otros por el esfuerzo realizado, de sentirnos orgullosos como pueblo, como región y como nación.

Es el tiempo de recalibrar la escala de valores que hemos usado en el pasado y adaptarla a la realidad para cambiar nuestra sociedad poniendo a cada cual en su sitio, sobre todo a los sanitarios, al ejército, a las FFCCSE, a los empresarios solidarios, a tantos trabajadores que nos dan el mil por ciento con una sonrisa y que hacen que nuestro país sea cada día mejor, y a todos los que creen en el esfuerzo solidario y lo llevan a cabo sin alardear.

Creo que saldremos de este paréntesis vital siendo más sensatos, más coherentes, más justos, más solidarios, más humanos: mejores personas. Mientras, usemos el amor, el cariño, la hermandad, la solidaridad, la amistad, la fraternidad, y compartamos los besos y los abrazos (que nos daremos pronto) como herramientas de trabajo diario.

Trabajemos unidos para apartar de nuestras vidas los “virus” que contagian la mentira y a los mentirosos, el odio y a los odiosos, el rencor y a los rencorosos, al fatuo, al envidioso, al codicioso, al avaro, al necio, al rufián, al botarate, al traidor.

No nos dejemos contagiar por aquellos deshonestos que, con burdos engaños, falacias y trampas, quieren manipular nuestras vidas en su propio beneficio. No dejemos que se salgan con la suya ni que se cuelguen medallas por baratas que sean.

Tenemos la solución al alcance de la mano: actuar en conciencia, con libertad y sin miedo a los “virus” del odio y del rencor que quieren destruir nuestro patrimonio vital. Nuestro futuro.

Cuando cerremos este paréntesis, que espero que sea lo antes posible, hablaremos del gobierno.

Publicado en ABC de Sevilla el 02/04/2020


Información Coronavirus (2)

·       El primer caso confirmado en España aparece en la isla de La Gomera el 31 de enero. Suponemos que durante el mes de febrero se van extienden los casos por toda España, apareciendo distintos focos, unos más activos que otros, dependiendo de la densidad de población y de las medidas anti-contagio que se hayan realizado en esos focos de riesgo.

·       El riesgo de contagio de las personas no depende de las patologías previas que tengan, como antiguos neumotórax, neumonías pasadas y curadas, alergias, asma, arritmias y otras patologías cardiacas, diabetes, alteraciones del tiroides u otras enfermedades del metabolismo, reuma, artritis… No depende de los análisis que usted tenga ni depende tampoco del tratamiento que se esté realizando.

·       El riego de contagio tan solo depende del contacto directo y cercano con un contagiado, contacto realizado sin guardar ni respetar las normas anti-contagio: distancia de seguridad, mascarillas, guantes, equipos de protección, aislamiento, confinamiento…

·       Por eso los grupos que tienen más riesgo de contagio por estar más expuestos, son los sanitarios: médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, personal hospitalario como limpiadoras, administrativas, personal de seguridad y todos los que realicen su trabajo en centros médico, ambulatorios, clínicas y hospitales. Igualmente los farmacéuticos, los militares y los miembros de FFCCSE (policías, Guardia Civil, etcétera), trabajadores sociales, voluntarios y todos aquellos que estén en contacto directo con infectados positivos, ya sean enfermos o portadores sanos.

·       No existe riesgo de contagio por los alimentos ni el agua del grifo, ni por salir a la terraza de su domicilio o asomarse a la ventana, ni por la ropa o por las suelas de los zapatos, ni por usar cremas de la cara…

·       Si debe salir a la compra, al banco, pasear al perro o a cualquier lugar que cumpla los requisitos autorizados por Sanidad, debe cumplir estrictamente las medidas anti-contagio: mantenga la distancia de seguridad dos metros, use guantes desechables en los mercados y farmacias sobre todo si paga con dinero efectivo. Evite tocarse la cara, boca y nariz con las manos. Al regresar a casa tire los guantes usados en una bolsa cerrada. Lávese las manos con agua y jabón al menos durante un minuto o use solución antiséptica. Si ha usado una mascarilla de papel como protección complementaria, debe desecharla después del uso.

·       Las personas que convivan habitualmente en el mismo domicilio, deben realizar vida normal si no se han producido contactos sospechosos.

·       Contactos sospechosos son: “convivientes, familiares y personas que hayan estado en el mismo lugar que un caso (mientras el caso presentaba síntomas) a una distancia menor de 2 metros durante un tiempo de al menos 15 minutos” (Ministerio de Sanidad)

·       Los casos sospechosos deben guardar estricto confinamiento domiciliario (cuarentena de 14 días aislados) hasta comprobar que no han tenido síntomas. A día de hoy no se están realizando test de coronavirus a estos casos asintomáticos. Si aparecen síntomas (gripe, fiebre, tos asfixia) entonces debe contactar con Sanidad.

·       Los casos confirmados con test positivos, y en seguimiento domiciliario, deben aislarse del resto de la familia 14 días y, si se puede, usar un cuarto de baño sin compartirlo. Se deben extremar las medidas de higiene y desinfección domiciliaria. Una vez pasado este aislamiento, debe realizar cuarentena otros 14 días sin salir del domicilio, que es el tiempo necesario para dejar de ser contagiosos.

·       Resumiendo:
-        Toda la población: en confinamiento domiciliario. Solo salidas puntuales autorizadas y con medidas anti-contagios.

-        Casos sospechosos: 14 días de confinamiento y observación, sin salir, con extremas medidas anti-contagio domiciliario.

-        Casos positivos confirmados en domicilio: Cuarentena de 14 dias de aislamiento o mientras tenga síntomas + otros 14 dias de confinamiento sin salir.

-        Casos curados confirmados: Confinamiento domiciliario y seguir las normas de Sanidad.

Información Coronavirus (1)

1. El virus SRAS Cov-2 (coronavirus), solo se transmite entre personas (un contagiado y uno o varios no contagiados) por contagio directo, sobre todo por la tos o estornudos y contactos manuales o besos. El virus NO está esperándoles en la calle ni en el aire que respiramos, ni entra por las ventanas, ni sube por las escaleras. 

2. Para ser contagioso hace falta estar previamente infectado por el virus, ya sea en estado de portador sano o enfermo con síntomas. Para ser contagiado se ha de tener contacto estrecho y cercano con un portador o enfermo. Por eso son tan importantes seguir las normas de anti-contagio: guardar la distancia de seguridad de 2 metros (por si tose un contagiado), lavarse bien las manos, usar guantes y mascarillas cuando se sospeche que pueda haber alguien contagioso y también en locales cerrados donde haya muchas personas que no conocemos: supermercados, autobuses, aviones, ambulatorios, por ejemplo. 

3. La mayoría de los contagiados -hasta un 80%- van a pasar la infección con síntomas muy leves como un resfriado común, anosmia (perdida del olfato) o una gripe con fiebre, dolor de garganta, dolor de huesos, cansancio, fatiga y decaimiento, a veces dolores abdominales y diarreas. El cuadro puede durar desde 24-48 horas, hasta 10 días en algunos casos no frecuentes. A estos pacientes no se les está haciendo la prueba. Se les recomienda que se queden en casa en aislamiento, si es posible in contagiar a sus familiares directos con los que convivan. El tratamiento es sintomático, es decir: Paracetamol para la fiebre y el malestar, reposo, beber mucha agua y consultar la evolución con su médico si es posible. 

4. Hay otros cuadros que provocan síntomas muy parecidos: alergias, resfriados comunes, gripes, asma, bronquitis … es decir, no todos los cuadros de malestar, fiebre y tos son debidos a infección por coronavirus. 

5. Por lo tanto, todos los pacientes que tengan estos síntomas leves, sin fiebre alta, ni asfixia, se deben quedar en casa cumpliendo las medidas anti-contagio y sin salir a pasear el perro ni ir al supermercado, hasta 14 días después de estar sin síntomas. 

6. Los 14 días se deben a que el periodo de incubación de este virus es de unos 10-12 días, eso significa que en ese periodo de tiempo los sospechosos de contagios o han manifestado síntomas de la enfermedad, o bien la han pasado sin síntomas. Por lo tanto, una persona sana y aislada sin riesgo de contagio durante 14 días, sigue estando sin riesgo de contagio y no puede ser contagiosa. De eso se trata. 

7. Algunos contagiados, sobre todo los mas mayores, desarrollan un cuadro con tos persistente y dificultad para respirar (asfixia) y fiebre alta. Estos síntomas son sospechosos de neumonía. Estos pacientes son los que deben acudir al Hospital para que se les realicen pruebas como radiografías, análisis y test de PCR. Depende de su gravedad se quedarán ingresados o no. Es posible que vuelvan a casa con tratamiento y vigilancia telefónica. Si la prueba ha sido positiva se les ordena aislamiento domiciliario y medidas anti-contagio extremas. Los familiares deben informar a Sanidad si desarrollan algunos de los síntomas característicos. 

8. La desinformación y el exceso de información innecesaria o falsa son motivos de alarma y de cuadros de ansiedad y angustia que también pueden producir síntomas de molestias de pecho y sensación de falta de aire. 

9. Lo importante es cumplir con las normas de Sanidad. Confinamiento domiciliario y medidas anti-contagio si se tiene que salir por los motivos autorizados. 

10. #YoNoSalgo - 

Se publica a diario en @abcdesevilla

Coronavirus (II)

Dios me libre de dogmatizar ni siquiera de querer parecer un experto en Microbiología ni en enfermedades infecciosas ni en epidemiología ni en Sanidad Pública. Léase este artículo como una respuesta general a modo de reflexión en voz alta para todos mis pacientes y tantos amigos que me solicitan información a diario de esta enfermedad que llamaremos “Coronavirus” (Cv) y que tanta alarma social esta generando.

Si ustedes quieren conocer estadísticas y datos actualizados no cuenten conmigo. Yo no gasto memoria en datos que tenemos a golpe de botonazo en internet (Busquen la web de la OMS por favor). Conclusiones sí extraigo de las informaciones diarias, tanto de los correos y artículos que me ofrecen las revistas médicas especializadas a las que tengo acceso, como a la gran labor de mis compañeros de los hospitales y clínicas sevillanas y andaluzas que comparten sus experiencias con los que- por edad- estamos mas alejados del día a día en urgencias hospitalarias. También valoro mucho la opinión de la doctora Ana Pareja-Obregón Prieto, Médico de Familia y Urgencióloga del Hospital General Virgen del Rocío de Sevilla. Es una fenómena.

Pienso que el Cv, como muchos otros virus que se asientan y se replican en las vías respiratorias de los humanos son bastante contagiosos. “Contagio” y “contacto” provienen de la misma etimología. El Cv que está presente en las mucosas de las vías respiratorias, nariz, boca, garganta, tráquea, bronquios y pulmones, es capaz de “contagiar” por “contacto” mediante la tos, estornudos, besos, saludos, apretones de manos, y sobre todo en ambientes muy sobrecargados y cerrados repletos de estas partículas infecciosas o “fómites” que son gotitas de saliva microscópicas con carga viral y capacidad de contagiar a quien contacte con ellas. Así se produce el contagio y por eso son eficaces las mascarillas que interrumpen la transmisión por vía aérea entre personas susceptibles. Por eso el lavado de manos con jabón es fundamental para interrumpir el “contagio por contacto” valga la redundancia.

Una vez que se ha producido el “contacto”/”contagío” el receptor del Cv tiene varias maneras de “infectarse”, dependiendo de muchos factores: de la carga viral (o número de partículas virásicas inhaladas o tocadas), de su edad -mas grave por encima de 60 años-, estado inmunitario, enfermedades previas (peor pronostico en pluripatológicos), etcétera.

Por lo que estamos viendo parece que aunque la tasa de infección es alta (el Cv se contagia en casi todos los contactos cercanos a menos de dos metros), el grado de infección (enfermedad) tiende a ser estadísticamente predecible. La mayoría de los contagiados cursan con síntomas leves casi asintomáticos y muchas veces pasaran desapercibidos, otro porcentaje (no quiero dar datos pues cambian continuamente) sufren síntomas de fiebre leve, dolor de garganta y malestar general, casi como una gripe convencional. Parece que una parte de los infectados van a padecer bronquitis con fiebre alta y los menos una neumonía grave que obliga a la hospitalización y a adoptar medidas extraordinarias. Desgraciadamente se han producido fallecimientos relacionados con esta infección por Cv sobre todo en China. La tasa de fallecimientos afortunadamente es baja a día de hoy. La Gripe común se comporta clinicamente de forma muy similar a esta enfermedad por Cv.

El verdadero problema es que hay muchas personas en todo el mundo ya inmunizadas de la gripe, es decir que ya no pueden contagiarse ni ser contagiadores, pero el Cv al ser un virus nuevo puede contagiar a toda la humanidad (eso dicen). Pandemia que aumentaría mucho el numero de casos totales y por lo tanto el número de infectados graves con el colapso de los hospitales y aumento del número de fallecidos con la consiguiente alarma social. Por lo tanto lo importante -según mi punto de vista- es seguir estas recomendaciones:

·      Evite el pánico. No sirve para nada. Tan solo para entorpecer la correcta actuación de los profesionales. No invente, que ya está casi todo inventado.
·      Si está sano, siga con su vida normal, dieta sana, tomar el sol, caminar al aire libre, evitar aglomeraciones en espacios cerrados y estar atentos a las recomendaciones de su Médico de Familia y sus proveedores de Salud.
·      Si tiene fiebre o tos quédese en su casa. Lavado de manos con frecuencia evitando contactos y contagios. Póngase mascarilla para salir e ir al médico, si procede.
·      Si tiene fiebre alta y tos y dificultad para respirar no salga y llame al 112. Le atenderán en domicilio.
·      En caso de contacto comprobado con un infectado, y si se encuentra bien, solo es necesario que lo notifique por teléfono a su Médico de Familia y que guarde cuarentena domiciliaria hasta recibir instrucciones de Sanidad.
·      Estas recomendaciones son susceptibles de cambios pues los protocolos van cambiando a medida que mejor vamos conociendo la enfermedad.

La paradoja de todo esto es una cuestión matemática. Ahora mismo estamos en tres estados potenciales:

-       Susceptibles (S) es decir Sanos que podemos contagiarnos y ser transmisores. Casi todos.
-       Infectados (I), aquellas personas que se han contagiado e infectado y que están en alguna de las fases de la enfermedad (asintomático, leve, moderado, grave…) y a la vez son contagiosos.
-       Recuperados (R), aquellos infectados que ya han superado la enfermedad (de cualquier manera) y ya no son no contagiables ni contagiadores. Inmunizados. Muchos ni lo saben.
-       Exitus (E). Los fallecidos. Afortunadamente son los menos.

Está claro que cuantos mas R menos S.
Y cuantos menos S menos I.
Pero cuantos mas I, mas R (y E)…

PD: Sin miedo. Prevención y sentido común. Y así se acaba con las epidemias.

Mi Rio Piedras


   Me lo ha mandado mi hermano José María y quiero que lo leáis.                                                    
Amanece en la orilla de la ría, la brisa suave del sur trae el aroma a salitre y marisma que queda en la bajamar, las pateras vienen de recoger los trasmallos con su carga de chocos, lenguados y mojarras mezcladas con las algas, trasmallo que los marineros cargan sobre sus regazos para limpiarlos y volver a calarlos. Esa fusión de olores entra por la ventana de mi cuarto abierta en esta mañana de agosto y no hay un perfume más maravilloso y que quedará grabado siempre para mi.

Estamos en la ribera del rio Piedras, en el sitio llamado El Rompido, asentamiento marinero que antaño era de chozas y después casitas bajas de marineros. El rio Piedras nace en la zona del andevalo, términos del Almendro y Villanueva de los Castillejos donde es un pequeño arroyo y baja alegre por la Tavirona mezclándose ya con el agua salobre que viene de la mar, besa a Cartaya en la ribera serpenteando los caños donde los barriletes hacen sus agujeros para taparse cuando sube la marea, se hace grande por el Terrón donde los barcos de pesca de los leperos esperan el atardecer para salir a calar sus artes en la desembocadura del rio y volver por la mañana con su preciada carga de toda clase de pescados, mariscos y moluscos, preciado tesoro que tiene esta maravillosa costa de Huelva.

Mis padres tenían una casita de estilo marinero en la misma orilla de la ría, hoy paseo marítimo, donde pasábamos el verano y casi todas las vacaciones del año. Allí mis hermanos y yo nos criamos andando todo el día descalzos y en bañador, bañándonos según fuera la marea por la mañana o por la tarde, cogíamos bocas y camarones en los cañitos que se quedaban en la bajamar manchándonos de ese bendito fango que ennegrecía todo nuestro cuerpo, para nosotros era un paraíso y nadie en Sevilla se creía las cosas que les contábamos cuando volvíamos pues era totalmente diferente a un veraneo tradicional. Teníamos pandillas de amigos y jugábamos con los niños nativos del pueblo,  éramos como una gran familia y nos conocíamos todos.

 Mi padre siempre tuvo barquitos de madera con motor interior (los viejos Diter, FiTa, Perkins..), de los que hacia Carrasco, un maestro carpintero de ribera de Cartaya. Salía todos los días al amanecer a pescar con su íntimo amigo Pedro Toronjo con el que se llamaba hermano, la mayoría de los días venían cargados de robalos, bailas y anchovas que mi madre guardaba en el congelador que siempre estaba lleno hasta arriba; también en las mareas cortas pescaban la corvina cogiendo ejemplares que llegaron a los cuarenta kilos, el tío Pedro las limpiaba en el patio con la maestría que le caracterizaba y entre trago y trago de vino se terminaba en una fiesta.

El Rompido pueblo tenía su núcleo alrededor de la iglesia, pequeña capilla de la Virgen del Carmen, que se pudo construir con fondos aportados por el ayuntamiento de Cartaya, los vecinos y los escasos veraneantes; había solo una tienda, la de Gertrudis, con lo esencial para la cocina y la casa, pero  por las mañanas los hortelanos con sus burros y jangarillas traían a las puertas de las casas todos los maravillosos frutos de sus huertas, verduras y frutas que tenían un sabor único e irrepetible; las mujeres de los marineros traían también las almejas, lenguados, chocos, y otros peces vivos que sus maridos pescaban al amanecer, manjares que hoy tendrían un valor incalculable y nosotros los teníamos en la puerta de casa.

Había muy pocos bares en el pueblo, el de Fidel, el de la Calañesa donde los marineros se tomaban la copita de aguardiente antes de salir a la mar y el del Paseo, este era un cobertizo con una terraza a orillas de la ría donde su dueño Manuel, hostelero de Huelva que se venían a pasar el verano con su mujer y nos alegraban la vida a todos los vecinos de esa parte del pueblo. Manuel se tomaba su copita con los clientes y su mujer hacia las tapas típicas de la zona con vinitos del condado y por las noches era parada obligatoria para la cervecita y la tertulia bajo la luz de la luna y escuchando el oleaje de la otra banda. Entonces apenas se veían forasteros.

Los domingos por la mañana mi padre no salía a pescar puesto que era día de baño y nos íbamos toda la familia en el barco a la punta de la barra, donde desemboca el rio; llevábamos la nevera con bebidas y tortillas que había hecho la tata Reme y pasábamos todo el día bañándonos y cogiendo coquinas que estaban a millares llenando los cubos hasta arriba, venían más barcos de excursión con nosotros, Pedro Toronjo, Antonio Gordon, Tío Manolo y los primos… y allí pasábamos una jornada inolvidable, regresando a la caída del sol que se ponía por la Casa el Palo y sus últimos rayos se reflejaban en la ría pareciendo un espejo dorado solo alterado por los chapuzones de los charranes que se sumergían detrás de los pequeños boquerones que entraban en la ría.

Nuestra vida diaria giraba siempre entorno al rio. Con marea baja nos lo atravesamos nadando para ir a la otra banda y cruzar al mar por la vieja Almadraba hasta llegar a la playa inmensa y solitaria que teníamos la suerte que era para nosotros solos, donde nos bañábamos desnudos y corríamos detrás de las gaviotas que esperaban cansadas que las levantáramos. Con marea alta nos bañábamos cada día en un sitio de la ría y nadábamos hasta los barcos para tirarnos de cabeza al agua. Barcos marineros que fondeados esperaban la caída de la tarde para con el run run de sus motores salir para la mar: la Blanca Paloma, Hermanos Hurtado, Pichí, Frasco y el Colorao, los Gila, Calentura, el Gallo, el Chulo… nombres que nos sabíamos los chiquillos de memoria y los veíamos entrar por la mañana y decíamos su nombre nada más que por el ruido del motor.

El día de la Virgen del Carmen eran las fiestas del pueblo, se celebran el ultimo fin de semana de julio, había pasacalles y cabezudos, tiro al plato, carreras de botes a remos y por la noche verbena en la plaza con baile y orquesta, nos lo pasábamos muy bien, participábamos todos vecinos y visitantes, era una fiesta familiar que culminaba el domingo con la procesión de la Virgen del Carmen por la ría montada en un pesquero y acompañada por todos los barcos del Rompido, pesqueros y de recreo, donde José Catalina -el más viejo Patrón- tocaba su caracola anunciando la llegada de la Virgen a modo de maravillosa corneta marinera para que todos la acompañáramos a lo largo de la ría del Piedras bendiciendo sus dos orillas.

Ya hace tiempo que me fui, ahora estoy en otro pueblo que también quiero mucho, son otras costumbres, es un pueblo del aljarafe sevillano donde vivo y soy feliz pero cuando el foreño sopla fuerte y estoy por el campo de pronto me viene olor a salitre y me paro y cierro los ojos y por un momento me siento que soy ese niño que cogía bocas en la bajamar y me bañaba en la punta siempre mirando a levante por si a media mañana veía aparecer por la lejanía el Merchi para ir corriendo a esperar a mi padre.

                                  JOSE MARIA PAREJA OBREGON              

                                  Villanueva del Ariscal  9 de Febrero de 2020


Coronavirus 2020

Aquí os dejo mi opinión personal e intransferibles acerca del Coronavirus 2020...
Espero que sea util y aclare un poco las dudas que podamos tener. Estaremos atentos a las noticias que se vayan produciendo e iremos informando.

Saludos cordiales o todos.

Zorzales en manteca.


Ingredientes:

Zorzales cazados el día antes, pelados y destripados. Como unos cien…
Manteca de cerdo. Un cubo.
Romero, tomillo, orégano… en ramas aromáticas.
Granos de pimienta negra y de colorines.
Sal. Sin pasarse.
Una orza grande de barro, que quepan los pájaros.
Una chimenea espaciosa.
Leña y brasas abundantes.
Una garrafa de 5 arrobas de mosto del aljarafe (Umbrete o Villanueva del Ariscal, por ejemplo)
Aceitunas variadas. Rábanos frescos.
Chorizo picantito, del blando. Chacinas variadas, si ustedes gustan.
Pan y regaña a discreción.
Aceite de oliva virgen extra de primera prensa en frio… arbequina me gusta a mí.
Una guitarra (opcional)

DIFICULTAD: Para tontos como yo.

TIEMPO: Unos 2 días…

PREPARACIÓN:

La noche anterior se deja la chimenea con bastante leña (encendida) con objeto de tener abundantes brasas desde por la mañana.

Cójase la orza y vayan depositándose en su interior capas de zorzales, sal, pimienta, ramas de hierbas aromáticas y repítase la operación hasta unos 4/5 de capacidad de la orza.

La manteca de cerdo se ha de derretir a la vera del fuego hasta que esté líquida y muy calentita. Una vez llegado a este punto se arrima la orza a la chimenea y se le vierte por encima la manteca líquida hasta casi el borde.

Después del Angelus podemos inaugurar la garrafa de mosto, las aceitunas y los rábanos. Las viandas embutidas irán pidiendo la vez a su natural cadencia.

En las primeras doce horas mantenemos la orza cerca del fuego sin que llegue nunca a hervir el guiso (muy importante) y daremos giros de ¼ de vuelta (90º, jeje) para que se vaya calentando siempre por igual. Iremos espumando continuamente y quitando la espuma negruzca que se forma en la superficie (es sangre y proteínas coaguladas…) Iremos añadiendo manteca de cerdo según mengüe el condumio.

Si el mosto acelera su evaporación es conveniente tener preparado repuestos para cuando caiga la tarde. Se pueden hacer unas tostadas a la brasa con el aceite y cualquier chacina le vendrá bien.

Es conveniente darle de merendar al de la guitarra.

Ya de noche y antes de acostarnos se aleja la orza un poco de la candela, lo suficiente para que no se cuaje la manteca y que se quede templada. El que se levante a hace pipí debe darle una vueltecita sin maldad.

La guitarra es conveniente también alejarla de la candela.

A la mañana siguiente ya se puede retirar la orza del calor y la pondremos al relente con mucho cuidado de no quemarnos y no romperla. Se tapa mayormente.

Comprobaremos la intendencia de mosto. Que no falte pan del día por favor.

Una vez cuajada la grasa y fría, será posible degustar las avecillas extrayéndolas con una cuchara de madera.

Hay que tener cuidado con no comerse más de una docena por persona, lo cual indicaría un alto grado de gula y una preocupante falta de control de impulsos.

Este guiso bien conservado al frio puede durar varias semanas. Yo no lo he constatado nuca la verdad, pero eso dicen…

Que ustedes disfruten.