Cuaderno de apuntes, opiniones, reflexiones y embustes de Celso Pareja-Obregón López-Pazo y familia.
"Casos Clínicos"
- Celso Pareja-Obregón López-Pazo.
- Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
- Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.
lunes, 28 de febrero de 2022
No a las guerras
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.
sábado, 1 de enero de 2022
Feliz 2022
Se terminó 2021, el año 2 d.C (después del Covid) y entramos en este 2022 con confianza y esperanza que sea mejor en todos los aspectos y sentidos que el pasado. Por lo menos eso espero yo. ¿Y qué voy a hacer para conseguirlo? Pues voy a intentar explicarme:
- Cuidar el envoltorio. Mi cuerpo cumplirá 66 en julio. Debo cuidar de el si quiero disfrutar de las opciones que me ofrece, pasear largo rato, montar en bici, nadar, navegar, jugar con mis niet@s, dar abrazos apretados, amar.. para eso es fundamental la vida sana y activa, dieta mediterránea, cuidar que el peso nunca marque más de 79 kilos, no pasarme con la cerveza, el vino y con los chupitos traidores, vigilar la presión arterial y el colesterol, hacerme mis chequeos correspondientes, tomarme mis pastillas preventivas, vacunarme y tocar madera para que los malos rayos no me usen de toma de tierra...
- Cuidar mi mente. Evitar el estrés. El estrés a nuestra edad no sirve absolutamente de nada, solo trae nefastas consecuencias: sube la tensión arterial, aumento del riesgo de infartos e ictus, produce ansiedad, disconfort e insomnio. Para cuidar la mente yo necesito dormir a pierna suelta al menos 7 u 8 horas todos los días y un ratito de siesta cuando se pueda. Soñar me encanta. Es uno de mis placeres, encontrarme y charlar con mi padre, con mi tata, volver a mis antiguas casas, convivir con mis hermanos en la infancia maravillosa... Esa suerte tengo cuando sueño. A veces tengo pesadillas, pero son las menos. Necesito estar descansado y relajado para ser útil (para ser feliz).
- Ser médico y poder ejercer otro año más, que suerte tengo. El método científico me estimula la mente y el contacto humano con los que sufren me hace poner los pies en el suelo y ser consciente de lo que de verdad importa. El ejercicio de mi profesión me llena tanto que creo que nunca me voy a poder jubilar. Soy autónomo y dueño de mi agenda y mis horarios. Nunca falto a mi trabajo, hasta con lumbago sin poderme mover prefiero ir a la consulta que quedarme en casa, no puedo pensar en dejar desatendidos a mis pacientes. Eso sí, tengo horarios cómodos y no soporto las prisas de nadie, pero yo creo que mis pacientes lo saben de sobra.
- Ser curioso. Tengo dos momentos en el día que los dedico a "curiosear". Por las mañanas recién despierto leo las noticias del día en este Mac, -estoy suscrito a ABC por tradición familiar- y también de otros 3 o 4 diarios de Sevilla y nacionales incluso algunos panfletos del gobierno. Me salto todo lo relacionado con la política (desde hace años) y con el Covid (desde hace meses). Me gustan los columnistas con opiniones libres y valientes, los periodistas que se salen de lo politicamente correcto, los que usan un prisma diferente, los poetas de la actualidad, los que van a contracorriente, los irreverentes consigo mismo, los que me hacen meditar y reflexionar. Así me gusta empezar el día. El otro momento mágico de mi día a día es cuando, después de ver algún capitulo de una serie (aún sigo en Los Soprano) o algún partido de futbol (sevillista seré hasta la muerte) y con permiso de la autoridad competente, me meto en mi cama, flexo encendido y libro en la mano, y me sumerjo en cualquier aventura novelesca o en cualquier relato filosófico o científico que me quiera contar el autor. Yo me dejo convencer por las letras y participo activamente de lo que voy leyendo hasta que se me nubla la vista y ya no se si estoy despierto o dormido o acarajotado... entonces me pongo el bozal antironquidos y me dejo caer por el precipicio oscuro del ensueño. Una delicia diaria.
- No caer en la trampa de los políticos. Pasar de ellos. Ignorarlos. A todos. De izquierdas y de derechas, de centro, de arriba, de abajo, de oriente y de occidente, de delante y de detrás, de frente y de perfil, de rojo de azul, de verde y de gris. Creo que fui de los primeros que se atrevió a llamar psicópata al Psicópata nefasto que tenemos en el vértice de la pirámide de caca pestosa que tenemos gobernando España y ocupando sitio en el Parlamento. Me tapo la nariz cuando los veo y miro para otro lado. No creo que vuelva a votar en mi vida. Ni falta que hace.
- Disfrutar de mi familia, que es maravillosa, empezando por mi guapísima esposa María José que es mi luz y mi guía (cursilada, pero cierto) y sin ella no hubiera sido quien soy ahora. Disfrutar de mi hija Ana, mi médico, mi regalo del cielo, mi niña bonita, madre (gracias a David) de mis tres nietas Celsa, Leonor y Ana, tres ángeles regalos del cielo; disfrutar de mi hijo Celso, un tío hecho y derecho, un ejemplo de vida para mí, coherente, recto, sensible, bueno buenísimo, padre (gracias a la bendita Paloma) de Celsito IV, que me tiene embobado y futuros padres (sDq) en las próximas horas de otro varón que no se todavía como se va a titular en el Registro Civil... Incluyo en esta felicidad y disfrute a mis hermanas Concha, Lourdes y Pilar, y hermanos José María, Fernando y Jesus, sin olvidar a Reyes que luce en el cielo con su brillo eterno. De todos mi sobrinos queridos y de mis primos que algunos son como hermanos y ellos lo saben.
- Y mi madre... que va a cumplir 90 años con su cabeza lúcida y ordenada y su cuerpo maltrecho y desvencijado, pero con una capacidad para asumir su destino y una resiliencia como nunca he conocido a nadie ni conoceré. Mi madre es un ejemplo de fortaleza mental y adaptación a las circunstancias, según ella, desde que estuvo interna en las Irlandesas de Castilleja de la Cuesta desde los 14 a los 18 años. ¿Pa comersela o no?
- Disfruto muchísimo de mis amigos y los conservo como oro en paño. Mis amigos son parte de mi familia. La amistad para mí es tan importante que la valoro como premios diarios cada vez que me encuentro con alguno. Amigos de la infancia, del colegio, amigos de la adolescencia y juventud, de la carrera, de la playa, del trabajo, del padel -cuando me atrevía a jugar- ... todos son un puñado de buenas gentes con los que puedo disfrutar, desahogarme, reir, llorar, cantar y hacer siempre planes disfrutones sin pedir explicaciones juzgarnos los unos a los otros. La amistad es lo contrario de lo que hacen los políticos, para que nos vayamos entendiendo.
- Me pongo manos a la obra.
- FELIZ 2022 PARA TODOS USTEDES y muchas gracias por leer este Cuaderno.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.
domingo, 26 de diciembre de 2021
Buenas Noticias Covid
De pronto lo he visto claro y cristalino. Se puede informar "de lo mismo" pero en vez de ser catastrofistas y buscar un titular morboso que acojone al personal día tras día, creo que se puede explicar la actualidad del Covid y Omicrón con todos sus datos estadísticos e incidencia de los supuestos casos de "contagios" y número de enfermos con una visión algo mas "profesional"... profesional médico me refiero.
Qué pocos médicos veo en la tele, en la radio, en la prensa o en las redes sociales, explicando la realidad actual de la enfermedad por Covid a finales de este año 2021 que se nos está yendo de las manos con desconcierto y desconocimiento. Y se nos va así, en medio de un batiburrillo de diagramas diarios, de estadísticas tan absurdas a veces que dan risa, de estudios comparativos que no tiene comparación, de epidemiólogos manipulando cada uno su jeroglífico de datos para ofrecerlos a medida de los peticionarios, y de las opiniones tergiversadas de periodistas y tertulianos "expertos"... Sí, sí créanse lo que les digo.
El Covid-19 es una enfermedad nueva y desconocida originada por una mutación -probablemente escapada ¿accidentalemente? de un laboratorio Wuham en China- de un virus de la familia de los Coronavirus.
Ha evolucionado como una pandemia mundial desde 2019, afectando principalmente a las vías respiratorias como un cuadro gripal y en otros muchos casos a los pulmones, por lo que han fallecido muchas personas debido a una neumonía llamada SARS-Cov.2. Esta neumonía produce insuficiencia respiratoria muy grave, y por una complicación secundaria a trastornos del sistema inmunitario de algunos pacientes predispuestos, produce un síndrome hiperinflamatorio con "tormenta de citoquinas" y afectación sistémica con alta tasa de éxitus. Todo está muy bien documentado... o al menos eso debemos creer.
La enfermedad traidora se cebó al principio con nuestros más mayores, dejándonos a los médicos y a los familiares totalmente desolados. Hubo colapso de Urgencias, de planta, de UCI y escasez de respiradores. Hospitales de campaña, confinamientos masivos, cuarentenas obligadas, después las mascarillas, distancia social... Entonces sí que era terrorífica la situación.
Poco a poco los médicos y sanitarios fuimos conociendo mejor la clínica y evolución de la patología, ensayando con fármacos diversos y aprendiendo sobre la marcha a tratar las complicaciones, muchas veces a costa de la vida propia. Demasiadas veces.
Pero llegaron las vacunas. Y todo empezó a cambiar. El enorme esfuerzo de toda la comunidad científica mundial (virólogos, biólogos, químicos, médicos, farmacéuticos, etcétera) ha conseguido en un tiempo increíble que dispongamos de vacunas de fácil administración y que producen una protección muy alta y eficaz con las dosis recomendadas según los protocolos vigentes por edades y patologías.
A partir de este momento, no deben seguir leyendo los que de forma voluntaria no se hayan querido vacunar pues esto no va con ellos.
El grado de protección (inmunización) en vacunados es altísimo, el 95% crea anticuerpos protectores contra las proteínas de la cápsula del virus que impide que se reproduzca a sus anchas, y en pocos días el sistema de defensa de nuestro organismo vence al virus. Podemos notar síntomas leves de gripe y faringitis, sí, muy parecidos a los resfriados y catarros o molestias gripales anuales que hemos padecido toda nuestra vida por otros virus respiratorios. Una semana en casa con paños calientes y antigripales. Estos contactos con el covid van reforzando nuestro sistema autoinmne y van creando inmunidad grupal.
Es cierto que hay un porcentaje (se estima en un 5%) de infectados que a pesar de estar correctamente vacunados hacen un cuadro de neumonía que puede ser grave, necesitando hospitalización y a veces cuidados intensivos. El sistema inmunitario es individual para cada organismo y en ocasiones responde insuficientemente a las vacunas, no sabemos bien por qué, pero no crean anticuerpos defensores suficientes. Pueden ser déficits heredados que han pasado desapercibidos o enfermedades autoinmunes que cursaban de forma larvada y desconocida.
Para los médicos el verdadero problema son los pacientes que se enferman. Aquellas personas que tienen síntomas y acuden al médico. O a Urgencias. Los que tiene fiebre y malestar y radiografías feas o alteraciones en los análisis. Esos son los "números" que nos interesan y nos preocupan.
Opinión Personal e Intransferible:
A mí personalmente el número de test de antígenos y PCR que se están haciendo en la actualidad me parece que no tienen utilidad médica alguna. Igual que en cualquier virus invernal epidémico casi todos tenemos fragmentos o restos de virus en la nariz y en la boca. Eso no es estar enfermos. Se están haciendo sin indicación médica, a destiempo y sin justificación epidemiológica. A personas sin síntomas. No nos sirven para nada. En poco tiempo se retirarán del mercado y se dejarán de aconsejar. Ahora hay que vender los excedentes.
Las famosas PCR solo tienen utilidad diagnostica para confirmar la enfermedad por Covid, y secuenciar el tipo de virus (Delta, Omicrón, etc) y la carga viral en el momento de hacer la prueba. Esto es importante... en el momento de hacer la prueba, solo eso. Una PCR sin saber la carga viral tampoco tiene mucha utilidad clínica. Ejemplo: una persona que tenga fragmentos de virus no contagiosos, y que esté asintomática, puede dar positivo en una PCR. Alarma social injustificada.
Las noticias machaconas asusta-viejas de incidencias por pueblos, ciudades y Comunidades, ya sobran desde hace muchos meses.
Mi consejo es que los que tengan síntomas sospechosos: malestar general, síntomas de gripe, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza... que se queden muy tranquilos en su casa, sin contagiar a nadie, hasta que desaparezcan los síntomas, una semanita más o menos.
Los contactos confirmados y asintomáticos de bodas, bautizos, comuniones y eventos variados, deben protegerse con mascarillas y evitar sitios cerrados y aglomeraciones hasta que pase una semana y comprueben que no tienen síntomas.
Para todas las enfermedades víricas y más aun con el Covid, la mascarilla ha venido para quedarse en nuestras vidas sobre todo cuando estemos en sitios cerrados o con bullas. En espacios abiertos y bien ventilados y con distancia de un metro no son necesarias.
Lo de llevarlas por la calle caminando es del TBO.
PD: Opinión personal e intransferible a dia 26 de diciembre de 2021.
Feliz Navidad.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
Salud y Enfermedad
Qué conceptos tan extremos y a la vez tan cercanos. ¿Dónde se haya el límite? ¿Estoy sano? ¿Cuándo me puedo considerar que estoy enfermo? Con esta disyuntiva -tener que elegir entre dos soluciones diferentes- nos encontramos los médicos en nuestro día a día en la consulta.
El paciente viene a la consulta preocupado por su salud, quiere saber si está enfermo. Tiene síntomas que atribuye a que algo no va bien en su organismo: cansancio, malestar, dolores, fatigas, fiebres... o bien nos muestra unos papeles con resultados de informes y análisis donde aparecen unas estrellitas o resaltes en negritas de valores que indican que no son normales.
Muchos de los pacientes que veo por primera vez me cuentan directamente el diagnostico que ellos creen tener, ya sea por sospechas de otros médicos y/o por mirar en google y otras fuentes de internet. Muchas veces se molestan si yo no miro esos papeles y comienzo la consulta con preguntas sencillas; edad, profesión, costumbres, antecedentes familiares y personales desde la infancia, fechas, etcétera.
Lo que quieren es que les diga inmediatamente si están enfermos o con mala evolución de sus dolencias, por qué, de qué, y cómo voy a solucionar su problema lo antes posible.
Igual que un embarazo sin complicaciones no es una enfermedad, cumplir años es saludable, es lo que nos hace estar vivos ahora mismo. La edad no es una enfermedad, ni son síntomas preocupantes las goteras que nos corresponden según nuestra biología y genética.
Nuestros cartílagos articulares desgastados, la agilidad disminuida, los músculos que se fatigan antes y pierden consistencia, las arterias más rígidas que cuando jóvenes, la leve sordera... yo no los considero síntomas de enfermedades.
La Medicina no es una ciencia exacta. Decimos los médicos que para nosotros nuca dos más dos son cuatro. Lo que para un paciente es un síntoma trivial, para otros es un tormento. Ninguno sentimos el dolor de la misma forma. Nuestro amplificador neurosensorial, ante un estímulo nociceptivo determinado, lo traduce bien en dolores modulados y llevaderos o mal en lacerantes y estridentes sensaciones de insoportable dolor. Pero la intensidad del dolor no indica la gravedad de una patología. Un esguince de tobillo, un dolor de oídos o de muelas no pone en peligro nuestra supervivencia. Un dolor sordo de pecho o de garganta puede anunciar un fatal desenlace... o ser señal de una crisis de angustia sin consecuencias.
Quiero decir que el dolor es muy inespecífico como síntoma y además depende de la sensibilidad individual. Pasa igual con el cansancio, con la fatiga, con el malestar general, con los trastornos del ánimo y del sueño, con los dolores de cabeza... La mayoría de las veces son resultado de una vida ajetreada, con estrés, preocupaciones, falta de descanso, tabaco, alcohol, mala alimentación, vida sedentaria... Nada que no se pueda solucionar con cambios en los hábitos de vida, dieta adecuada y ejercicio físico. Un examen médico rutinario debe bastar para excluir enfermedades graves.
Les explico a mis pacientes que es un despilfarro y a veces una injusticia tener buena salud y vivir con sentimiento de enfermedad abusando de visitas a especialistas y realizando pruebas médicas innecesarias. He tenido pacientes que son "enfermos imaginarios" que van buscando una enfermedad a su medida. Estos "enfermos" además se sienten incomprendidos por muchos médicos que los despiden con "usted no tiene nada"... aunque los síntomas van a persistir a pesar de que las pruebas complementarias sean normales.
La Medicina Psicosomática aporta soluciones para este tipo de pacientes que sufren síntomas variados e inespecíficos, pero que los amplifican y cronifican, multiplicando la asistencia médica y las pruebas injustificadas.
Los médicos psico-somáticos queremos aportar una visión médica integral sobre estos pacientes y es nuestra labor hacerles ver la diferencia entre el concepto de salud integral de la persona y el de enfermedad definida como patología psico-orgánica que menoscaba la salud.
Podemos ayudarlos disminuyendo la severidad de sus síntomas y la angustia vital que sufren ayudándoles a comprender correctamente los -a veces nebulosos- conceptos de Salud y Enfermedad.
Publicado en ABC de Sevilla el 02/11/21
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.
sábado, 2 de octubre de 2021
La muerte y yo
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Probable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mundo. Ronco a compás de Martinete.