Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Se acaba 2017

Este año que ha (casi) pasado no ha estado mal: he descubierto algo nuevo.

Resumiendo:

De salud estamos todos bien, gracias a Dios, sobre todo mis nietas y mis hijos. Mi madre sigue cumpliendo años, envejeciendo con su cabeza coherente y lúcida. Mis hermanos son un año mas viejos, no así mis hermanas a las que yo siempre las veo igual de guapas que de jovencitas.

En cuestión laboral sigo siendo un afortunado. Mi trabajo me encanta y voy cada día a la consulta o al hospital con alegría y la ilusión de un novato que seguro que va a aprender cosas nuevas. Me asombra que gane el dinero suficiente para pagar a Hacienda sin arruinarme, que no es poco, y me quede algo para gastar los fines de semana con mi familia. No pido mucho más. No se ahorrar ni me interesa esa opción.

Tengo una mujer guapísima que me soporta con mis manías y defectos -que son muchos- después de tantos años. Ana y Celso, que son mis “ángeles de la guarda”, siguen viviendo muy cerca de nosotros y los vemos casi cada día. Eso no tiene precio.

Y mis nietas… Celsa, Leonor y Ana. No puedo hablar de ellas sin emocionarme. Ellas son mi fortuna. Solo por disfrutar de mis hijos y de mis tres nietas (y de los nietos que vengan, que vendrán) ha merecido la pena mi vida. Sus besos son regalos de Dios.

Sigo siendo un enfervorizado lector. Reconozco que no soy lector de los libros recomendados en las listas de los más vendidos como “Patria” o los “best-sellers” habituales. Desde “El Padrino” creo que no he leído otro superventas, y eso fue hace muchos muchos años. Nunca conseguí pasar de las primeras páginas de “Los Pilares de la Tierra” ni de otros muchos de ese estilo, así que me dediqué a leer lo que me interesa que es casi todo lo que tenga que ver con el comportamiento humano y sus motivaciones. Lo mismo me da David Copperfield, Moby Dick, las novelas de Conrad, Borges, Cervantes, ensayos de psicología y psicosomática, filosofía no muy profunda, metafísica, ciencia (el origen de la vida y el universo y esas nimiedades)… Suelo leer dos o tres libros a la vez y escojo uno cada día dependiendo de mi ánimo. Leo cada noche en la cama al menos una hora antes de que se me caigan los ojos y casi siempre me duermo pensando en lo que he estado leyendo. Esta noche creo que seguiré con “El Motel del Voyeur” de Gay Talese.

Me sigue gustando observar lo que sucede a mi alrededor y aprender algo nuevo cada día por básico que sea.

Cada vez me gustan menos las redes sociales y los usos que les da el personal. No uso Facebook (me da vergüenza); sí tengo una cuenta de Twitter porque es mucho mas impersonal y no se tienen “amigos” sino “seguidores” con los que no tienes que interactuar si no quieres, solo leer lo que opinan sobre unas cosas u otras. Yo suelo opinar sobre cosas intrascendentes sobre todo de futbol y de mi @SevillaFC. Evito temas personales. Hay mucho malvado camuflado en las redes sociales con apariencia de corderitos. Yo tengo calados a unos cuantos.

Cuido a mis amigos "reales" como si fueran mi familia. Ellos me cuidan a mi igual. Yo los escogí voluntariamente y ellos a mi. Eso es sagrado.

El WhatsApp cada vez lo uso más para trabajar gracias a los grupos de compañeros médicos. También atiendo consultas de muchos pacientes a los que les tengo dicho que me cuenten como se encuentran cada cierto tiempo. Es muy útil para eso. Con los amigos y familia mejor me comunico en directo, mirándonos a los ojos y escuchando el tono de voz.

No suelo ver la tele. Como estoy como una tapia debo usar cascos audífonos para que no me expulsen de mi barrio. Las películas que ponen ya casi no me entretienen y las buenas las he visto casi todas. No me interesan los programas de niños cantores ni de aspirantes a cocineros ni de naúfragos desmayados ni de friquis encerrados en chaleres o esos “famosos” que van por dinero a ser humillados en platós con sofales y donde se despellejan unos a otros por riguroso orden del guión.

Me gusta ver Saber y Ganar, Pasapalabra (el rosco) y uno que se llama First Dates que va de personas que no se conocen y se citan en un restaurante porque están buscando relaciones, no se lo pierdan que hay cada personaje que no te lo crees…

También me interesan las series que hacen desde unos años, que son estupendas, pero la verdad es que tengo poco tiempo para verlas. Vi Breaking Bad el año pasado y este año estoy viendo Fargo, ahora empiezo la tercera temporada (los Cohen me gustan mucho).

Al cine no he ido este año todo lo que me hubiera gustado, habré ido una vez al mes. No he visto nada extraordinario, salvo Get Out (Déjame salir) de Jordan Peele. Tengo que ver Blade Runner 2049, que se me ha escapado de la pantalla grande.

Al teatro no voy desde joven que iba a ver las revistas picantes de vedettes pechugonas a la clac. Debería ir, lo sé. No tengo paciencia para una ópera entera y de un tirón, pero me gustan los coros y las arias famosas. Paradojicamente el volumen elevado es perjudicial para mis oídos y no puedo ir a conciertos en sitios cerrado ni a discotecas.

Y además la música la tengo que escuchar con cascos. Spotify me parece genial y tengo una lista la mar de apañada con mi música preferida, que es casi toda la que ustedes quieran.

Que mas…

¡Ah! Uno de los placeres de mis fines de semana y cuando tengo tiempo libre es caminar con ropa muy cómoda-deportiva por cualquier parque o barrio tranquilo y dejar que mi mente se distraiga con cualquier cosa, con los pájaros, los árboles y plantas, la suciedad de las calles, los abuelos que toman el sol, los que tienen que sacar al perrito a cagar, los que hacen los mandados, las señoras que barren sus puertas, los que corren sudorosos detrás de sus kilos, los niños que juegan en los toboganes, los que esperan a alguien imaginario, etcétera… Es mi "mindfulness" particular.

En definitiva, como decía al principio y para terminar: este año 2017 que está a punto de finalizar creo que me he dado cuenta que soy un “voyeur”…

¡Que le vamos a hacer!


Polivitaminicos, antioxidantes y probióticos.

Publicado en ABC de Sevilla el 21/12/17

Están de moda y su uso es cada vez más usual tanto en los jóvenes como en los adultos de edades medias y provectas. Los podemos encontrar y adquirir con facilidad tanto en boticas y parafarmacias, pero últimamente las he visto a la venta en supermercados, en gimnasios, también por internet y me temo que dentro de poco aparecerán en el top manta en plena calle. Solo es cuestión de tirar de billetera, hacer nuestro pedido, comenzar la ingesta y en poco tiempo (se supone) empezaremos a notar los efectos de estos “complementos alimenticios” que nos presentan en costosos frascos coloreados y que se venden como si fueran los mas raros tesoros de la Mesopotamia.

Nos los presentan como comprimidos de vitaminas de nombres encriptados bajo fórmulas alquímicas inescrutables casi siempre asociadas con minerales de nombres que evocan secretos arcanos. Otras veces son cápsulas de antioxidantes misteriosos obtenidos de las más exóticas raíces y frutas polinésicas o de extractos de algas procedentes de mares ignotos. Incluso anuncian sin recato un  puré de crustáceos extraídos de las procelosas simas abisales que prometen la fortaleza del abecedario griego como panacea universal. Y si no, sobres o papelillos rellenos de misteriosas sustancias vivificadoras en forma de bacilos que lo mismo mejoran un roto que un descosido intestinal y que nos aseguran aumentar las defensas naturales hasta niveles adecuados a nuestras necesidades menos necesarias.

¿Quien no ha tomado alguna vez un compuesto de estas características sin ser prescrito por un médico? Los tomamos a discreción por diversos motivos y también por ganas de probar y experimentar las maravillosas virtudes que les atribuyen sus prospectos y que van a mejorar los mas insospechados síntomas que imaginar podamos, ya sea decaimiento, cansancio, astenia, flojera, abulia, desidia, angustias, arrugas, flatulencias, estreñimientos o cagaleras, caída del pelo, resfriados o toses, angurrias, tisis, caspa, dolor de higadillos, flujos molestos y desbarajustes inespecíficos de lo que sea…

Por supuesto que soy un fan desmedido de los polivitamínicos, antioxidantes y minerales. Sin duda. Lo único que pasa es que a mi me gusta preparármelos en mi casa, ya que dispongo de un sencillo laboratorio de alquimia pero con las redomas y atanores necesarios para su elaboración. Cosas mías.

Recién despertado me gusta sintetizar diariamente vitamina C en forma líquida con fibra biológica añadida que favorece el tránsito intestinal y el uso del retrete. A continuación elaboro una infusión de polifenoles con catequinas antioxidantes con un poco de fructosa y glucosa de origen biológico. Eso hace que mis defensas se espabilen. Casi al mismo tiempo ingiero una generosa ración –abusiva casi siempre- de fluido acido graso monoinsaturado con hidroxitirosol rico en omegas, certinas y hasta en rolex, de lo bueno que es. Esto me engrasa las entrañas y me lubrica el ánimo hasta la hora del Ángelus. 

Las vitaminas y minerales indispensables las obtengo en una droguería al por mayor que tengo a pocos metros de mi casa y me las despachan envueltas en ligeras bolsas transparentes que dejan ver todas sus propiedades saludables: textura, color, y –curiosamente- hasta olor y sabor. Allí adquiero semanalmente dosis adecuadas de antioxidantes variados: carotenos, licopenos, tocoferoles, isoflavonas, cinarinas, índoles e isotiocianatos que tanto bien me proporcionan aportando la necesaria fibra biológica vegetal y desintoxicando mi organismo.

También dispongo de un proveedor de ácidos grasos poliinsaturados repletos de yodo y otros minerales salutíferos, que me dispensa el tratamiento recién procesado ya limpio e inmaculado para darle yo el último condimento en mi domestico crisol. No desdeño entonces un saludable zumo de cebada fermentada muy rica en ácido fólico, tan necesario.

De vez en cuando mi metabolismo precisa de un suplemento de aminoácidos esenciales y proteínas de alto valor biológico, las cuales encuentro con facilidad envasadas al vacío en forma de láminas sonrosadas y perfumadas con aceite vegetal de Quercux Ilex abundante en ácidos grasos y en vitaminas del grupo B. Este concentrado proteico gusto de acompañarlo de una dosis líquida del poderoso antioxidante resveratrol rico en taninos y polifenoles, procedente de la ancestral Vitis Vinifera de cuyo uso medicinal ya se refería en la Sagrada Biblia.

Y me gusta culminar el día elaborando una generosa ración semi-liquida de los mejores probióticos fabricados por hongos caucasianos -millonarios en levaduras y lactobacilos combinados en perfecta y untuosa simbiosis-, ración a la que añado unas perlas de Phoenix Dactilífera o de Juglans Regia, perlas cargadas de calcio, magnesio, selenio, etcétera, y de triptófano, precursor de la tranquilizadora serotonina.

Para terminar y casi al mismo tiempo del “Jesusito de mi vida” me administro una pastilla de Theobroma Cacao, inductora de melatonina, que me hace tener dulces y salutíferos sueños.

Igual piensan ustedes que me estoy sobremedicando con tantos compuestos raros… pero bueno, alguna libertad nos podemos tomar los galenos con nosotros mismos. Digo yo.

PD: Un adulto sano tiene cubiertas todas las necesidades de vitaminas, minerales y antioxidantes que se precisan a diario si se alimenta correctamente con una dieta mediterránea equilibrada.



Politicamente Incorrecto.

Yo me considero políticamente incorrecto. Y tengo motivos para hacer esta aseveración contundente. Es que a mi edad ya voy conociéndome y cuando repaso mi actividad “política” no tengo más remedio que reconocer mi incorreción en este aspecto tan “importante” ya que soy un autentico chaquetero por no decir un verdadero puzle de difícil solución.

Me explico:

Cronologicamente mi primer adoctrinamiento fue cristiano-franquista. Educado desde niño en los Jesuitas de PortaCoeli mis primeras dudas sociales estaban mediatizadas por la religión y la formación cristiana apostólica sevillana.

En aquellos tiempos y en mi mundo tan sevillano del barrio de Nervión (¡Viva mi Sevilla FC!) solo se hablaba de Franco el Generalísimo, que era una especie de santo varón plenipotenciario: el que mandaba en todo y estaba casi a nivel del mismísimo Dios de los cielos. A continuación estaban los curas con su grandísimo poder de persuasión y otras lindezas que no viene al caso. Ya me chocaba entonces que en el mismo Colegio hubiera unos alumnos distintos, “los gratuitos” con babis grises y que no se mezclaban con nosotros -los de pago- ni en clase ni en el recreo.

Cuando salí (mas o menos expulsado) del colegio de curas con dieciséis años recién cumplidos y comencé mi educación “no religiosa” en Institutos -donde repetí sexto de Bachiller y cursé el primer COU de la historia- mi formación “política” se quedó en un segundo plano debido a un descubrimiento que me impactó tanto que me nubló las entendederas y me hizo entrar en otra Galaxia: las mujeres y sus secretos. Secretos que (como soy curioso por naturaleza) me propuse investigar exhaustivamente sin pensar mucho en politiqueos, la verdad sea dicha, y me dediqué a dejarme llevar alocadamente sin orden ni concierto casi siempre en compañía femenina degustando cada minuto de mi vida como si fuera el último… ¡que buenos recuerdos!

Mi primer encuentro real con “la política” sucedió cuando en 1973 (yo tenía 17 años) la ETA asesinó en Madrid al abuelo de mi compañero de clase Mariano Borrero Carrero y muchos de nosotros empezamos a saber que algunos españoles no estaban de acuerdo con Franco y su gobierno, lo cual nos causó sorpresa pues vivíamos en los mundos de Yupi (aunque Yupi todavía no existía el pobre).

En septiembre de 1975 entré en la Universidad -coincidiendo con los fusilamientos de los miembros del FRAP y de ETA- y allí recibí un curso intravenoso de formación política-social: por una parte los “rojos” anarquistas de la Joven Guardia Roja y afines con sus hoces y sus martillos los cuales estaban siempre proponiendo asambleas, huelgas y paros para protestar por la falta de democracia y libertad y por otro lado los “fachas” de la Falange Tradicionalista (o algo así) y camisas azules con sus porras y sus puños metálicos.

Como Franco se murió el 20Nov de ese año el curso se pasó entre paros, huelgas, discusiones y muchas asambleas, algunas interrumpidas por los “grises” que nos invitaban a salir de las aulas muy amablemente con sus metralletas dispuestas y al que protestaba lo metían en un furgón cerrado a cal y canto y a la Gavidia…

Yo era entonces un mero observador sin decir esta boca es mía, pero también una esponja absorbente de todo lo que escuchaba y veía. Mi primera intervención en una asamblea fue por la indignación y rebelión que me entró por el asesinato de Manuel José García Caparrós en Málaga cuando se manifestaba por el Estatuto de Autonomía andaluz el 4 de diciembre de 1977, y propuse que saliéramos a la calle a protestar y enfrentarnos a la policía si hiciera falta. Algunos de mis compañeros al verme tan airado y encolerizado se extrañaron mucho… cosas de la vida.

En 1977 se celebran las primeras elecciones democráticas. Yo había empezado unos meses antes a asistir a reuniones de un partido llamado Izquierda Democrática liderado por Joaquín Ruiz-Gimenez perteneciente a la Federación departidos de Democracia Cristiana. No recuerdo bien si llegué a estar afiliado. No sacamos ni un solo escaño y el partido se disolvió… buen comienzo, pensé.

Para no hacerlo largo os diré que desde entonces creo que he votado a lo largo de mi vida a todos los partidos que han gobernado en España o Andalucía: UCD, AP, PSA, PSOE, PP y estoy convencido que todavía he de votar a otros partidos si me convencen.

Y pienso seguir cambiando mi voto cada vez que me de la gana porque para eso soy libre y no me debo a ningún partido ni me seducen ya las promesas bonitas.

Cerebralmente soy cristiano/agnóstico (depende del día), pero eso sí, rezo cuando estoy apurado y doy gracias a Dios de vivir mi día a día, no vaya a ser que sea verdad que existe y me esté cogiendo manía… Este último Papa de Roma me cae bien.

El corazón lo tengo en el centro de mi pecho inclinado y mirando a la izquierda, ustedes me entienden, y le gusta lo que ve.

Mi cartera la guardo siempre en el bolsillo de la derecha de mi chaqueta o de mi pantalón porque creo está mas a mano y me siento más cómodo.

De cintura para abajo me siento liberal (intestinalmente soy cagón y no me gusta sentirme estreñido por nada ni por nadie, me gusta obrar cuando quiera y como quiera…) aunque ya a mi edad no tengo mas remedio que reconocerme cada día mas conservador en asuntos de “libertades”…

Moralmente me considero humanista defensor de la vida humana por encima de todo, pacifista y admirador de muchas buenas personas que en el mundo han sido y son, aquellos que nos han dejado huella o nos la siguen dejando ahora mismo y son ejemplo a seguir.

Y no son precisamente políticos a los que me refiero.



El cancer de próstata


El cáncer de próstata ataca de nuevo. Y seguirá atacando por los siglos de los siglos porque es ley de vida. Me explico:

La próstata es una glándula fibrosa exclusiva de los hombres. Tiene forma de castaña gorda -con su cáscara y todo- y se aloja por delante de la vejiga urinaria justo en la salida de la uretra (a la que abraza y envuelve) y por delante del recto. Está formada por un tejido fibro-muscular que engloba multitud de glándulas prostáticas que segregan el líquido prostático necesario para servir de vehículo a los espermatozoide que provienen de las vesículas seminales: la eyaculación vivificadora.

Como cualquier órgano glandular que está en funcionamiento continuo, la próstata está expuesta a padecer hipertrofias (inflamación y aumento de tamaño), adenomas (tumores benignos) y las menos veces degeneraciones cancerosas, en este caso casi siempre adenocarcinomas (cáncer de las glándulas).

Está estadísticamente comprobado que a partir de los 60-65 años la incidencia de cambios prostáticos como hipertrofias y adenomas son practicamente fisiológicos y es raro encontrar un varón de más de 80 años que no sufra estas patologías.

El aumento de la esperanza de vida de los humanos varones aumentará indefectiblemente el índice de cáncer de próstata en la población. De hecho en muchas necropsias de varones fallecidos por otras causas se encuentran patologías cancerosas prostáticas localizadas que no han producido síntomas, pasando desapercibidas.

Esto se explica porque la próstata es una glándula grande hiperfuncionante y se pueden producir micro-canceres aislados en la zona más activa de la glándula que es la parte más externa pegada a la “cascara” pero que no progresan ni se extienden.

Por eso una excelente manera de explorar la próstata es mediante el tacto rectal que da información al médico del tamaño, textura, dureza, nódulos y otras características de la próstata. Una próstata endurecida y abollonada sería sospechosa de patología grave. Otros síntomas y signos confirman el diagnostico. La ecografía es también una prueba complementaria imprescindible para medir el tamaño y evaluar el aspecto de la próstata, siendo una prueba barata e indolora.

EL cáncer de próstata ha sido diagnosticado con más facilidad en las últimas tres décadas sobre todo desde el descubrimiento del muy nombrado PSA (Prostatic Specific Antigen) ya que su utilización como “marcador tumoral”, -aunque muy poco sensible (35% de falsos negativos)- ha derivado en una gran cantidad de solicitud de biopsias prostáticas y por consecuente en un aumento del diagnostico precoz del cáncer de próstata en estadios iniciales. (No entro a valorar el coste/eficacia del procedimiento, tan solo me limito a constatar hechos).

Ante la sospecha por tacto rectal sugerente, PSA elevado persistentemente y/o repetidamente o clínica sospechosa se debe realizar la biopsia.

La biopsia de la próstata se realiza obteniendo varias muestras del tejido prostático (por punción transrectal). Su posterior análisis en el laboratorio de Anatomía Patológica nos informa de si hay o no muestras cancerosas y su grado de evolución (Gleason se llama esta figura).

En caso positivo se realizan otras pruebas como el TAC o la RNM para clasificar la extensión y programar el tratamiento.

El tratamiento, dependiendo de cada caso individual, puede ser quirúrgico (extirpación prostática completa) o bien mediante radioterapia, braquiterapia (radiación intraprostática), crioterapia (aplicación de frio), administrando hormonoterapia y quimioterapia intravenosa.

Los resultados del tratamiento son muy eficaces en cualquiera de los casos con una esperanza de vida a los 15 años de más del 90%.

Las estadísticas nos cuentan que un varón que por tener el PSA elevado y una exploración sospechosa y al que se le realiza una biopsia y se diagnostica de un cáncer de próstata en estadios iniciales (sin extensión a otros órganos vecinos ni a ganglios linfáticos) tienen una curación cercana al 100% y sin grandes complicaciones.

De hecho hay una corriente médica que prefiere no tratar a sus pacientes en estadios muy precoces de la enfermedad (con biopsias positivas aisladas/Gleason bajos) y seguir semestral o anualmente la evolución mediante análisis de marcadores biológicos y pruebas complementarias, evitando de esa manera los riesgos y efectos secundarios de los tratamientos.

Y como siempre digo, la mejor medicina es la PREVENTIVA:

Acuda a su médico para realizar chequeos periódicos anuales desde los 50 años.

Si tiene más de 60 años acuda al Urólogo para una revisión prostática anual.


PD: Y no piense en la próstata como en su potencial enemigo. Ha sido (y es) nuestro fiel aliado desde… A mi ya se me ha olvidado desde cuando… cosas de la edad…